Los superhéroes en la pantalla: ¿el principio del fin?

Mucho ha cambiado desde que en 1978 Richard Donner hizo Superman: The Movie.

Superman: The Movie, la primera película de superhéroes de alto presupuesto fue un éxito comercial y de crítica. Poco a poco Hollywood fue descubriendo el poder que tienen los superhéroes y aunque hubo decepciones en los años noventa, finalmente al arrancar el siglo XXI los grandes estudios de cine se dieron cuenta que la industria encontraría en los superhéroes a sus salvadores.

Ningún superhéroe importante ha escapado a su versión de celuloide, e incluso es tan bueno el negocio que si la película no es buena, o simplemente no satisface las necesidades económicas del estudio, simplemente un par de años después se hace una nueva versión (un reboot como lo llaman en Estados Unidos) y se recupera la inversión.

Tanta exposición de un producto necesariamente lleva a que haya grandes películas y también grandes fracasos, sin embargo los estudios no parecen preocuparse mucho por la calidad ya que como les pasa en el cómic, algunos héroes parecen ser a prueba de todo.

La mejor prueba de eso es la reciente Batman Vs Superman: Dawn Of Justice, una película fuertemente criticada por su floja dirección, pobre historia, pero sobre todo por ser un intento desesperado de Warner Brothers (dueña de la casa editorial matriz de Batman y Superman, DC Comics) por generar un universo cinematográfico con todas sus grandes figuras como el que ha venido construyendo sus archirrivales de Marvel (también con errores y aciertos) a punta de Marketing. Los comics finalmente son una mitología que en cualquier medio debe ser respetada y bien contada.

En comics: la precuela de 'Batman v Superman: Dawn of Justice'

Pero tal vez esa idea sea conservadora y nada tenga que ver con los nuevos públicos que salieron en masa y rompieron records de taquilla para ver a los dos superhéroes más famosos del mundo por primera vez. Tal vez por eso en los próximos años sigamos viendo historias de superhéroes que apuesten mucho más fuerte por las explosiones que por la historia. Eso no cambiará mientras la máquina siga produciendo dólares.

Sin embargo, y como pasa con muchas narrativas hoy en día, la esperanza viene de la mano de la televisión, y más exactamente del símbolo de las nuevas formas de consumir medios: la plataforma de streaming Netflix, lanzó hace pocos días la segunda temporada de Daredevil, la historia de un hombre ciego que lucha contra las mafias en Nueva York, tuvo una desafortunada versión en cine hace varios años, y encontró en la televisión su lugar en el mundo.

Mas allá de sus grandes coreografías de peleas, el encanto de la serie radica en la interesante historia y en la gran construcción de sus personajes. No se necesita ser un fan de superhéroes para engancharse con esta historia sobre las ciudades, su gente, sus miedos, sus virtudes e imaginarios.

No sabemos hasta dónde resistirá el género y hasta dónde seguirá teniendo apoyo del público; si aún puede reinventarse o estamos presenciando el principio del fin. Sin embargo mientras aparezcan historias como Daredevil, aún podremos entender la importancia de los superhéroes en el mundo moderno.

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