Un sueño dorado llamado Rugby

Se acercan los Juegos Olímpicos de Río en 2016 y nuevamente el Rugby (en categoría seven) vuelve a ser parte del olimpo del deporte. Colombia quiere hacer historia y sus seleccionados, Los Tucanes, van por buen camino.

Y es que los números del Rugby colombiano avalan la ilusión. Se encuentra en su más alta posición en el Ranking Mundial (49 de 117) jamás lograda anteriormente. En el segundo semestre de 2014 obtuvo 4 títulos, de los cuales vale destacar la medalla de oro en masculino y femenino de los juegos centroamericanos y del caribe disputados en Veracruz, México.

Es todo un logro teniendo en cuenta que es un deporte relativamente joven en nuestro país. El Rugby llegó a Colombia a principios de la década de los 90’s (en plena época del grunge) y con fuertes asentamientos en Bogotá y Medellín, siempre con la asesoría de jugadores y entrenadores extranjeros que enriquecieron la práctica de esta disciplina y que rápidamente incluyó a las mujeres en el radar.

Su progreso se acentuó con la creación de ligas, federaciones, clubes privados y universitarios que gradualmente incluyeron este deporte en sus diferentes eventos. El primer partido internacional (a nivel de selecciones, no oficial) que disputaron Los Tucanes fue el 8 de junio de 1996, en Medellín, y ante Serpientes de México (empate a 10). De ahí en adelante ha sido progreso. Colombia es la única de la región norte de Suramérica que se ubica dentro de las primeras 50 selecciones y se perfila como referente en esta zona del continente.

Pero ¿Qué tan reales son las opciones de llegar a los JJOO de 2016? Aunque en la rama masculina se ha trabajado correcta y arduamente para ello (actualmente cuentan con 8 ligas a nivel nacional), la competencia continental es tremenda y difícil de superar. Argentina (los Pumas) son octavos en el escalafón. Brasil (35) ha mejorado progresivamente sus números y Chile (29) al igual que Uruguay (20) reducen ostensiblemente las oportunidades colombianas.


Equipo Femenino de Rugby Colombiano. Tucanes.

El panorama para las niñas es alentador. Fruto de la eliminatoria disputada en enero y en territorio argentino, clasificaron a la máxima cita del deporte americano: Los Juegos Panamericanos de Toronto. Fueron en ocasiones anteriores campeonas y sub-campeonas del sudamericano (siendo esta vía la posibilidad de obtener el tiquete a Río) y su base está conformada en buena parte por jugadoras antioqueñas que llevan trabajando juntas durante años.

Este semestre será definitivo para eso. Su preparación en los próximos meses buscará ponerlas en forma para encarar el paso definitivo: El preolímpico de Rugby a disputarse en la primera semana de junio en Santa Fe, Argentina, y acercarse más al sueño de disputar las justas olímpicas en territorio brasileño en 2016, ratificando su buen momento en las diferentes competiciones oficiales disputadas en 2014.

La nobleza del Rugby como deporte no tiene discusión. Es un deporte solidario, fuerte y sensible a la vez. Tal vez por eso es que ha servido en Colombia no solo para practicar deporte en esencia sino como herramienta para ayudar a la población juvenil más vulnerable y que ve en esta actividad una alternativa. La posibilidad de verse, porqué no, en un podio olímpico y soñar intensamente con ello 


 

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