Un primer concierto: El Juanda

No hay una primera vez que no genere nervios, donde las revoluciones no estén al límite y la incertidumbre se adueñe del ser

Esas cosquillas no se pierden con los años, se pensaría. Y nos dimos a la tarea de avetiguarlo de la mano de un viejo zorro de las tarimas, y en general, de la música en Medellín, Juan David Márquez.

Él, que ha tocado en bandas tan relevantes como Nadie, Neus y La Cuerda Floja; que además vive al límite por su faceta de realizador audiovisual, y de quien se diría no le quedan muchas primeras veces porque ya ha hecho de todo, estuvo frente a un reto que hace meses no creía que iba a tener: volver a tocar en vivo ¡por primera vez!

Y es que cuando publicó el vídeo de Voy hace poco más de un año, no imaginó nunca montarse a un escenario a cantarla, o grabarla para un disco. Es más, ni tenía una banda que le ayudase a componer, todo era él, un método para hacer catarsis, si se quiere. Un escape, seguro.

Pero esa inquietud musical algo jocosa y sin pretensión alguna, derivaría con el paso de los meses en más canciones grabadas por él y un par de amigos más “por puro parche”, en una serie de vídeos hechos con un celular de la manera más ingeniosa, y en pensar seriamente la aventura de materializar cada uno de sus temas en vivo.

Por eso lo vivido la noche del sábado 26 de septiembre de 2015 en un bar al suroccidente de Medellín tuvo su dosis de magia. Se sentía en el ambiente. La expectativa no podía ser mayor en personas que estaban a las afueras del lugar aguardando que se abrieran las puertas. Todos tenían la misma inquietud, ¿qué será vivir la música de El Juanda en vivo? Iban dispuestos a bailar, a brincar, a poguear, a ‘vagabundear’, usando la jerga propia del universo musical creado por Márquez. Y cuando la madera que separaba la gente del recinto se hizo a un lado, y ante la visual de todo el aforo, quedó al descubierto el primer indicio de lo que sería un show memorable: el escenario 

 

Una foto publicada por @eljuandamusic el 26 de Sep de 2015 a la(s) 6:39 PDT

Como buen creador de imágenes, un cuidado meticuloso al detalle visual. Eso ya estaba resuelto. Pero seguía la duda, ¿y el sonido? Para ello pasarían unos minutos más, que transcurrieron entre hits fiesteros del rock que iban subiendo de a poco los ánimos de los asistentes. En un momento, y de la nada, se apagaron todas las luces, y solo se iluminaba de azul el escenario.

La banda ya estaba preparándose, en silencio y vestidos de negro de pies a cabeza, como si quisieran que nadie los notase mucho. Y al son de los primeros acordes, se iluminaría el escenario y se vería por fin el formato de este proyecto en vivo: dos guitarras, batería, bajo, y obviamente El Juanda con toda la libertad de bailar y moverse por todo el escenario.

En un poco más de 45 minutos, El Juanda repasó una a una sus canciones, y complementó el repertorio con temas de La cuerda floja (proyecto anterior de Juan David, y del que también hicieron parte casi todos los demás músicos en escena), y un cover muy guitarrero de Traicionera de Pastor López. Todo esto combinado con comentarios jocosos entre canciones y un pintoresco interludio musical tomado de la música tropical mexicana. Al final, y haciendo caso omiso a la advertencia de Juanda sobre no tener más temas por tocar, el aforo estaba eufórico y pedía más música. Y cómo no hacerlo, si tanto en tarima como en el público no se paraba de brincar, bailar, y corear cada una de las canciones del setlist.

 

Un vídeo publicado por @eljuandamusic el 26 de Sep de 2015 a la(s) 11:18 PDT

Al final del concierto, y cuando ya la euforia había pasado un poco, Radiónica habló con El Juanda, para conocer cómo había vivido esta nueva primera vez.

Radiónica: ¿Cómo se preparó la puesta en escena de las canciones de El Juanda?

El Juanda: Lo que quisimos fue recrear la misma temática que vemos en los videoclips, que son las calles del centro, los elementos de la cotidianidad. Quisimos que tocar las canciones fuera tan divertido como ver los videos, y que la gente percibiera eso en el show.

 

R: ¿Qué se siente pararse en un escenario por primera vez con un proyecto musical distinto?

EJ: Musicalmente es una experiencia brutal, pero fue diferente porque yo nunca había cantado sin tocar algún instrumento, y nunca había tenido la experiencia de pasar todo un toque bailando y moviéndome por todo el escenario. Hay más responsabilidad porque toca estar conectado con la gente y con cada cosa que se hace en el escenario. Por ahora es duro porque se me va mucho el aire, pero aun así se disfruta mucho el parche.

 

R: ¿Cuáles son esas sensaciones que quedan después de bajarse del escenario?

EJ: Fue sorprendente ver tanta gente, no esperábamos que se llenara el lugar. Y además que se supieran las canciones, que las cantaran y que se pudiesen divertir tanto. Fue una conexión muy bacana, que la verdad no esperábamos que pudiese pasar siendo el primer concierto. Pero gozó la gente y gozamos nosotros en el escenario. Fue un buen experimento.

 

R: ¿Qué viene para  luego de este primer toque?

EJ: Queremos tocar más, volver al escenario y hacer más conciertos. Seguir grabando videos, y trabajar en el disco que vamos a sacar el próximo año. Pero por ahora, empezar a tocar  

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