Eurodisco, la fiebre de sábado se extendió más allá de los mares

Los años 70 trajeron grandes cambios en la estética y la personalidad musical del mundo. Al igual que la ola del rock and roll que se propagó por Europa y Estados unidos, la música disco logró traspasar fronteras y creó varios puntos geográficos que sin duda hoy son referencia importante para la historia de la música electrónica.

Hace unos meses hablamos de la historia y el surgimiento de la música disco, de la importancia que tuvo para el desarrollo cultural de la sociedad que vivía los calurosos y agitados años 70’s. Y sí, el disco, más allá de haber nacido como una propuesta enfocada en el baile y diversión, fue una tendencia contracultural que unía varios sectores marginados de la sociedad.

La música disco no solo se desarrolló en Estados Unidos, hubo un movimiento importante en Europa que se conoció como Eurodisco.

En 1972, cuando las discotecas y radios de América enloquecían con Rock Your Body de George Mackey y con Honey Bee y Never Can Say Goodbye de una tímida Gloria Gaynor, la popular fiebre disco se extendía más allá de nuestro continente, lugares como Mónaco, Munich, París y Roma también “ardían” con ese ritmo contagioso.

La conexión trasatlántica musical no solo se dio porque esta tendencia musical se convirtiera en algo popular, la relación se empezó a dar cuando comenzaron a contratar los servicios de productores ,nombres totalmente desconocidos en la época: Giorgio Mororder, Frank Farian (responsable de muchas de las canciones más reconocidas de Boney M) y Jacques Morali, genio detrás del sonido de Village People.

Luego del éxito de muchos productores y compositores europeos como respaldo de nombres populares en Norteamérica, algunos se aventuraron y comenzaron a “dar la cara”. En Francia e Italia se empezaron a difundir con mucho furor los nombres del ya mencionado Giorgio Mororder, Fancy, Bad Boys Blue, Lian Ross, CC Catch y Jean-Marc Cerrone, entre mucho otros.

Para finalizar este breve pero merecido reconocimiento a Europa como matriz de sonidos disco, recordamos una historia que así se haya contado muchas veces, encaja perfectamente. Alemania, Italia y Estados Unidos jugaron un papel importante en la creación de una de las duplas más importantes del mundo. Giorgio Mororder, Italiano, conoció a la norteamericana Donna Gaines (más adelante Summer ) en Munich y allí comenzaron a crear grandes piezas, himnos y discos inolvidables, atemporales, como Love to Love You, Baby, Lady of the Night, A Love Trilogy y la legendaria I Feel Love, considerada como la ‘música del futuro’ en 1977.


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