Fotos: Esperanza Barroso

El Cañón del Chicamocha, camino a convertirse en Patrimonio Natural y Cultural de la Humanidad

Un paisaje que te quita el aliento. Inmenso, montañoso, árido. El Cañón del Chicamocha en Santander es un lugar que define de muchas maneras la cultura y temple de los santandereanos. Ahora quiere convertirse en patrimonio para toda la humanidad. 

Si viene a Bucaramanga por carretera desde Bogotá, al pasar por este tramo no va a poder evitar maravillarse con el paisaje. Más de 227 kilómetros hacen del Cañón del Chicamocha un lugar imponente, en donde se observa una gran vegetación acompañada de terrenos áridos, cactus, el río Chicamocha, cabras y otras especies vegetales y animales que se producen únicamente en este lugar del mundo. 

Pero el cañón es más que eso. Es un espacio clave para la biodiversidad de nuestro país, a través de sus tierras se han manifestado tradiciones culturales que permanecen vivas hoy y desde él se puede identificar incluso los vestigios de la evolución del planeta tierra. 

Todo esto, en las más de 108.000 hectáreas que hacen del Cañón del Chicamocha uno de los más grandes del mundo (es más grande que el famoso Cañón del Colorado en Estados Unidos) y que es paisaje cotidiano de los municipios de Barichara, Curití, Jordán, Cepitá, Capitanejo, Los Santos, Guane y Aratoca. 

Precisamente estos valores hicieron que el Ministerio de Cultura encontrara los elementos necesarios para ver en este territorio santandereano el potencial para convertirse en Patrimonio de la Humanidad ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura - Unesco. Por esta razón, desde el año 2014 MinCultura adelanta junto a la Universidad Autónoma de Bucaramanga un proyecto para recopilar toda la información pertinente que permita posicionar a este Cañón como un bien de talla mundial. 

Gloria Oviedo es la directora técnica y científica del Proyecto Chicamocha y decidimos preguntarle a ella por esas características que hacen del Cañón un firme competidor por esta distinción mundial. De darse las cosas como se esperan, el Cañón del Chicamocha sería Patrimonio Natural y Cultural de la Humanidad en el año 2019. 

“El proyecto inició formalmente en 2014, contamos con un equipo de expertos para documentar toda la información importante sobre nuestro cañón. Ya finalizamos la primera fase que duró 15 meses y en ella se encontró que de los nueve criterios que tiene la Unesco y que un bien debe cumplir para recibir la distinción, al menos cinco los tiene este paisaje. Ahora nos centramos en la segunda fase y en esta oportunidad está vinculada la Gobernación de Santander porque le compete al departamento lograr este objetivo, este proyecto es el más importante en materia de cultura que tiene la región”, explica Oviedo. 

Para lograr este fin, el Proyecto Chicamocha cuenta con ocho líneas de estudio que busca recopilar evidencias en Geología, Ecología y Biodiversidad, Patrimonio Cultural, Patrimonio Arqueológico, Turismo, Desarrollo Socioeconómico, Protección y Gestión e Historia. De acuerdo a los descubrimientos hallados en estas áreas, la Unesco determinará si este territorio cumple las características esperadas para que sea considerado patrimonio universal. 

Entonces, ¿qué hace al cañón potencial para que sea Patrimonio Natural y Cultural de la humanidad? Estas son algunas de las características: 

Un cofre de descubrimientos en el área de Geología

Esta es una de las principales apuestas del proyecto, pues aquí se han determinado características únicas y de gran importancia a nivel mundial. Por ejemplo, como describe la directora de este proyecto, “encontramos que en el Cañón se encuentra el segundo mayor nudo sísmico del mundo, después de Afganistán, y eso ya lo hace universal. Además en el cañón se puede estudiar la historia de la evolución de la tierra desde el periodo precámbrico, algo que no existe en todos los cañones y que da muestra de su importancia para el área científica”. 


Grandes vestigios arqueológicos

Pese al correr de los años, los investigadores han encontrado importantes cuevas desde la que se pueden observar vestigios de los indígenas Guane, población extinta que hizo del cañón su hogar desde antes de la llegada de los Españoles a estas tierras. 

“En el área de arqueología hemos encontrado una riqueza en la cultura que se ha estudiado muy poco. Existen testimonios muy grandes e importantes que se desconocen. Hemos encontrado que en un espacio muy pequeño se encuentra la mayor cantidad de vestigios arqueológicos de una cultura ya extinta aquí en Colombia”, agrega.


Especies que solo se encuentran en este cañón

El terreno árido del Cañón se ha convertido en el territorio perfecto para especies endémicas de animales y vegetales, entre ellas la Ceiba Barrigona, un árbol insignia de la naturaleza santandereana que se encuentra en peligro de extinción. 
“En biología hemos encontrado comunidades bióticas que son únicas. Se han identificado al menos tres especies de reptiles, varias especies de aves y varias especies de plantas, que son endémicas, es decir que solamente existen en el cañón y en ninguna otra parte del mundo”.


Calle Barichara, Santander.


Su legado en patrimonio cultural

No es de desconocer que la vida de toda sociedad está muy relacionada con sus condiciones geográficas, y los pueblos que conforman el Cañón del Chicamocha dan prueba de ello. “Hemos encontrado haceres y saberes que vienen de nuestros antepasados y perduran hasta hoy, técnicas indígenas como la tapia pisada y muestras gastronómicas que se mantienen en pie, muestran que es un lugar que vale la pena preservar y proteger”.

Aunque aún falta un tiempo para saber si este destino será reconocido como patrimonio de la humanidad, sin duda para los colombianos ya es de gran admiración. Este Cañón es uno de esos lugares que llena el corazón de orgullo a los hijos de Santander, y como podemos ver, no es para menos. Si pasan por Santander, tienen una cita obligada con las montañas del Chicamocha. 

 

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