Ruído: inventario de sonidos alternativos de Medellín

2014 fue un año donde se produjeron textos que cuentan la escena de Medellín, desde su inicio hasta lo contemporáneo. Músicos, periodistas y gestores se dieron a la tarea de poner en papel sus historias y las de otros, dando así un panorama literario de un universo sonoro tan diverso.

De estos trabajos, vale la pena reseñar uno, que puede acercarse a ser una ‘enciclopedia’ de bandas locales.

En sus más de 300 páginas, Ruído recoge historias de casi 100 grupos, entre legendarios, en crecimiento y emergentes, buscando hacer un acercamiento a un inventario sonoro alternativo de Medellín.

Juan Diego Jaramillo, quien hace parte de la fundación Casa de las estrategias, autora del libro, le contó a Señal Radiónica más sobre Ruído.


¿De dónde surge la motivación para hacer un inventario de grupos y artistas de sonidos alternativos que estuviesen activos?

La motivación de Fundación Casa de las Estrategias nace de un Inventario de arte en Medellín que hemos venido haciendo hace 4 años. Nuestro primer inventario fue de grafiti en Medellín, y de ahí también salió un libro. Luego, seguimos con música: queríamos dar cuenta de prácticas musicales que estaban emergiendo desde muchos lugares y no estaban siendo relatadas en los medios "tradicionales". Esa es la idea general que nosotros hemos tenido de un "inventario". La metodología ha sido ir yendo de capa en capa, ir conociendo parches, públicos, productores, gente de la música y de ahí ir haciendo entrevistas que parezcan conversaciones, que permitan la naturalidad de las historias y de las formas como estas bandas emergen. 

En una ciudad como Medellín hay muchos grupos, y es claro que es difícil contenerlos a todos en un libro. ¿Bajo qué criterios se definieron los que aparecen en Ruído?

Dada la metodología que hemos tenido nunca no has preocupado tener a "los mejores" o los "más sonados", sino que al hacer una metodología de redes nos interesan las historias, los caminos que se van tejiendo entre diferentes formas de hacer música, pero todos con dudas y obstáculos similares. Es por esto que nuestro criterio han sido esas historias que van tejiendo los universos musicales que hay en Medellín. Por eso en el libro puede haber bandas que llevan 30 años, hasta grupos que recién aparecieron este año. Es una recopilación de retazos e historias. 

Hay unas líneas que guían el libro, y de cierta forma están representadas en los capítulos que los compone. ¿Cuáles son y qué buscan o definen cada una?

Sí, son unas líneas que quisiéramos que fueran muy sutiles. Más que grandes capítulos con grandes temas queríamos que fuera una sola historia de la música contada desde muchas formas de hacer música, es por eso que la división del libro no es por géneros o tipo de bandas, sino por las bandas que van hablando de los temas que vamos tratando: vivir de la música, componer, vivir para la música, parches de música, creación, arte, etc. Son temas que las mismas bandas fueron sacando en las entrevistas. 

¿De qué manera una publicación como Ruído puede impactar en el crecimiento y la consolidación de una escena como la de Medellín?

Queremos que las historias allí contadas den luces sobre lo que existe, sobre lo que se ha hecho, sobre los caminos por los que han pasado los músicos. Creemos que para un pelado encontrar un libro de estos puede ser determinante a la hora de tomar una decisión hacia la música. Esa es una razón, otra es de corte estético. En específico, creíamos que la escena alternativa de Medellín merecía un libro bonito, como tienen las grandes bandas del mundo o las ciudades donde hay escenas fuertes. Porque más que unas historias es un libro en gran formato que le da importancia a la escena, a sus imágenes y sus historias. 

¿Por qué es importante construir memoria en cuanto a las músicas alternativas locales por medio de elementos como textos y audiovisuales?

Creo que adelanté esta respuesta en la anterior. Pero lo resumo diciendo que Medellín ha tenido historias increíbles que casi nadie conoce, por ejemplo, en los 80 se decía en Europa que acá teníamos los mejores guitarristas de metal extremo y las mejores bandas, hoy dicen que somos la "capital mundial del reguetón". Han pasado muchas cosas en esta ciudad respecto a lo alternativo que han quedado como rumores no más, creo que es hora de que Medellín reclame un lugar en la historia de estos géneros. Porque quizás uno puede decir que la "música colombiana" es joropo, bambuco y todas esas cosas, pero la historia no cuenta que aquí se crearon géneros propios de metal, punk...No es que tenga algo contra una u otra música, pero sí creo que esos hechos merecen un lugar mejor en la historia. Eso alentaría la escena presente y empezaría a dar forma a una industria musical que todavía está lejos de lograr algo.

Ruído se encuentra publicado en línea para su lectura digital, y puede ser consultado en este link casadelasestrategias.com/ruido.

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