Krönös, agrupación de metal caleña. Foto cortesía de Malagana Rock, Arte Vivo y Dektol

De lo precolombino a la música: Malagana rock 2016

Con música en todas sus variedades se cerró la gira de conciertos del festival Malagana Rock, en su cuarta versión.

Malagana es el nombre de la cultura precolombina de la ciudad de Palmira. El descubrimiento fue un hallazgo que se realizó hace más de 20 años en un cementerio indígena (que conocemos ahora como el Estadio del Deportivo Cali), el cual se convirtió en un botín para saqueadores. Piezas sagradas de cerámica y llenas de oro fueron distribuidas en el comercio ilegal dejando al descubierto el eslabón perdido de dicha cultura. Con este hallazgo se logró evidenciar que los orígenes sobre los antiguos vallecaucanos provenían de las culturas del sur.

El descubrimiento cambió la historia de ‘La Villa de Las Palmas’ y diferentes manifestaciones artísticas adoptaron el hallazgo para visibilizar la cultura y llegar a una nueva generación que no sabe que existe, como lo hizo Arte Vivo con el ciclo de conciertos Malagana Rock, Rockeate La Retreta. Adicional a esto, también se busca rescatar La Retreta, antigua estación de Ferrocarril, para convertirla en un espacio de esparcimiento, cultura y arte.


Foto cortesía de Malagana Rock, Arte Vivo y Dektol.

Este ciclo de conciertos logró cerrar con broche de oro el pasado 11 de noviembre después de llevarse a cabo desde el mes de junio hasta septiembre de este año. Su objetivo era visibilizar los sonidos locales a través de espacios no convencionales y se logró. Pero más allá de esto, se amplió la cobertura musical de la zona con bandas de diferentes partes del Valle y con esto, rescatar la cultura del Malagana: generación de inquietudes en los jóvenes y adultos, todo a través del arte.

Gracias a esto, Malagana se convirtió en un festival que respeta sus procesos. Lograron mantenerse firmes en cuanto a lo que postularon desde el principio para su realización. Fue consciente, constante, eficiente y siempre con la prioridad de la convivencia. La calidad de cada uno de los shows fue digno de las 12 agrupaciones que ocuparon la tarima y el concierto de cierre no se privó de nada. Un público ansioso y rockero llenó por horas la Retreta. Aplaudieron, corearon y poguearon cada canción, cada banda. Conocieron los sonidos de otras latitudes vallunas, pelearon y concursaron por los CDs, y cedieron antes los clásicos de Krönös.


 Foto cortesía de Malagana Rock, Arte Vivo y Dektol​.

Malagana se coronó. Por su compromiso, por la agenda alternativa, no por los aplausos y el "¡otra, otra!" del público sino por su planificación. Por su respeto, porque se convirtió en un espacio para la convivencia rock, cultural e histórica. Se posicionó como el lugar donde la música es el puente para las culturas, para la igualdad de expresión y el exceso de rock & roll. Donde los de la tercera edad cabecean el metalcore y los adolescentes cantan un blues. Se convirtió tal vez en el mejor festival de la región que por ahora, se levanta desde los cimientos como la plataforma para la música de aquí en su cuarta versión y que, para el próximo año, contará con mayores espacios, con audiciones públicas, un número más amplio de bandas y una agenda cultural más amplia, adicionando una académica para educar los públicos y los artistas. Un espacio que prioriza el talento local y el público que reproduce los sonidos desde sus MP3. Que hoy pelean por un CD en un concierto, y mañana, comprarán una boleta sin miedo a gastar un peso.

Arte Vivo convirtió a Malagana Rock en la plataforma que contrasta los sonidos colombianos desde Palmira, para Colombia.

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