Darth Vader: ¡oscuridad, muerte, invasor!

Escritas en 1975, sobre una libreta de apuntes de George Lucas, "Dark", "Death", "Invader", son las palabras que dieron origen al nombre Darth Vader. Sintetizan el nivel de profundidad y de carga simbólica que se logra transmitir cuando se hace gran cine.

Vader, el mayor villano de la historia de las artes humanas, es atractivo porque su humanidad trasciende la armadura oscura que lo cubre, y emerge poderosa y multidimensional en su ambición por superar a su maestro, en su imparable deseo por acumular poder, en su obsesión por reinar en familia;  características simples, inevitables, impresas en el cuerpo de los hombres.

Su redención final lo hace aún más admirable, un personaje que cambia, que se transforma, de niño a monstruo, de monstruo a máquina, de máquina a hombre.

De qué otra forma explicar el impacto que los personajes de Star Wars han tenido sobre la cultura popular del mundo entero? La energía arquetípica que los sobrecarga como personajes dramáticos no tiene precedente y probablemente no tenga sucesor. Esa energía que penetra los ojos de la audiencia, mediante la luz que rebota sobre una gran pantalla de cine o mediante los pixeles que brotan de una pequeña pantalla de cristal líquido, todo con tal de llenarnos de placer.

Por: Carlos Peralta (Punto de Ataque / Anatomía de Star Wars)
 

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El 2 y 3 de marzo podrás sentir la maldad de Darth Vader y revivir todo el universo creado por George Lucas con La Anatomía de Star Wars, de la mano de Gary Kurtz y Sandy Lieberson en persona, productores y creativos de la saga. 

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