Para Donny Rubiano

El último domingo de 2013 fue un día triste. Partió un amigo, un hermano, un colega, un artista, un hijo, un gestor, un gran ser humano. Escribir estas líneas, por supuesto, no es fácil; no obstante, me atrevo a contar un fragmento de la historia de Donny a través de la música, esa pasión que nos reunió a muchos alrededor de su vida.

Por Álvaro González "El Profe".

En 1998 se realizó en la ciudad de Ibagué la primera edición del Festival Rockoncha, en el que se presentaban las agrupaciones Soma, Aldea, Navarra, Aborigen y Charconautas. En el trayecto por tierra hacia el evento, en el bus, sonaba una y otra vez, en formato cassette, el S.C.I.E.N.C.E de Incubus. Al averiguar sobre el responsable de haber llevado esa joya, me encontré con Donny. Hablamos y hablamos de la banda y por supuesto sobre esos sonidos pesados que surgían a finales de los 90. Mi primera impresión fue la de una persona conocedora, sensible y muy buena onda, impresión que se mantendría en el tiempo con honores. Posteriormente, durante el festival, justo a la hora de la presentación de Aborígen, banda en la que cantaba mi nuevo amigo rockero, el público estaba disperso, pero al escuchar a Donny dicendo “¿Cómo está Ibagué?", inmediatamente se concentró, se conectó con la banda y ocurrió uno de los pogos más legendarios de festival rockero colombiano. 

Como anécdota, recuerdo que en los ensayos de Aldea, banda en la que yo tocaba, solíamos recordar ese momento y en particular el coro de la canción que citaba: “aborígen es la raza”. Este año, le pregunté a Donny sobre el tema y él, amablemente, me cantó un fragmento.

Años después, en la primera década del presente siglo, llegarían otros proyectos sonoros de Donny: Massive Experience y No Silence, gracias a los cuales no perdí el contacto con él y tuve la fortuna de acompañar sus procesos y comprobar que los mismos mantenían esa idea de explorar el rock duro en otras direcciones. La existencia de esas bandas, por sí solas, demostró su pasión por la música en un circuito muy difícil como el nuestro. Posteriormente, gracias a Daniel Casas C., me enteré de que Donny estaba trabajando con Rock Al Parque y los festivales de la ciudad. Daniel, siempre hablaba sobre el profesionalismo de Donny y su calidad como compañero de trabajo y persona. Inevitablemente surgió una fuerte amistad entre ellos, muy inspiradora, como la de él con el gran Francisco Tapiero. Como medio de comunicación, recuerdo que el trato de Donny hacia nosotros era eficiente, cálido, amable. Era interesante verlo crecer como productor y como gestor. Sin duda, todos, en el escenario sonoro independiente colombiano, ganábamos, pues teníamos un gran talento al servicio de la música.

Mas allá de las anécdotas de trabajo, las distancias que este mismo creó en aquellos años, y mas allá de la preocupación que generaba la noticia sobre sus problemas de salud, el 2013 nos trajo una grata sorpresa: Donny aplicó a una de las convocatorias del Área de Proyectos, la que ganó, llegando a trabajar en la radio pública. Recuerdo la felicidad de Catalina Ceballos, porque sabía que estaba consolidando un gran equipo.  Profesional y humanamente, Donny era, sin duda, garantía de ello.

Yo, por mi parte, también estaba feliz porque tenía en la oficina la oportunidad de hablar con alguien de una forma pasional y autocrítica sobre el rock colombiano, y en efecto, así pasó.

Sobre nuestros días de trabajo tengo presentes muchos recuerdos, pero voy a ser específico en algunos que considero importantes. Durante la realización del Festival Estéreo Picnic tuvimos la oportunidad de crear, el primer día, un buen parche. Estábamos  con María Fernanda Melo, quien dirige el Área de Proyectos y se convirtió en una gran amiga de Donny y Beatriz de la Pava. En ese momento tuvimos la fortuna de conocer a la adorable Mónica Muñoz, persona importante en la vida de Donny. Sobre ese instante de tiempo destacño una serie de conversaciones en las cuáles reflexionamos sobre esa pasión llamada rock colombiano. Así como nos ilusionaban muchas cosas, otras nos preocupaban. Me llamó la atención ver a un Donny maduro en sus apreciaciones; ya se encontraba más allá del bien y el mal. El artista y gestor estaba en paz con ese escenario que suele traernos muchas alegrías, pero también, una que otra tristeza. Escuché en sus palabras sabiduría, nobleza, más pasión y compromiso por el tema.

En septiembre de 2013 realizamos una nueva versión del Concierto Radiónica, el reto más grande de la emisora. Me llamó la atención la química que nació entre Héctor Mora y Donny; sin duda, estábamos en buenas manos y así fue, el evento, muy complejo en su producción, salió perfecto desde cada pequeño detalle hasta los más grandes. Era emocionante, de mi parte, escuchar de la propia voz de un gigante como lo es Héctor, tantos elogios relacionados con la labor honesta, disciplinada y talentosa de Donny. Con él, ya estábamos hablando del evento de 2014. Alcanzamos a soñarlo...

En octubre del presente año, Señal Memoria realizó en la ciudad de Cali “Ver, oír, gozar”, sin duda, un evento memorable. Recuerdo la alegría de Donny, no sólo por la satisfacción de un trabajo impecablemente realizado, sino por lo que que significaba el verdadero e incondicional cariño.

Sonreíamos. Todos teníamos fe en su salud, Catalina Ceballos afirmaba con certeza que el afecto todo lo puede y esos momentos estuvieron llenos de alegría, cariño, dulzura, todos ganamos, en vida, recuerdos, y sobre todo al ver sonreír a Donny en Cali. El amor en contra del olvido.

Diciembre llegó con más historias: de nuevo otra satisfacción profesional: la fiesta de Señal Radio Colombia fue inolvidable, nuevamente cada detalle perfecto, un concepto de producción de avanzada y un trabajo en equipo lleno de talento y disciplina por parte de la Coordinación de Proyectos. Increíble el resultado. Por otra parte, se publicó en nuestro país el “Live At Rome Olympic Stadium” de Muse, banda que Donny vió en el “Austin City Limits” en octubre y que llevaba muy presente. Me contó muchos detalles del concierto, su emoción era inspiradora. Cuando se cuenta la música con la emoción de las palabras, no se puede olvidar.

En la tarde del 28 de diciembre tuve la oportunidad de volver a ver el concierto, tuve a Donny en mi memoria; en muchas notas.

La última conversación con Donny la tuve en su último día de trabajo. Nosotros utilizábamos la expresión “bacán”, en honor a Julio Correal. El propio Julio se enteró en Medellín antes del concierto de Draco Rosa sobre ese extraño y cariñoso homenaje, y como siempre, en su sincera amabilidad, sonrió feliz. Pues bien, citaré nuestra última conversación: “bacán, por ahí compuse unas canciones de rock duro, necesito un cantante, me gustaría que las cantaras”, le dije, y él respondió: “claro que sí Bacán, cuenta conmigo ¡Siempre será bueno cantar!”. Después, nos dimos un fuerte abrazo.

Su familia, compañeros de trabajo y amigos, siempre recordaremos a Donny, eso, afortunadamente, es inevitable. No obstante, es bueno recordarle a la historia del rock colombiano y a la construcción de la memoria cultural y artística de nuestro país sobre el inagotable y heroíco trabajo que realizó durante años, desde diferentes perspectivas el gran Donny, ya fuera como público, artista o gestor.

Se quedan cortas las palabras, empiezan a funcionar los recuerdos y las sensaciones. Gracias por todo Donny, a partir de este momento, citando a nuestro adorado Muse, te digo bacán, eres nuestra “guiding light”. Paz en tu recuerdo, amigo. 

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