¿Recuerda a Ekhymosis? Así suena en el 2016

Ekhymosis desde su música trazó un camino trascendental en la historia del rock colombiano. Clásicos como Niño Gigante, Solo, Justicia Negra o De Madrugada, siguen sonando hoy en día. Sin embargo, las cosas en esta agrupación han cambiado. Los integrantes han mutado y evidentemente el sonido ha evolucionado a través de los años.

Hablamos con Andy García, bajista y fundador de Ekhymosis, quien nos contó historias del pasado, nos reveló el presente y lo que va a pasar en el futuro. Su regreso a los escenarios, a las nuevas producciones y además nos presenta la nueva canción de Ekhymosis llamada Despertar.

¿Qué recuerda Andy García con especial cariño de esa gran época de Ekhymosis en el pasado?

Los recuerdos son los de un joven rebelde, inconforme, que sigue vistiendo de negro por un luto eterno. Ese luto actual, es una insatisfacción que me hizo volver al camino donde había comenzado, mis pasos tocando metal.

¿Qué ha pasado con Ekhymosis desde finalizando los ochentas hasta ahora? ¿Qué han aprendido?

Cuando el intérprete posee un arma de expresión entre las manos, la palabra se convierte en balas para la creación, pero cuando la voz empieza a deformarse y las letras en el aire empiezan a perder sus esquinas volviéndose romas, entonces la música pierde su sentido comunicativo. Esto es lo que le sucedió a Ekhymosis cuando empezó a luchar contra su propia sombra tratando de encontrar su identidad, pero sin saber que poco a poco su imagen se desvanecía como un recuerdo, se había convertido en un instrumento de la máquina musical y había olvidado los secretos de la comunicación.  El aprendizaje de Ekhymosis ha sido más con la independencia, la creación, y la búsqueda individual.

¿Por qué regresar con Ekhymosis, que quedó faltando?

Los morados que dejan las historias siguen en la piel y en el pensamiento, la pregunta no es qué queda faltando, sino qué dudas siguen en el alma para tener la necesidad de volver al pasado, con los ojos del presente. Esa necesidad habla sobre la cotidianidad, las tristezas, las contradicciones, los excesos del ser que ocurren en el país, la conciencia que tenemos todos los que vestimos de negro, lo confortable que a veces es la oscuridad, porque a veces ahí es donde encontramos la luz de nuestras dudas sociales.

¿El nuevo sonido de Ekhymosis cómo es? ¿Qué le quieren ofrecer a la música colombiana?

Queríamos recuperar la historia con la que Ekhymosis nació, la influencia del Trash Metal de los años 80s.  El proceso para ensamblar las canciones viejas fue demorado y selectivo para poder tener un equipo de trabajo que fuera acorde con lo que queríamos componer. Los cambios que sufren las bandas tienen mucho que ver con la identidad y el momento histórico que vivimos. Somos un hibrido cultural muy extraño. En el presente sentimos que el regreso de los íconos del metal americano a los escenarios, replantean de nuevo el despertar de los sentimientos que tenía la cultura del Thrash, que fue el motivo que unió a Andres Garcia, bajista; Felipe Manrique, guitarra líder; Mauricio Estrada, batería; Oscar Osorio, guitarra rítmica; y Luis Duqueiro, en la voz, en esta nueva etapa.

¿Qué planes tienen?

Los mismos que tienen todos los músicos del planeta, o más bien, la misma intención que tiene el arte, crear expectativa en los corazones y en el pensamiento. Derribar fronteras, generar conciencia, identidad, hacer eco en el alma del público, desmoronar lo convencional, ejercer el poder de la comunicación, votar por un país musical donde nuestros instrumentos son nuestras herramientas para labrar la tierra árida de la cultura, porque las giras y el merchandising son solo los adornos de la creatividad.

¿Qué significa para ustedes Despertar?

Es el despertar en muchos sentidos, despertamos de un sueño para continuar el camino y volver más sólida la propuesta, despertamos cuando volvemos a nuestra casa disquera Codiscos y sentimos que es una voz de apoyo al movimiento cultural del metal, despertamos cuando hay credibilidad y trabajo en equipo.

La canción fue compuesta por el cantante Luis Duqueiro y Felipe Manrique, con arreglos de todos. La letra habla sobre los sueños que teníamos antes de crecer y que a veces se quedan en el olvido, un concepto que tiene mucho que ver con la remembranza de una inocencia inconsciente, sin temores y llena de desafíos, de un niño gigante en un mundo cada vez más pequeño, lleno de insomnio.
 

 

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