Taganga, la playa caribeña llena de colores



 “En el mar la vida es más sabrosa, salgo en mi canoa bordeando la costa. Eso va, voy pa’ allá a pescá, con mi canoa por toda la costa”

Foto: Captura vídeo Yo voy ganao'
Foto: Captura vídeo Yo voy ganao'
Sandra Villaba
Por: Sandra Villaba - Jueves, 7 Septiembre, 2017 - 13:11

¿Alguna vez han pillado el video Yo voy Ganao de Systema Solar?, ¿se han preguntado cuál es esa tierra caribeña llena de colores y gente chévere?, señoras y señores, eso es Taganga, un corregimiento playero del departamento del Magdalena que aguanta conocer.

Está a quince minutos en carro desde El Rodadero y es un pueblito típico de pescadores donde es posible observar el ritual de pesca de los nativos que construyen sus propias canoas y utilizan con magia la atarraya.

Desde Santa Marta se puede ir en taxi o en buseta de la ruta "Taganga”, está muy cerca. Los paisajes que se ven en esa vía son bellísimos en especial cuando se va llegando al corregimiento. Es de esos paisajes que se guardan en la memoria como una foto. Y bueno, si quieren “tomar la foto” literal, hay un mirador donde salen hermosas imágenes de la bahía.

¿Ya les dije que el buceo y el snorkel son los deportes náuticos más practicados allá? es el lugar favorito de buceadores y amantes del snorkeling por su hermosa y tranquila bahía. En sus aguas hay bellísimos arrecifes de coral y un gran ecosistema marino, lo que convierte a Taganga es uno de los mejores lugares del Caribe para una zambullida.

Hay hospedajes de diferentes precios así que ubicarse es bastante fácil y económico. Las ensenadas de Concha y Cañaveral (playas cercanas) cuentan con servicios y zona de camping, respectivamente. En Cañaveral hay ecohabs, unas cabañas para alojamiento que armonizan con el paisaje y que al tiempo permiten preservar el sistema ecológico. Son súper súper chéveres.

Se pueden imaginar que como buen pueblo pesquero que es, se consigue todo tipo de pescados y mariscos. Pargo, mojarra, sierra, langostas y demás, pero, digamos que el pez preferido o predilecto de la zona es la cojinúa, una delicia gastronómica de la comida samaria. Lo hacen en “cabrito” (envuelto en papel aluminio con verduras y asado) y es DELICIOSO. Todos los kiosquitos que están al lado de la playa lo venden y realmente es un deleite para el paladar. Totalmente recomendado.

Y bueno, los colombianos no somos los únicos que disfrutamos de esta bella bahía. Taganga es un lugar muy visitado por los extranjeros que vienen a la costa. Es un espacio pluricultural donde reina la tolerancia y el intercambio de creencias, costumbres y formas de ver la vida. Concurren muchos mochileros de todo el mundo y hay hostales hasta por nacionalidad. Es muy fácil encontrar comunidades de diferentes países que se enamoraron de Colombia y se establecieron al lado del mar.

El ambiente allá es muy sabroso y relajado. Los locales son súper serviciales, atentos y muy amables. Representan perfectamente lo que es un “costeño chévere”, siempre alegres, buena gente y listos pa’ cualquier cambamba. Es muy mood muy chévere para ir en plan amigos de paseo y con ganas de pasarla bien.

“En el mar la vida es más sabrosa, salgo en mi canoa bordeando la costa. Eso va, voy pa’ allá a pescá, con mi canoa por toda la costa” no sé ustedes, pero yo quedé con ganas de hacerle caso a la canción de Systema Solar e irme ya para Taganga, porque sí, en el mar la vida es más sabrosa. 

 

 

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