PIXELS: una aventura donde saber jugar videojuegos se convierte en la última esperanza del planeta Tierra

La unión entre Chris Columbus y Adam Sandler trajo consigo una historia donde contra todo pronóstico se realiza una referencia importante a los videojuegos retro

El pasado 24 de Julio se estrenó la película Pixels, una nueva producción desarrollada por Happy Madison Productions y 1492 Pictures, dos estudios tanto de cine como de televisión que son propiedad de Adam Sandler y Chris Columbus.

La película está basada en un cortometraje del año 2010 creado por el realizador francés Patrick Jean, donde se muestra cómo varios personajes de videojuegos clásicos invaden la ciudad de Nueva York, creando una atmosfera de ocho bits en nuestro mundo.

Así, Pacman come pastillas por las vías del metro, Frogger trata de cruzar la calle entre el tráfico de la gran manzana, Donkey Kong avienta barriles desde el Empire State, las piezas de Tetris descienden de los cielos quitándole líneas a pisos de los rascacielos, mientras que las naves de Arkanoid y Space Invaders van transformando todo en pixeles… Agua de pixeles, paredes de pixeles, una urbe cargada de pixeles.  

Esta preciosa visión independiente llegó a las manos de Adam Sandler, quien entusiasmado por la idea, decidió unirse con diferentes guionistas y productores para consolidar tanto un libreto como un argumento. El resultado es una cinta donde a esta aproximación artística se le adhiere una historia al estilo de otras comedias vistas en el transcurso de los últimos 30 años, donde un grupo de hombres con un conocimiento particular deberán salvar al mundo de una amenaza inminente.

Pixels, nos cuenta la historia de Sam Brenner (Adam Sandler), un niño practicante de videojuegos quien participa en el Torneo Mundial de Máquinas de Arcade del año 1982, siendo derrotado en las finales de Donkey Kong por otro reconocido contrincante llamado Eddie Plant (Peter Dinklage). En el presente, Brenner es un técnico de instalación de videojuegos a domicilio, que como adulto aún vive con el fantasma de su derrota, mientras aún se relaciona con su amigo de infancia Will Cooper, quien resulta ser el presidente de los Estados Unidos.

En aquel verano del 82 donde se celebró esta final de videojuegos, ocurrió otro acontecimiento importante para la humanidad, donde se tomaron diferentes elementos, objetos y referencias de este campeonato para ser guardadas en una capsula del tiempo, la cual se enviaría al espacio con la esperanza de que si alguna raza extraterrestre la encontrase, pudiera conocer sobre los terricolas y la cultura norteamericana de aquella década.

De nuevo en el futuro, la tierra empieza a ser atacada desde el espacio exterior por diferentes personajes de videojuegos, conjeturando que es una invasión extraterrestre desarrollada por una raza alienígena que encontró la capsula, pero que entendió mal el mensaje. Así, el gobierno de los Estados Unidos crea una resistencia, donde la última esperanza serán estos jugadores del pasado que se vuelven a encontrar, para así demostrar su potencial dentro de un entorno completamente real.

Para bien o para mal, Pixels es una película que se rige a los esquemas habituales de las producciones de Adam Sandler, dando como resultado un producto predecible y repetitivo, donde se vuelve a contar una historia parecida a los Cazafantasmas, tal cual como se ha intentado en otras producciones como Evolution (2001) y The Watch (2012).

Se repite el mismo esbozo de un cuarteto que debe salvar el mundo, donde Sandler muestra un paralelo entre el pasado de los personajes, desde su niñez hasta la adultez, similar a producciones como Anger Managment (2003) y Grown Ups (2010). Un Adam Sandler que al estilo David Duchovny debe liderar a un grupo de hombres extraños, quien se enamora de una mujer inteligente al igual que ocurre con Julian Moore y completando con una aparición de Dan Aykroyd con un papel adicional dentro del desarrollo de toda la trama.

Sin embargo no todo es negativo, por el contrario, si no pensamos en toda la carga argumental de la cinta y nos fijamos en los efectos, las referencias a los videojuegos y la nostalgia que esto produce para un videojugador, Pixels llega a tener elementos interesantes que harán sentir de nuevo al espectador como ese niño que vivió durante los años 70, 80 y 90.

La película muestra a través de sus efectos especiales diversas referencias del mundo clásico del “Octavo Arte”, tales como Pac-Man, Galaga, Centipede, Space Invaders, Donkey Kong, Q-Bert, Tetris, Pole Position, Duck Hunt, Frogger, Paperboy, Arkanoid, Burger Time, entre muchos otros.

Además, hacen apariciones otras referencias del videojuego retro como el profesor Toru Iwatani (Creador de Pac-Man), Steve Weibe (Actual campeón mundial de Donkey Kong) y el legendario videojugador Billy Mitchell dentro de la apariencia de Eddie Plant, el personaje interpretado por Peter Dinklage.

Fuera de los juegos de arcade, aparecen otras referencias importantes de la cultura popular estadounidense de los años 80 como Madonna, la serie de televisión Max Headroom, el dúo musical Hall & Oates y la pareja del señor Roarke y Tatú de la Isla de la Fantasía.


Finalmente, Pixels es una cinta donde desde su inicio hasta su final es completamente predecible, gracias a sus referencias llega a tener elementos que logran ser entretenidos, pero como una película homenaje a los videojuegos no llega a los resultados de un clásico automático como Ralph el Demoledor. Pienso que ideas como la de Patrick Jean, han sido maltratadas innecesariamente para crear películas que completen el plan anual de estrenos de una compañía, teniendo en cuenta que inicialmente este francés buscaba mostrar un acercamiento estético de una ciudad inundada por videojuegos

 

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