Repasando la historia de la música electrónica

Este 2015 les hemos venido contando la historia de un género que también cambió el mundo: La música electrónica. Es hora de hacer un alto y revisar lo que les hemos contado. Una historia que se cuenta en beats.

Recientemente hemos recordado varios capítulos importantes en la historia de la música electrónica. Les contamos la historia del sintetizador. Descubrimos junto a ustedes los primeros experimentos sonoros que dieron como resultados grandes máquinas que ayudaron a construir las bases de todo este universo musical. Revivimos la historia del Mixer, de la Tornamesa y los audífonos.

Una parte fundamental para la música electrónica fue lo que dejó, en su forma no tradicional de concepción y performancia, la música concreta (a la cual ya tuvimos la oportunidad de acercarnos con estos términos y géneros que parecen de otra galaxia) basada como experimento único, en donde importa más la naturaleza del instrumento y su sonido, que la estructura musical formal.

Paralelo al surgimiento de la música concreta apareció también la música electroacústica que también fue directa responsable de sentar bases electrónicas, no solo por su forma de desarrollo y concepción (utilización de sistemas tecnológicos  y electrónicos como átomos rítmicos y sonoros para la creación musical), sino también por hacer parte del primer experimento sonoro que muchos historiadores definen como el nacimiento de la música electrónica. Fue en 1952 cuando los alemanes Robert Beyer y Herbert Eimett crearon una pieza musical con la utilización de tonos generados electrónicamente.

Como en muchos casos, el primer experimento no es el más relevante o por lo menos el de mayor reconocimiento, y esto sucedió con la pareja fundadora de un género musical que desde los años 70 ha cobrado vida propia tanto como para llegar hoy a ser una de las grandes influencias para la música popular.  Y es que para nadie es un secreto que la música electrónica logró impregnar con sus capas y texturas a otros géneros que  nunca pensaron recibir aportes de esta corriente sonora.

Volviendo a la tragedia del anonimato para algunos de los inventores o creadores del siglo XX (remembrando lo que le sucedió a Antonio Meucci con Graham Bell y que lo contamos en el texto de la historia de los audífonos), exponemos el caso de la dupla Beyer/Eimert, la cual nunca tuvo el reconocimiento por haber sido los verdaderos padres del sonido electrónico como naturaleza sonora. Por el contrario fue Karlheinz Stockhausen quien se llevó todo el crédito, (Stockhausen fue alumno y discípulo de Eimert).

Stockhausen (1928 – 2007) es sin duda uno de los compositores más importantes del siglo XX y XXI. Durante más de cinco décadas logró trabajar en varias escuelas musicales con importantes nombres como Messaien y Schaeffer en donde compartieron y seguramente debatieron. Multiplicó su conocimiento enseñando a Cornelieus Cardew, Tim Souster y Kevin Volans, influenciando a grandes nombres como Miles Davis, John Lennon y Philip Glass, entre una larga lista la cual, y a su vez, también fueron referentes para bandas más actuales como Radiohead, SBTRKT y AME, por mencionar algunos.

En nuestro siguiente capítulo abordaremos la década de los 70, un periodo de tiempo que imprimió grandes cambios y aportó un sin número de tonalidades que son las que hoy tiñen con un tono particular a la música electrónica, pensada, casi en su totalidad, para la pista de baile 


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