Crónicas de Caravana: sabores y saberes del Pacífico vallecaucano

​A través de tres historias llenas de pasión, música, sabores, fusiones y mucha ancestralidad, recorreremos la sucursal del cielo.

A las 7:00 de la mañana el sol anunció un día caluroso en la ciudad. Estaba ansiosa por descubrir qué aprendizajes traería para mí este encuentro con la maestra Maritza Bonilla, una mujer que desborda tradición y alegría en cada suspiro.

Esta timbiquireña que vive en Santiago de Cali desde hace más de dos décadas, ha dedicado su vida a sus dos grandes pasiones: la etnoeducación y la música, es por eso que se define como una cantaora y docente etnoeducadora multiplicadora del conocimiento ancestral de los territorios del Pacífico.

9:00 de la mañana, el equipo concretó los últimos detalles para empezar y ella con toda su disposición dijo: “ya estoy lista, me avisan cuándo. Cámara graba, sonido graba, ¡listo!”. Esas fueron las señales para embarcarnos en un viaje de conocimientos a través de la preparación de la tomaseca, una bebida ancestral que a través de la combinación de plantas medicinales como la nacedera hembra, el limoncillo, el anís, la nuez moscada, la canela, los clavos y -por supuesto- el viche, acompaña a las mujeres durante los 40 días posteriores al nacimiento de sus hijos, ayudándoles a sanar su interior. 

A través de canciones Maritza Bonilla aprendió de su abuela a identificar las plantas, las mareas y las lunas en las que se deben recoger los ingredientes. El respeto por la tierra y la fe son los elementos más importantes en toda preparación, dijó la maestra, y sus labios susurraron una oración que aprendió en su terruño y que no puede compartir con las cámaras.

 

La caña siempre ha acompañado los procesos de la diáspora negra 

Las nubes grises transitaron también aquel día el firmamento caleño, las gotas no se hicieron esperar y la lluvia se apoderó de la mañana. Jhon Jairo Cuenú, ''Jota'' -como es conocido por sus amigos-, es profesional en tres carreras universitarias y ha definido su proyecto de vida a través de la innovación con las bebidas ancestrales que usa como una forma de resistencia para la reivindicación de las prácticas tradicionales de destilación. 

Este apasionado por la música, la pintura y la fotografía, nos abrió las puertas de su casa para contarnos cómo es que el viche atraviesa la cultura del Pacífico articulando y fortaleciendo la tradición alrededor de actividades como la etnobotánica, la caza y la pesca.

Jhon Jairo Cuenú nos habló de sus procesos exploratorios con las tradiciones del Pacífico. En sus relatos son protagonistas frutas, olores amaderados, notas dulces, ácidas y picantes. Es apartir de allí que él experimenta con el viche juntándolo con eucalipto o con pipilongo (un fruto que se da en el Cauca), con diferentes hierbas aromáticas que le aportan propiedades, sabor, color, textura y cuerpo a la bebida. 

El respeto y el conocimiento son las conexiones más valiosas con los ancestros

San Antonio es uno de los barrios emblemáticos de Cali, sus calles empinadas, llenas de color, murales y fachadas coloniales hacen parte del patrimonio arquitectónico de la ciudad. Pero su brisa y sus atardeceres hacen parte del ADN caleño. 

Y en la esquina de la carrera sexta, una de las calles más transitadas del barrio, se ha anidado Lengua de Mariposa, un espacio que desde hace nueve años brinda helados con sabores innovadores para caleños y visitantes. Un proyecto familiar que ya tiene más de cien recetas propias inspiradas en las fusiones con la gastronomía ancestral.

Marranitas, aborrajados, frijoles y viche hacen parte de los sabores que a través del ingenio de Evelin Potes se han transformado en recetas únicas. 

Esta caleña de pura cepa y apasionada por el arte, pensaba que la danza clásica era su forma de brillar en el mundo, pero la cocina apareció para seducirla y llevarla a navegar en un mar de sabores.

Buenos Aires fue la ciudad que le ofreció el conocimiento y las técnicas para ejecutar buenos platos en la cocina, movimientos perfectos, metódicos y bien controlados, toda una coreografía con los cuchillos y los ingredientes. Pero la música de esta danza no estaba muy clara porque, aunque estaba haciendo lo que más le gustaba, sentía que todo ese conocimiento tenía que nutrirse de sus raíces. Fue en ese momento cuando abandonó su crisálida y le dio rienda suelta a su imaginación para llegar a conquistar corazones a través de los sabores.

En este recorrido de la Caravana Radiónica 2020 por la Sultana del Valle, conocimos tres historias que nos mostraron su pasión por creer y crear, y sobre todo por transmitir conocimientos basados en el respeto por las prácticas ancestrales y musicales del Pacífico vallecaucano.

Vean el episodio completo a continuación. 

 

 

¿Qué te pareció este contenido?