Al Ritmo de la Basura: ¡Porque también hay formas divertidas de reciclar!

Sin duda una de las cosas más especiales que tiene el ser humano es la capacidad para inventar o crear algo, y en consecuencia,  imaginar una idea y luego de mil intentos poderla contemplar, una de sus mayores alegrías, aún más cuando se trata de ayudar al medio ambiente.

En el país se producen a diario 26.975 toneladas de basura en las casas, que si se suma con los desechos industriales y comerciales, en todo un año se alcanzan a desechar cerca de 11,6 millones de toneladas, y de todas estas solo el 17 por ciento se recicla, según cifras del Departamento Nacional de Planeación.

Y tal vez ya hemos escuchado sobre los hábitos de consumo responsable para el cuidado del medio ambiente, pero tal vez no lo suficiente. Por ejemplo ¿qué tal si todos desde casa, empezáramos a trabajar conscientemente en la regla de las Tres R: Reducir, Reutilizar y Reciclar? Seguro esa  cantidad de toneladas de desperdicios disminuiría considerablemente.

Desde Pereira un grupo de jóvenes, interesados en ponerle frente a las problemáticas ambientales y fomentar la pedagogía en torno a ello, decidieron idear un proyecto que además de su componente ambiental tuviera música para que de una forma didáctica, entretenida y con sentido, su mensaje pudiese llegar a muchas personas.

Fue así como Andrea Agudelo Salazar, administradora ambiental, y Johan López Valencia, licenciado en música, ambos egresados de la Universidad Tecnológica de Pereira, aplicaron para la  convocatoria ambiental 'Alivia la tierra' realizada por la Fundación Audifarma S.A., y al salir  ganadores pudieron aplicar su proyecto músico – ambiental 'Al ritmo de la basura'.

A partir de allí y para darle cumplimiento a uno de los objetivos del proyecto, empezaron a construir instrumentos musicales a partir de elementos reutilizados como tubos metálicos, tubos de PVC, canecas de pintura, botellas PET, tapas de gaseosa, palos de escoba, entre otros, formando toda una banda que se complementa con letras de canciones que abordan temáticas como la biodiversidad, hábitos de consumo, impactos ambientales y reciclaje.


Jhonatan Ruíz en el Canecófono

Proceso de creación instrumental que además estuvo acompañado de jornadas de educación en la comunidad de Frailes en Dosquebradas con los niños del sector. Jornadas en las que los participantes, a los que se fueron sumando padres de familia, pudieron adquirir formación ambiental de manera divertida así como también sesiones de educación musical y composición colectiva.

Los resultados del proyecto fueron la creación de un grupo músico-ambiental para la comunidad de Frailes, y la realización de 2 conciertos didácticos, en donde los niños del grupo fueron los encargados de dar a conocer la importancia del medio ambiente a los participantes de los conciertos.

Así pues una Tuborimba: hecha con tubos de PVC, un Cortinófono: hecho con tubos de cortina, un Canecófono: hecho con canecas de pintura, un Gui-tarro: hecho con tarro de pegamento y partes de una guitarra desechada, y una Percusión menor: hecha con palos de escoba, tapas de gaseosa, botella PET y semillas, son los instrumentos encargados de darle el ritmo a este grupo.

Para Andrea y Johan “la educación debe ser vista desde diferentes perspectivas, con el fin de captar el mayor número de población posible, pues el objetivo es estimular el sentido de pertenencia por el medio ambiente y es por eso que para Al ritmo de la basura, la música es fundamental, porque según la experiencia con los conciertos didácticos, se ha comprobado que además de divertir al público, se transmite el mensaje que se quiere”.

¿Y si intentamos hacer una Tuborimba en casa?

Wbeimar Moreno Tuborimba

La tuborimba no es nada más ni nada menos que una marimba hecha con tubos de PVC y como Al Ritmo de la Basura es un proyecto pedagógico nos dejaron su fórmula para que si a usted le da curiosidad intente hacerlo en casa.

Andrea y Johan explican que lo primero que se debe hacer es conseguir tubos de PVC, para esto se puede visitar diferentes chatarrerías donde fácilmente llega este material desechado por otras personas. Ahora habrá que poner atención y conseguir uno que sea igual o mayor a 4 centímetros, pues es este uno de los factores que harán que su sonido sea grave o agudo.

“Este instrumento es melódico y puede ser cromático o diatónico. La fórmula nos dirá la longitud que debe tener cada tubo para que nos de la nota que queremos” indica Johan.

Donde: L= longitud del tubo, V= Velocidad del sonido, la cual es 343,2 m/s, f= Frecuencia de la nota que queremos (la tabla de frecuencias estará al final del texto) y Φ= Diámetro del tubo que tenemos.

En este punto cabe recordar que para aplicar la fórmula, las unidades de medida deben estar todas iguales y en cuanto a las frecuencias de la nota (Hz), se debe elegir en qué octava se quiere construir el instrumento.

Por ejemplo, si vamos a construir el DO en un tubo que tiene de diámetro 4 cm y lo queremos en la cuarta octava debemos hacer la siguiente ecuación:

Dado que la velocidad del sonido está en metros, el diámetro también lo convierto a metros, de lo contrario, queda mala la ecuación. El resultado de la ecuación es: 0,631888086 m, así que al convertirlo en centímetros el resultado es el siguiente: 63,1888086.

Es decir que para que suene un DO, el tubo de 4 cm de diámetro debe medir 63,18 cm.

Por último Johan recomienda que construyamos nuestra Tuborimba en una octava en la que los tubos no queden con longitudes muy cortas, pues el sonido es mucho mejor cuando el tubo es largo. Recordar que, si el tubo tiene el diámetro más grueso, el sonido será mucho mejor.

Ahora, Andrea en el Cortinófono, Johan en el Gui-tarro y voz, en compañía de Jonhatan Ruíz en la percusión, Wbeimar Moreno en la Tuborimba, y Cristian Marulanda en el bajo esperan continuar con sus conciertos didácticos y jornadas pedagógicas en barrios, parques, colegios, centros comerciales y demás, llevando un ritmo único y un mensaje que estimule el pensamiento ambiental y evite que tantos materiales como el vidrio, el cartón o el metal terminen en las calles, en los ríos o el ecosistema en general.

Y si quedan con dudas de cómo les sonaría, acá les mostramos para que se animen a hacer sus propios instrumentos:
 


Tabla de frecuencias:

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