El baile oscuro de “Los lobos”

La trayectoria de Mr. Bleat puede asemejarse a una paleta de colores, y cada uno de sus discos estaría ubicado en un área específica: de su primer EP (Mr. Disco) podemos identificar colores brillantes, atrevidos, llamativos. Luego, un Señor Bleat, su ópera prima, puede ubicarse entre los grises y pasteles, donde hay sobriedad pero algo de irreverencia pop encausada a un concepto determinado. Y tal vez no sean acertadas estas primeras clasificaciones.

La trayectoria de Mr. Bleat puede asemejarse a una paleta de colores, y cada uno de sus discos estaría ubicado en un área específica: de su primer EP (Mr. Disco) podemos identificar colores brillantes, atrevidos, llamativos. Luego, un Señor Bleat, su ópera prima, puede ubicarse entre los grises y pasteles, donde hay sobriedad pero algo de irreverencia pop encausada a un concepto determinado. Y tal vez no sean acertadas estas primeras clasificaciones. Lo que sí es claro, es que Los lobos, que se dio a conocer hace meses a través de su cuenta en Bandcamp, se siente cómodo entre los tonos oscuros. Y esa oscuridad no obedece a un mero deseo de llenar de misterio el disco, esto también está revestido en el concepto más denso de la banda con su nueva alineación.

Como ya nos habían contado al momento del lanzamiento de Magia negra, a finales de 2014, la banda pasó de ser un cuarteto a un trío, y de tener instrumentos como guitarra y batería en vivo, a dedicarse a experimentar con máquinas y sintetizadores. Esto, sin duda, enriqueció el concepto del segundo álbum de este proyecto.

Según Sara Rodas, vocalista, estos cambios son justificables desde la filosofía de experimentación que rige su composición: “El proceso de grabación fue, ha sido y seguirá siendo un proceso muy natural. Nos gusta mucho hablar de lo que nos está pasando, qué hemos conocido, qué nos llama la atención, hablar sobre la música que nos ronda en la cabeza a cada uno y comenzar a hacer canciones enmarcadas dentro de un concepto específico por álbum. Cada cierto tiempo sentimos una necesidad de cambio, de exploración, de otras búsquedas que estén ligadas a nuestra estética visual y sonora, y así, entramos a trabajar en nuevas técnicas y recursos de todo tipo.

Y esa experimentación no solo viene mediada por los instrumentos (en este caso, las máquinas), sino que también Sara se atrevió a emplear registros más graves para sus canciones, dando las pinceladas faltantes a ese cuadro oscuro de 4 canciones que forma la primera parte de Los lobos. Aunque con el cambio de formato, también tuvo que cambiar necesariamente la forma de presentarlo en escena: “ahora somos un trío, estamos en una exploración musical más ligada a los sonidos electrónicos, privilegiando ambientes de contemplación como también momentos donde los beats inducen al movimiento del cuerpo. No descuidamos el contenido lírico, y le sumamos a todo eso, una exploración a las voces, las cuales, están en un registro más oscuro que conversan muy bien con la temática de cada canción. Hay cierta oscuridad en general, que nos gusta y nos ha permitido encontrar nuevos caminos musicales y visuales.”  

Este disco fue publicado en dos entregas: las primeras 4 canciones a través de su cuenta en Bandcamp en mayo, y la segunda, de 8 tracks, en formato físico y digital. Se espera además una versión en vinilo, un formato en el que siempre habían querido prensar pero que hasta el momento les era esquivo. Por ahora, acá queda el disco completo 

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