El que primero lo huele...se extingue

Una nueva teoría indica que las flatulencias de los dinosaurios podrían haber sido, en su momento, una causa determinante en el calentamiento de la tierra, y con esto, de su propia desaparición.

Como si se tratara de una broma, resulta que por culpa de sus enormes dietas ricas en fibra, y el tamaño de sus cuerpos, los dinosaurios llegaban a expeler al año unas 520 millones de toneladas de gas metano a la atmósfera, suficiente para modificar el clima de la tierra y generar un desequilibrio ambiental sin proporciones en el periodo mezosoico.

Aunque no es posible comprobar del todo esta causa, la teoría de un calentamiento global inusitado, debido al choque de un meteorito, sí fue uno de los problemas que afectó la supervivencia de más de 135 millones de años que lograron estos gigantes. 

Para no hablar del olor, más allá de lo cómico que esto resulta, la cifra considerable de 'polución' que producía su dieta debería en todo caso preocuparnos hoy en día a los seres humanos. Según el mismo estudio, es comparable con la que producimos en el mismo lapso de tiempo por las emisiones industriales, de nuestros automóviles, y de contaminantes de todo tipo al ambiente.

Científicos de la universidad John Moores en Reino Unido, quienes hicieron la investigación y la publicaron en la revista Current Biology, parecen estar seguros de que los estomagos de los dinosaurios tenían el mismo tipo de microorganismos que actúan en la digestión de animales 'modernos'  hervívoros y rumiantes como las vacas y camellos, y que producen metano. Más exactamente, los de los saurópodos, esos gigantes de cuello largo que rumiaban en los pantanos y valles, consumiendo vegetales en los árboles y en el suelo. 

Así las cosas, ¿podrían ahora nuestros animales ser una amenaza más para el medio ambiente, o nosotros mismos? Si los dinosaurios murieron por cambios en el equilibrio terráqueo debido a modificaciones drásticas en el clima -sin importar la fuente de ese calentamiento-, por qué estaríamos extentos de que nos sucediera igualmente. ¿Podríamos esperar los humanos un futuro no tan gaseoso?

Que la tierra se está calentando, no hay duda, y esta teoría parece confirmar, de nuevo, que esto es un problema. Y ahora, si las estadisticas del cambio climático no contaban con estas olorosas cifras en sus cálculos, ahora tendrán que tomarlas en cuenta, y podrían empeorar todo. 

Este estudio se basó en una hipotética muestra de 10 sauropodos, cada uno de 9 toneladas de peso, que podrían haber rumiado un kilometro cuadrado de terreno. Contando con que cada uno de ellos contribuía con 7.6 toneladas de metano al año, multiplicado por el terreno habitable estimado en el que podían haber vivido, la cifra es de más de 520 millones de toneladas anuales. 

Sin embargo, no existe una máquina del tiempo que permita saber esto a ciencia cierta. Lo que si es cierto es que el calentamiento global es y será fatal. 


 

 

 

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