De los audífonos y otras extensiones del cuerpo

La música es como la comida, hay que saborearla, identificarla, recorrerla, reconocerla y disfrutarla. Es un plato que debe degustarse con los elementos hechos para ello como los que les presentamos a continuación.

La música electrónica como una criatura sonora que es, esta compuesta por diferentes elementos que la hacen única. Cuando hablamos de su reproducción tenemos que referirnos a tres objetos que podemos tomar como pilares de la misma, de los cuales ya hemos tenido la posibilidad de conocer los dos primeros, la tornamesa y el mixer.

Esta vez vamos a contar la historia del tercer pilar, un objeto que hoy en día se considera vital para quienes desean que la música viva y se recree directamente en sus oídos. Un objeto que logra aislarnos del mundo exterior para conectarnos con nosotros mismos cuando lo queremos: los audífonos.

Para ir al origen, podemos remontarnos tiempo atrás donde diferentes tribus que utilizaban hojas de plantas, formaban conos  con los que podían amplificar lo que oían cuando salían de caza. Desde ahí la necesidad de reconocer mejor los sonidos obligó a perfeccionar modelos que ayudarían en un principio a contribuir con aquellas personas que sufrían de algún tipo de limitación auditiva.

Sin embargo, la necesidad de comunicarse también jugaría un papel determinante en esta historia. En 1860 el italiano Antonio Meucci fue el primero en darle vida a lo que hoy conocemos como el teléfono aunque tras un problema de patentes se le diera crédito al señor Alexander Graham Bell. Este aparato lograba por medio de un micrófono electromagnético transmitir señales acústicas que permitían oír y recibir la voz humana, captarla y sentirla en el oído.


Antonio Meucci.

Teniendo como precedente este gran invento, nos volvemos a enfocar en la música. Llegamos a 1937 cuando Beyerdynamic, empresa alemana que se dedicó a la producción de equipos de audio desde la década de los 20, presenta el DT 48, primer auricular dinámico que abriría las puertas para que llegaran al mercado los audífonos capaces de reproducir el sonido en estéreo, esto gracias a John Koss y Martin Lange Jr en la década de los 50. De ahí en adelante diferentes firmas comenzarían a producir sus propios audífonos mejorando con el paso del tiempo la calidad del sonido que estos podían ofrecer desde tener más bajos, pasando por la comodidad de su portabilidad, hasta reducir el ruido exterior.


DT 48.


John Koss.

Con los audífonos a disposición de la música electrónica, un personaje llamado Francis Grasso nacido en Brooklyn se convertiría en el primer DJ en usarlos en sus sets, con ellos podía preparar y escoger las canciones que sonarían antes de darle play a las tornamesas,  teniendo  así una herramienta con la que la sincronía y la mezcla resultaban casi perfectas.

Con el pasar de los años los audífonos se convirtieron en más que un accesorio, una extensión de los sonidos que queremos que nos habiten, desde las tribus que los usaban como herramientas de caza, hasta los DJ’s actuales que necesitan de ellos para poder ejercer su profesión.


Francis Grasso.

Es imposible desligar la música en general con los audífonos, esta forma de oír las canciones genera una sensación diferente, es vivirla, disfrutarla, interiorizarla, es darle un significado más personal. Este objeto que se convertiría en referente cultural hoy en día nos permite seguir escuchando la historia de la música electrónica 

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