La UEFA, como si nada



La Champions vivió una semana dramática. En Alemania, una serie de paquetes explosivos fueron accionados al paso del bus que llevaba al Borussia Dortmund (BVB) rumbo al estadio causando heridas a Marc Bartra, y suspendiendo el partido ante el Mónaco. Poco le importó a la UEFA: se jugó 22 horas después.

Juan Pablo Coronado Alvarado
Por: Juan Pablo Coronado Alvarado - Domingo, 16 Abril, 2017 - 19:42

Históricamente la Champions ha tenido incidentes de orden público (hooligans), algunos de tinte político (las esteladas en el Camp Nou) y la dolorosa tragedia de Heysel, en 1985, y que cobró la vida de 39 aficionados. En todos los casos, UEFA reaccionó con sanciones, multas económicas y cambios en la logística de los partidos. Sin embargo, le faltó manejo en esta situación concreta en Dortmund.

Thomas Tuchel, DT del equipo alemán, criticó duramente a la organización por haberlos puesto a jugar al día siguiente, sin siquiera consultarles su opinión. La investigación de las autoridades apunta efectivamente a que las bombas iban dirigidas contra el equipo. Nunca antes sus jugadores habían vivido esta situación. Se les impidió asimilarla y aún abatidos por lo ocurrido jugaron ante el equipo del principado, perdiendo 2-3.

Hay que reconocerlo. Al BVB le faltó moverse en los escritorios. La afirmación (justificada) de Tuchel, también es un dardo contra sus directivos quienes no ilustraron con vehemencia la situación que estaban viviendo ante UEFA, y la ventaja deportiva que estaban dando con el bajón anímico que vivían sus jugadores, y la baja de Bartra, quien entró a cirugía esa misma noche.

Las redes sociales se volcaron a apoyar al Borussia Dortmund y a Bartra. ¿Acciones reales? Ninguna. El mismo BVB realizó su trabajo de calentamiento con camisetas en apoyo al jugador herido. Apenas normal. Se entiende que el fútbol debe estar alejado de cuestiones políticas, ideológicas y religiosas, pero darle la espalda a la situación y forzarlos a jugar 22 horas después, es absurdo.

Se disputaron otros 3 juegos de la Champions tras el incidente. En ninguno hubo una pancarta de apoyo a los jugadores, de rechazo o de reflexión ante lo ocurrido, o un video. Nada sucedió ante un incidente catalogado por la fiscalía alemana de “motivación terrorista”. Aleksander Čeferin, presidente de la UEFA, se mostró ‘profundamente afectado’ por lo sucedido y en ningún momento expresó rechazo alguno, o instó a las autoridades a encontrar a los responsables.

Este incidente debe marcar un antes y un después para el manejo de estas situaciones. Activar una serie de protocolos para evitar que el terrorismo llegue a golpear una de las pocas actividades que por algunos minutos nos alejan de la situación que vive el mundo, pero a su vez enviar un mensaje de rechazo a aquellos que buscan sembrar terror a través del deporte, una de las actividades a las cuales el ser humano tiene acceso como derecho fundamental.

Por fortuna, esta vez los aficionados del BVB fueron los que dieron una lección de solidaridad, y de carácter real. Crearon el hashtag #bedforawayfans e invitaron a los aficionados del Mónaco a quedarse en sus casas y a brindarles comida, pues muchos de ellos tenían pensado regresar en la misma noche a su país. Lo interpreto como un mensaje a los violentos: ante la adversidad, nada es más fuerte que la hermandad. Aprende, UEFA.