Todas las fotos tomadas de Parques Naturales de Colombia por Ingrid Paola Jurado Rivera

Serranía de los Yarigüies, la joya natural de Santander

En pleno corazón de Santander palpita imponente, tranquilo, un inmenso territorio donde descansan especies únicas y riachuelos. Y aunque para muchos es desconocido, representa el remanente boscoso mejor conservado departamento. 
 

Definitivamente la geografía de nuestro país deslumbra. Solo basta con admirar nuestras riquezas hídricas, vegetales y animales para entender que Colombia lo tiene todo. Una prueba de ello es el Parque Natural Serranía de los Yarigüies, un área de 59.000 hectáreas que representa uno de los ecosistemas más importantes del país por el gran número de especies endémicas que tienen a este lugar como su hogar.

Para llegar a este paraíso natural es necesario realizar un viaje hasta el municipio de San Vicente de Chucurí, un recorrido que puede tomar desde Bucaramanga casi tres horas. Quienes tienen la oportunidad de conocer este lugar, se pueden encontrar con escenarios tan variados que van desde bosques húmedos y secos, hasta ambientes subtropicales y subpáramos. 

Y ni hablar de sus pobladores. Más de 500 especies de aves (de los cuales 15 son únicas en el mundo) ocupan los cielos de este ecosistema que en su pasado fue habitado por los Yarigüies, una comunidad indígena nómada ya extinta que sobrevivía en la zona gracias a la caza y la recolección. Además del avistamiento de aves, la Serranía alberga especies en vía de extinción como osos de anteojos, tigrillos, pumas y pavas. 

Junto a estos animales se pueden encontrar otros tantos que llaman la atención por sus peculiares nombres. Por nombrar algunos ejemplos, en el parque natural habitan los pájaros mojaculos, la avispa culiqueso y las hormigas difuntas y pelapuercos. 

Además, como si su fauna y flora no fuesen suficientes, la serranía de los Yarigüies es considerada una fuente hídrica de gran importancia, pues da abastecimiento a comunidades cercanas y nutre las cuencas de los ríos Suárez, Sogamoso y Opón. Sus más de 60 riachuelos son vitales para nutrir las ciénagas y humedales del Magdalena Medio. 

Definitivamente es un lugar mágico del que los santandereanos debemos sentirnos orgullosos. Un patrimonio natural del que necesitamos proteger para que la deforestación, la cacería y la alteración del ecosistema por mano del hombre no la destruyan. 

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