¿Qué ha sucedido con el Jardín Botánico de Medellín?

Una radiografía que detalla la situación que atraviesa el pulmón verde de la ciudad antioqueña en este 2021.

El Jardín Botánico de Medellín, es el segundo jardín más grande de Colombia. Se creó en 1972 como un homenaje al sabio naturalista antioqueño Joaquín Antonio Uribe. Su flora está constituida por especies nativas y exóticas de diferentes hábitats. Como consecuencia, además de su riqueza floral, el jardín cuenta con una gran diversidad de fauna representada en aves, tortugas, reptiles, roedores, insectos y peces.

La historia del Jardín ha tenido varios momentos en los que la situación financiera, de operación y de colecciones se ha visto afectada: en el año 2005, después de superar una severa crisis económica, se dio inicio al Proyecto de Renovación Total de la entidad, el cuál permitió el enriquecimiento de colecciones vivas establecidas y la conformación de otras nuevas. 

“El Jardín Botánico es un espacio en el que aún se investiga, se educa y se conserva. Enero de 2020 era un mes bastante prometedor, lleno de retos, particularmente para mí, porque el 7 de enero de ese año asumía la dirección ejecutiva del jardín botánico, así que ese mes se mostraba concurrido lleno de actividades, de personas y de nuevos proyectos para continuar con el crecimiento de este jardín”: afirma la directora del Jardín Botánico, Claudia García. 

Sin embargo, tan solo unos meses después, el coronavirus, la suspensión de miles de contratos por parte de la Alcaldía de Medellín y los hechos que vulneraron la integridad del jardín en el marco del paro nacional, ocasionaron una serie de inconvenientes que afectaron el correcto desarrollo del pulmón verde de la ciudad. 

En palabras de la directora, “desde el Jardín Botánico nuestra prioridad fue por supuesto nuestra gente, las personas que trabajan con nosotros. Lo primero que hicimos fue asesorarnos, contratamos una infectóloga que nos estuvo guiando en todos los protocolos que debíamos montar, algo que facilitó que la tasa de contagio aún hasta el día de hoy esté controlada, y nos permitiera continuar con las actividades que para nosotros eran vitales.” 

Agrega que “en ese momento teníamos aún activos unos contratos de jardinería con la Alcaldía de Medellín que se suspendieron por unos días pero que rápidamente tuvimos que volver a tomarlos porque independiente de la pandemia aquí hay que seguir haciendo riego y cuidando nuestra colección viva. Cerramos por primera vez en la historia durante tres meses, lo que implicó que toda la parte de eventos del jardín botánico se suspendiera y que los restaurantes tuvieran que desarrollar otras herramientas, algo que también nos permitió un aprendizaje bastante importante.” 

En febrero de 2021, recibimos a través de redes sociales y medios de comunicación un llamado de emergencia que hacía el Jardín Botánico a la ciudadanía para que regresara a sus instalaciones y así poder aliviar sus finanzas. 

“A principio de este año hicimos un llamado responsable a la ciudadanía porque si bien el jardín botánico es una institución privada, es una entidad de todas las personas que nos visitan. Entonces salimos a decirles: ‘esto es una institución de todos, esto es uno de los ocho centros de ciencia de este país y estamos en problemas’.

El Jardín Botánico ha tenido unas finanzas muy sanas, y eso fue lo que nos dio la gasolina para afrontar toda esa crisis de la pandemia. Sin embargo, el 2021 ya se presenta distinto por dos factores: primero, el jardín botánico cierra sus puertas totalmente por 3 meses, si bien hicimos ese giro rápidamente para los servicios a domicilio pues claramente ni el volumen ni los ingresos son comparables con lo que normalmente recibimos. En segundo lugar, hubo una disminución bastante importante de los contratos que teníamos con la Alcaldía de Medellín, lo cual continúa presentando para nosotros una situación preocupante”.  

El apoyo de los ciudadanos ha sido una declaración de amor y admiración por el Jardín Botánico. “El abrazo que nos ha dado la gente es un abrazo inolvidable, es un abrazo que vuelve al ADN de este sitio. Cada árbol aquí tiene incluido en su ADN acuerdos de voluntades. Por eso es que siempre ha sobrevivido el Jardín Botánico, porque ha sido un compromiso del sector público, privado, de los ciudadanos, el mantenerlo con vida”, explica Claudia.

Ahora bien, los retos a los que se está enfrentando el jardín botánico de Medellín son tanto financieros como en temas de biodiversidad. Cuando Colombia firmó el acuerdo de paz con las FARC, se propuso un plan de desarrollo sostenible basado en el potencial de la biodiversidad, es decir, que aún existen muchas regiones inexploradas por estudiar y analizar. 

“En investigación tenemos un listado larguísimo de especies amenazadas que no solamente tenemos que seguir investigando sino conservando y propagando. Ahí es en donde está la ciencia del Jardín Botánico, no solamente tener la exhibición de las plantas sino en cómo hago que esas plantas se reproduzcan. En la conservación y todo lo que hacemos de silvicultura es continuar trasladando ese aprendizaje y ese conocimiento que hay aquí en el jardín, a la ciudad y a sus ciudadanos”, afirma Claudia. 

El crecimiento del Jardín Botánico de Medellín es el crecimiento de la ciudad misma. En el año 2008, cuando el jardín tomó los contratos con el municipio, el 30% de las especies que se tenían tanto en el jardín como en la ciudad eran nativas. Ahora, en el 2020, se volvió a hacer la misma medición y se encontró que el 70 % de las especies del jardín y el 70% de las especies que se tienen en la ciudad son nativas, menciona la directora. 

Actualmente, el Jardín Botánico ha salido favorecido en distintas convocatorias con organizaciones internacionales, tales como Gbis, Franklinia Foundation, y National  Geographic, lo que permite la construcción colectiva de nuevos conocimientos enfocados al cuidado y la conservación de las especies de nuestro país. 

  • Cinco razones fundamentales por las que es importante seguir asistiendo a las instalaciones del jardín botánico en la ciudad de Medellín. 
  • Tienen la posibilidad de aprender todo lo relacionado con las especies nativas del país.
  • Al mismo tiempo que respiran aire libre y puro, están experimentando otro tipo de ecosistemas que tal vez de otra manera no podrían conocer. Por ejemplo, el jardín del desierto, un lugar donde se encuentra una de las colecciones vivas conformadas por plantas de las familias Cactaceae, Crassulaceae, Aizoaceae, entre otras.
  • Ayudan a crear tejido social a través del cuidado y del entendimiento de las distintas herramientas que se necesitan para conservar la biodiversidad en compañía de las personas con quienes asisten al Jardín Botánico. 
  • Disfrutan de distintas actividades enriquecedoras como lo son los domingos de picnic, los cursos relacionados con el medio ambiente, tales como, fotografía botánica, introducción a la jardinería, cultivo de orquídeas, y demás actividades. 
  • Comprenden la relación que tiene la literatura y la botánica en un escenario repleto de historias y letras, en la Sala de Lectura y Cultura. 

¿Qué te pareció este contenido?

Tú votaste 'No me gustó'.