La radio es respeto, la radio construye

Esta es una editorial, un texto escrito por 'El Profe', Álvaro González Villamarín, el director de esta casa y el portavoz de un equipo que hace radio y crea contenidos por y para ustedes. Invitados a leer y reflexionar

Quizás una de las definiciones más apropiadas sobre el universo radiofónico tiene un toque poético: “La radio es el teatro de la imaginación” y aferrándonos a la misma creemos que a través de este servicio, ya sea tradicional o digital, las generaciones de hoy tienen una plataforma de entretenimiento, información, educación y cultura que tiene la capacidad de hacernos reflexionar, de permitir reconocernos como parte de una sociedad, de un tejido vivo y cambiante, de inspirarnos como humanos y de permitirnos conocer, vivir y formar parte del mundo.

Quienes hemos vivido con pasión esos días de radio, ya sea como realizadores, oyentes o usuarios, sabemos que ese universo tiene esa capacidad de inspirar, de acompañar, pero también es capaz de destruir, de crear y afianzar prejuicios, de violentar y agredir, ese poder también lo tiene la imaginación cuando es evocada por la insensibilidad, el odio, la arrogancia o sencillamente, la ignorancia.

La radio, más allá de la despiadada carrera del rating, además de informar o entretener, es un escenario de construcción de un tejido social y cultural, debe ser su espejo, memoria y proyección. Sí, es cierto, la palabra educativa o formativa parecieran no ser muy atractivas tanto para algunos realizadores radiofónicos como para un gran grupo de oyentes o usuarios, no obstante, deben ser conceptos y prácticas inherentes de todo servicio de comunicación, el respeto, sin duda, debe ser la garantía de una buena radio, debe ser la génesis de un mensaje, de una información o de una pasión sonora.

Para quienes amamos la radio no existe la frontera entre la radio comercial y la radio no comercial y términos como radio juvenil nos remontan al ya lejano siglo pasado, sencillamente existe la buena radio y quienes determinan eso es la  propia sociedad que la usa. Quienes estamos en un medio radiofónico, ya sea tradicional o digital, tenemos la responsabilidad de convertir ese teatro de la imaginación en un escenario capaz de representar nuestros pensamientos y sensibilidades con respeto y talento y aquellas usuarios y oyentes también tienen la responsabilidad de exigir un buen servicio, en el cual se puedan ver representados, escuchados y respetados.

En estos tiempos de reflexión como sociedad, nuestro país necesita lo mejor de su medios y los mismos necesitan una audiencia más autocrítica, participativa y propositiva. Creemos que la radio es una herramienta esencial en la construcción de un nuevo tejido social, en el cual cada sensibilidad y pensamiento es vital en esa reflexión de valores y construcción de conocimientos que tenemos por delante.

Sí, la radio es ese valioso teatro de la imaginación, es esa máquina del tiempo en la cual podemos viajar en cuestión de segundos, es esa cálida compañía que tenemos en estos tiempos de profunda soledad. Quien ama la radio no la agrede, quien ama la radio, respeta. 
 

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