Las noticias que no se toman en serio

Los portales con información satírica no son una novedad, pero se han popularizado y viralizado gracias a las redes sociales, causando dolores de cabeza a equipos de redacción enteros.

"Le toca hacerse la dormida", "Lo entrevistan y cinco minutos después olvida respuestas", "Señoras logran que bus le pare a amiga", son algunos de los titulares de primera página del home de la Agencia Pinocho, "el diario de lo que no es noticia".

Se trata de un reconocido portal de contenidos informativos originales, fundado en 2007 en Medellín por David Eufrasio Guzmán (nombre real, por si acaso), especializado y completamente preparado para cubrir hechos (esta última palabra queda muy grande); digamos, más bien, situaciones cotidianas, intrascendentes, cortas, que relatan sus periodistas a manera de noticias breves, pero contadas con tanta transparencia y cantidad de datos, pelos y señales tan innecesarios, que hacen de lo absurdo algo genial.   

Pero este imaginativo experimento de microficción, "en el que se fusionan las herramientas del periodismo y la literatura con cualquier otra forma de arte", como explican en su página, no pretende hacer humor de los acontecimientos o personajes de la actualidad nacional. Ésto déjenselo a Actualidad Latinoamericana

El afán de algunos periodistas y figuras públicas no les ha dejado leer el "Aviso Legal" de esta última, en donde explican ser "un sitio web satírico cuyo único fin es el entretenimiento. Todos sus contenidos son ficción (...) todos los referentes, nombres, marcas o instituciones se usan como elementos contextuales, como en cualquier novela o relato de ficción".

Crítica, humor y burla son sus herramientas preferidas para poner sobre la mesa los problemas serios del país, desde el estado de las calles hasta la salud ("Mariana Pajón quiere entrenar en la calle 134", o "Vetadas las gordas de Botero por la Organización Mundial de la Salud", dice una de sus noticias). Otras, simplemente son la sátira a personajes que son noticia una y otra vez por cualquier cosa y que terminan volviéndose ellos mismos lugares comunes. Los titulares de Actualidad Latinoamericana podrían ser el libreto de un muy buen show de stand-up comedy.

El fenómeno está creciendo en Colombia, sin duda gracias a redes sociales como Twitter, en la que el humorista que todos llevamos adentro ha encontrado un lugar fabuloso. Sin embargo, no es un fenómeno colombiano sino mundial. Entre los sitios de este estilo más conocidos en el mundo están The Onion, un posible inspirador de los dos anteriores (influenciado éste a su vez por Mad Magazine), Funny Or Die de Will Ferrel, o Dedo Medio (de España). Asimismo, en algún momento existió en Colombia El Trompo, un suplemento de noticias cómicas que lanzaba un importante periódico de circulación nacional en el Día de los Inocentes. 

Por estos días, el tema ha cogido más fuerza porque ha quedado en evidencia el uso de contenidos de ficción por parte de medios de comunicación que, por desconocimiento, los publican como noticias. Ética en la red de la FNPI, explica que la propagación en la red de información satírica como "real" tiene mucho que ver con los sitios de social media: "(éstos) han disparado las probabilidades de que un rumor se convierta en noticia, sin ser debidamente verificado, como ya lo hemos visto durante eventos recientes como el huracán Sandy, el accidente del tren en Santiago de Compostela (España) y los atentados de la maratón de Boston". 

Sin duda la responsabilidad de ésto recae sobre los profesionales del periodismo, cuya ética y labor debe ser rigurosa en comprobar la información. Es como si alguien tomara en serio alguna declaración de un personaje ficticio de La Luciérnaga, o de Saturday Night Live, y la pusieran en primera página, sin verificar su contenido.  

Más allá del debate, la parodia y la sátira siguen siendo grandes herramientas para criticar la realidad de manera constructiva y creativa. Sin lugar a dudas, portales colombianos como los mencionados, conocen el poder del humor y su capacidad de entretener. Por eso, no hay que tomárselos tan en serio y sí disfrutar su ingenio. 
 

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