¿Todo por un Like?

En el ágora digital en que se han convertido las redes sociales también se conocen casos que revalúan los límites de la cordura.

La web social tiene como uno de sus rasgos fundamentales que todos podamos participar con comentarios o interacciones y generando contenido propio para compartir, dándole a los usuarios un nuevo estatus en los procesos de comunicación: ¡El usuario puede decidir qué contenidos crea y consume o no!

En esa dinámica, ese nuevo rol ha despertado un voraz apetito digital enfocado en lograr cada vez más 'likes' como reflejo de popularidad. Y aquí una pregunta para dejar en el tintero y quizás abordar en otra columna: “¿Es más importante hacerse popular que gozar de vida íntima?”.

Explica un estudio de la Universidad de California publicado en la revista Psychological Science que la reacción neuronal que se produce en un individuo cuando recibe muchos “Me gusta”  es similar a la que genera ganar dinero o comer chocolate. El estudio, a su vez, demostró que los likes pueden ser tan adictivos como cualquier droga, pues activa zonas del cerebro relacionadas también con la risa, el placer y donde también inciden sustancias como el alcohol u otras.

Las cifras son abrumadoras: según datos de Facebook,  c-a-d-a  d-í-a  los usuarios dan en promedio 800millones de “Me gusta” en esa red social.

Ha sido tal la necesidad de aprobación de las personas a partir de las redes sociales que se han dado retos virales y acciones individuales tan exóticas como peligrosas: grabarse ingiriendo cápsulas de detergente, lanzarse un balde de agua hirviendo en el cuerpo, bajarse en plena avenida a bailar una canción o introducirse un preservativo de látex por una fosa nasal para luego sacarlo por la boca.

Además de esos retos o acciones voluntarias y buscando también aprobación y likes, la gente arriesga su vida por lograr la soñada selfie –uso apropiado de la palabra en español- a tal punto que según un informe publicado por la BBC en octubre de 2018, 259 personas murieron entre 2011 y 2017 intentando una selfi en situaciones extremas.

El mismo informe señala que “Investigadores de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos recomiendan crear "zonas prohibidas para selfies" en sitios peligrosos para reducir el número de muertos”.

En el caso de Twitter, por ejemplo, esta necesidad ha significado que muchas personas realicen explícitas declaraciones sexuales con tal de ganar “likes”… como en efecto sucede. De hecho, Jack Dorsey, el  creador de esta red social, dijo hace poco (según reporte de la Revista Semana de su edición impresa) que si pudiera empezar de nuevo omitiría la función “Me gusta”, ya que impide conversaciones saludables entre los usuarios.

Hay una vida real y otra creada digitalmente que muchos quieren mostrar como una vida perfecta, y ahí, los cacareados likes imprimen la sensación de validación social, no en vano algunos instagramers han declarado que publicaron miles de fotos falsas con tal de ganar un like. Y aquí cabe pensar, ¿Acaso a las redes sociales les otorgamos una función legitimadora de la vida personal, familiar y profesional?

Lo sentencia el periodista Álvaro Montes en Semana: “Del “todo por la plata” pasaron al “todo por un like”.

Así que amigos: más besos y abrazos, menos likes.

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