Las botellas PET: ¿Qué tan reciclables son?

Se usan en algunas de las categorías de productos de consumo masivo más populares, como las bebidas gaseosas, los cosméticos, fármacos, vinos y champús.   

La botella de plástico y su uso actual no fue una idea que surgió de la noche a la mañana. El polímero fue patentado por dos científicos británicos, Whinfield y Dickson en 1941 para la fabricación de fibras. Para 1952 ya se usaba para la producción de cinta de film plástico y el envasado de alimentos.

Pero la aplicación que le significó su principal mercado, el de las botellas plásticas, se dio a partir de 1976, cuando comenzó a usarse en el embotellado de bebidas carbonatadas. Este tipo de plástico es conocido en el mundo científico e industrial como el tereftalato de polietileno o PET. 

El PET fue elegido en la industria del envasado por su ligereza, resistencia, propiedades aislantes y también por su composición química, la cual permite cierto grado de regeneración. Su fabricación se da por inyección o soplado.

Según un informe realizado en el 2010 por La Asociación Nacional de Recursos PET Container (NAPCOR, por sus siglas en inglés) , “el número total de libras de recipientes PET disponibles en Estados Unidos para el reciclaje en el 2009 fue de 2,33 millones de toneladas métricas, y sólo el 28% de esta se recogió para su reciclaje.”

En la industria del empaque (packaging), el PET se lleva la preferencia para productos como gaseosas, cremas dentales, lociones, polvos, talcos, aguas, jugos, champús, vinos, aceites comestibles y medicinales, productos capilares, fármacos, cosméticos y farmacéuticos.

Después de conocer la gran popularidad del mercado PET y su uso en cantidad de productos de la vida cotidiana, surge la duda de ¿cómo se recicla estas botellas de plástico?. Para responder a esta pregunta, se conocen diferentes métodos que logran descomponer el PET, con un proceso químico, mecánico ó energético.

En el caso del proceso químico se puede lograr una reutilización del plástico y hacer un nuevo producto, y en el caso energético, obtener combustible, ya que que su estructura molecular puede ser modificada. En el caso de la degradación natural, el proceso puede tardar en descomponer el envase unos 50 años o más.

El reciclado mecánico, se conoce como uno de los procesos más populares, que consiste en separar, moler y limpiar el plástico. Por otro lado, el reciclado químico es un proceso que se realiza mediante dos métodos: la metanólisis y la glicólisis. Cualquiera de los dos  procesos son usados a nivel industrial. La botella se deshace y luego se realiza una separación molecular de sus componentes para fabricar un nuevo envase. Mientras en el reciclado energético, los envases se utilizan como generadores de energía durante su combustión.

Los anteriores modos de reciclaje son realizados en su mayoría por grandes industrias, pero a nivel de la ciudadanía se han dado espacios basados en  la reutilización o transformación del envase en otro tipo de objeto, ya sea decorativo o para uso doméstico.

¿Qué más se recicla?

Cuando hablamos de la botella de plástico, se suele describir solamente el recipiente, pero existen otras partes del envase que deben ser revisadas: la tapa, las etiquetas, el color del plástico, los recubrimientos y los sellos de seguridad.

En el caso de las tapas, es recomendado que esta sea retirada y que el material del que estén hechas sea en su mayoría de Polipropileno (PP) o Polietileno de alta densidad (HDPE), ya que  materiales como aluminio o PVC son altamente contaminantes para el proceso de reciclaje.

En cuanto a las etiquetas es preferible que sean de materiales como Polipropileno (PP), Polietileno orientado (OPP), Polietileno de alta, media o baja densidad (HDPE, MDPE, LDPE) y papel, puesto que etiquetas de aluminio al contener metales contaminan el reciclado del plástico.

El color del envase también es una característica para revisar. Es preferible que la botella sea transparente, pues las de este tipo poseen un mayor valor y mayor cantidad de usos. El PET pigmentado también puede ser degradado, pero solo con una separación adecuada de los pigmentos.

Los recubrimientos se refieren a aquellas capas que no hacen parte de la estructura PET. Son conocidos en el mercado como envases multicapas. Los materiales de los que están hechos los recubrimientos reducen la reciclabilidad del envase. En caso de tener una botella con estas características, es necesario retirarla.

Los sellos de seguridad, además de ser un requisito, en muchos de los casos son piezas que contaminan el envase PET para su posterior reciclaje. Estos deben ser removidos.

Todas las anteriores características pueden servir para que podamos seleccionar mejor a la hora de comprar o obtener bebidas en envases plásticos, ojalá aquellos con un porcentaje más alto de reciclabilidad. También, para comprender que el consumo de empaques con diseños vistosos no siempre es sinónimo de amabilidad con el ambiente. 


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