El futuro del libro, tema en el Congreso de la Lengua Española

El pasado, el presente y el futuro de libro es tema desde el pasado domingo en el VI Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE).

El pasado 20 de octubre, Ciudad de Panamá congregó a numerosos pensadores de la lengua para discutir sobre nuestro idioma, la segunda lengua del mundo con más de 490 millones de hablantes, y de acuerdo con las estimaciones del Instituto Cervantes (IC) para el 2030 tendrá unos 530 millones, lo que representa un 7.5% de la población del planeta. 

En Internet, el español es el tercer idioma en contenido. En los últimos 10 años se ha presentando un incremento de su uso del 800% y las cifras más recientes de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) revelan que en el 2011 se subieron a la red aproximadamente 170.000 libros nuevos.   

En cuanto a los hábitos de lectura, las cifras de la UNESCO revelan que el  63% de los españoles leen con frecuencia, seguido por los mexicanos con el 56.4%, Argentina con un 40% y Colombia con 37%. Los países caribeños presentan una frecuencia del 25%.

Con índices como estos, el Gobierno de Panamá, la Real Academia Española, con la Asociación de Academias de la Lengua Española, y el IC decidieron dedicar la sexta edición del Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE) a la reflexión y el análisis de la situación del libro en español y su futuro, aspecto en el que el escritor peruano Mario Vargas Llosa apeló a la coexistencia del libro en papel con el digital: “Hay que hacer lo posible porque (el libro) no desaparezca, que coexista con el libro digital”.

El Nobel de literatura también aseguró que la coexistencia debe lograrse con el fin de impedir que los contenidos se empobrezcan si son sólo diseñados para leerse en pantallas: “estoy convencido de que la literatura que se escribirá exclusivamente para las pantallas sería una literatura mucho más superficial, de puro entretenimiento”.

A pesar de sus afirmaciones, Vargas Llosa afirmó que el libro goza de buena salud y que la crisis lo afectó menos de lo que se temía, ya que los libros siguen circulando.

Asimismo destacó lo interesante que resultaba que el número de lectores incrementaba aunque la venta de impresos no. "Eso es un síntoma muy alentador”.

Algunas de las actividades llevadas a cabo en el congreso fueron páneles en relación a la educación, las bibliotecas en la era digital, cómo fomentar la lectura, la situación de literatura hispánica, la comunicación, creación y traducción, la crítica literaria, la prensa digital, el libro y el lenguaje gráfico y las políticas educativas iberoamericanas.

La probemática en torno a los libros impresos con la transformación y el desarrollo de las nuevas tecnologías será un tema recurrente en la presente década. Hay incertidumbre respecto a lo que puede ocurrir con las transformaciones de los hábitos de los lectores y las preferencias de éstos frente al libro de papel o el libro digital.

De lo que no hay duda es que el mundo digital ha facilitado el acceso a joyas literarias, clásicas o contemporáneas a miles de lectores al rededor del mundo. ¿Ustedes por qué se inclinan, el papel o la pantalla?.


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