Led Zeppelin en la gira de 1973 en el Madison Square Garden.

Moda y rock and roll, la desinhibición estética

La escritora Vanessa Rosales nos confesó amar a Guns and Roses, defendió a la chaqueta de cuero como esa prenda que ha sobrevivido a los excesos de los sesenta y al libertinaje de los setenta, y nos contó sobre esta relación más de causalidad que de casualidad entre la moda y el rock and roll.

 

Vanessa Rosales Altamar es una escritora cartagenera especializada en Historia y Teoría del Estilo y la Moda. Ha sido escritora para grandes revistas de moda y además se ha desempeñado como consultora editorial para marcas nacionales e internacionales.

Hace poco más de un mes lanzó su primer libro titulado Mujeres Vestidas (2017) en el que a través de 13 capítulos nos logra acercar de una forma distinta y más consciente a interpretar la estética, el vestir y la moda. Dentro de sus páginas es importante resaltar aspectos como la historia de la moda, empezando en el siglo XVIII cuando la preocupación por la vestimenta era ligada a un asunto netamente femenino,  pero también de cómo la sobriedad del vestir masculino fue revolucionando, sobre todo y casi siempre, ligado a expresiones artísticas como la música.

En los años sesenta, por ejemplo, la cultura hippie permitió el pelo largo en los hombres, lemas florales en su vestimenta, túnicas bohemias, camisas abiertas y fluidas. Luego vendrían los años setenta, llegaba la era del punk, los taches, las crestas, y las perforaciones. Y asimismo muchos íconos del rock and roll empezaban a desafiar los ideales de la apariencia masculina convencional. Vanessa, describe, por ejemplo, el concierto de Led Zeppelin de 1973 en el Madison Square Garden en Nueva York como un “Festín estético” donde Robert Plant exhibe jeans muy apretados y un chaleco abierto sin nada debajo, y Jimmy Page lleva un traje de pantalones acampanados y flores bordadas sobre terciopelo.

Vanessa estuvo en Pereira presentando su libro. Nos confesó amar a Guns and Roses, defendió la chaqueta de cuero como esa prenda que ha sobrevivido a los excesos de los sesenta y al libertinaje de los setenta, y nos contó sobre esta relación más de causalidad que de casualidad entre la moda y el rock and roll.

¿Cómo llega a ser el rock and roll un aliciente  en la industria de la moda?

Bueno, el rock and roll digamos que tiene como gran característica la expresión y la libertad individual, y por ende la construcción estética del yo del rock and roll siempre ha tenido que ver con la irrupción, la rebeldía y la juventud. De hecho, por ejemplo, hay grandes piezas de la moda que han sido apropiadas por el rock and roll como lo es la chaqueta de cuero y el denim, que siempre van a estar como grandes referentes estéticos del rock.

¿Por qué crees que como seres sociales sentimos la necesidad de proyectar en nuestra imagen, en cómo nos vestimos, no solo lo que vemos, sino también lo que escuchamos?

Yo creo que una de las maravillas de la moda es precisamente esa, y es que el vestir tiene como función tapar el cuerpo desnudo para poder presentarse socialmente porque no podemos salir desnudos… pero lo más bello de la moda es cómo tiene la capacidad de materializar lo inconsciente, los deseos, lo que no es racional, lo que no es funcional, y por eso es tan bello ver todo lo que puede canalizar el vestir en términos de construcción del yo. Por eso también ha sido fascinante ver cómo todas las culturas juveniles urbanas del rock and roll en su momento, desde el rock de Elvis Presley hasta el de Los Ramones, o hasta el de The Cure siempre han utilizado la estética para reflejar esos grandes movimientos que no tienen que ver con la funcionalidad sino con el inconsciente colectivo.

¿Chaqueta y denim, han sido prendas claves del Rock and Roll, pero qué otra sin duda se debe a esa actitud de rebeldía?

La chaqueta y el denim sin duda, pero la minifalda tiene mucho que ver con el rock and roll. La minifalda fue un símbolo de cómo la ropa pudo reflejar las libertades femeninas porque fue la primera vez en la historia que las mujeres pudieron mostrar libremente sus piernas y no en vano surge en la década de los 60 cuando está irrumpiendo toda esta cultura juvenil que permitía una soltura emocional que iba en contravía de la atmósfera “doméstica”, cuando digamos la raza negra se está empoderando, cuando las mujeres se están liberando con el feminismo, y cuando las minorías sexuales también están cobrando fuerza… No en vano el rock and roll surge también, o explota en los 60, como esa celebración de la libertad individual, de la libertad de expresión, y la minifalda es característica de ese gran momento de libertad individual y femenina.

Precisamente en tu libro hay un capítulo dedicado a ese poder revolucionario que fue la minifalda, ¿ahora, en pleno 2017, existe alguna prenda que se pueda considerar revolucionaria?

Yo pienso que ya no vivimos en una era donde haya revoluciones sartoriales como las había. Hoy en día como vivimos en una época de reciclajes y de eclecticismos, las revoluciones se hacen de manera distinta, ya no hay siluetas chocantes, pero por ejemplo sucede algo nuevo que ha pasado con una marca como Vermont que ha traído esta fealdad y como estas siluetas esculturales como para impactar, precisamente porque vivimos en una era tan saturada de imágenes que para impactar se tiene a veces que recurrir en eso, pero ya no tenemos de esas revoluciones sartoriales como pudo haber significado la minifalda en otro momento… lo que se hace es que se reinterpreta lo que ya está.

¿Cuál ha sido el papel de la mujer en estas dos grandes facetas, la musical y la estética?

Hay mujeres como Janis Joplin por ejemplo que son emblema de ese rock and roll femenino, mujeres que se atrevieron o tuvieron la osadía de tener vidas femeninas diferentes. Janis era una mujer alcohólica, una mujer que se vestía con extravagancia, muy simbólica de su momento. Pero la feminidad también está por ejemplo en el punk, cuando las chicas tienen esa capacidad de vestirse de esta manera que choca, que repele, que es tan disruptiva, de cierta manera en el rock and roll las mujeres han podido apropiarse de esos elementos de la rebeldía para ellas mismas afianzar un sentido de individualidad con el tiempo. No en vano por ejemplo Joan Jestt se vestía toda de cuero cantando I love Rock and Roll, o Debbie Harry de Blondie que también utilizó la chaqueta de denim y la chaqueta de cuero, y alguien como Courtney Love, que fue ese gran emblema del grunge femenino también apropió todos esos referentes estéticos de ese momento dentro de su feminidad.

¿Crees que la chaqueta negra de cuero, la que siempre ha estado presente, con una camisa blanca y un jean, seguirá siendo el ideal citadino?

Yo pienso que si porque una de las maravillas de esa chaqueta, de esa pieza, es que en una época fue considerada un símbolo de rebeldía y de hecho quienes la usaban eran mal vistos porque se veían como forajidos, pero fue siendo apropiada por el sistema de la gran moda y hoy en día vemos chaquetas de cuero en Zara o en Stradivarius, por ejemplo, y aunque hoy en día en teoría ya no significa nada porque ya no es un símbolo de rebeldía, sigue reteniendo esa mística, ese poder talismánico del coraje de sí ser un poco rebelde y diferente, es como el emblema de lo cool, del 'me atrevo a ser distinto', y no en vano todavía los grandes rocanroleros la utilizan. Pero lo más bello de esa chaqueta es eso, que aunque hoy en día no signifique nada, cuando uno se la ve a alguien uno se siente instintivamente atraído hacia el efecto simbólico que tiene y que retiene.

Hoy en día estamos viendo de nuevo el boom de las camisetas estampadas con bandas de rock, que muchas veces en este mundo de pantallas y selfies se replican fácilmente y sin sentido de fondo ¿cómo poder rescatar la autenticidad de esta prenda y no caer en el vacío de lucirla solo porque está de moda?

Esta es una de las ambivalencias de la moda actual, y es que puede que signifique algo y puede que no signifique nada.

Es muy curioso este fenómeno porque las band t-shirt han tenido un boom en los últimos tiempos y yo por ejemplo puedo poner un caso muy personal conmigo, cuando estaba en mi pre adolescencia la banda de mi locura era Guns and Roses y antes de ayer, por ejemplo, me compré dos camisetas de Guns and Roses para mí en un H&M…  y es que el hecho de que volvieran las camisetas de Guns and Roses, más allá de la moda y la tendencia que es vacía y que la mayoría de chicos hoy no tienen idea de quiénes son ellos, o AC-DC, o Metallica, para algunas de nosotras estas camisetas tienen todo el sentido del mundo porque uno la lleva realmente como un groupie, un fan del rock and roll, porque yo pienso que eso tiene mucho que ver con la vestimenta actual, es decir, en hacer del vestir individual un gesto simbólico de nuestra identidad y eso es algo muy personal también, pero sí es cierto que puede ser un símbolo vacío porque la mayoría de las chicas que se ponen band t-shirt no tienen idea de quiénes son, esa es la ambivalencia de la moda.


Una canción: Baby, I am Gonna Leave You de Led Zeppellin

Un concierto: el de Guns and Roses en Medellín

Un artista: Slash

Un diseñador: Alessandro Michele de Gucci

La lectura actual: La tercera mujer de Gilles Lipovetsky

Un escritor: Elena Ferrante

Una bloggera: Maria Bernat, española

¿Flats o tacones?: depende

Leopardo ¿para cuándo?: con abrigo y camiseta de rock and roll

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