Conector: Las TIC en la construcción de Memoria Histórica

Si leen este artículo completo, por extenso que sea, seguramente no sentirán que el tiempo transcurre igual de lento que en un campo de concentración de la Segunda Guerra Mundial: "Creo que el ritmo del campo de concentración había que trasladarlo a Twitter".

Para cerrar mayo, mes de arte y conflicto como temáticas transversales en Señal Radiónica, queremos hacer extensiva a nuestros lectores, la invitación a conocer uno de los muchos muchísimos proyectos multimedia que viven y hacen memoria digital en la infinidad de plataformas 2.0. que hoy por hoy ocupan mayor espacio en nuestras vidas y que sin duda se vuelven herramientas indispensables a la hora de difundir información.

Para este capítulo y con un texto un poco extenso, queremos llevarlos a España, pero primero debemos presentarles a Carlos Hernández, un periodista con más de 25 años de carrera y experiencia en periodismo de guerra y otras ramas, además sobrino de Antonio Hernández Marín, uno de los miles de españoles que luchando en nombre de la patria y la libertad, fue capturado durante la segunda Guerra Mundial y trasladado a los campos de prisioneros alemanes. 

Este lazo sanguineo fue el primer impulso para que Carlos Hernández decidiera encaminarse en un proyecto de investigación que lo llevaría tiempo después a publicar el libro Los últimos españoles de Mauthausen y a emprender un proyector multimedia que incluye una página web con los resultados que arrojó una investigación de años y las memorias de algunos de los españoles deportados a los campos de concentración del nazismo.

Paralelo a esto, Carlos comprendió que para cumplir los objetivos de su trabajo y llegar a mucha más gente, debía hacer uso de las redes sociales; y ahí nace lo que queremos compartirles: un par de cuentas en Twitter que bajo los usuarios @deportado4443 y @deportado4442 narra la experiencia de 2 españoles deportados a los campos de concentración Mauthausen y Gusen, éste último, una especie de subcampo de Mauthausen (el más grande de la zona nazi de Europa), a donde eran llevados los prisioneros antes de ser asesinados.
Mauthausen y Gusen, fueron los dos únicos campos de toda Europa etiquetados como campos de "Grado III", lo que significaba que eran los campos más 'estrictos' para los "Enemigos Políticos Incorregibles del Reich".

En estas dos cuentas de Twitter, Carlos Hernández nos narra, basado en hechos reales, la experiencia de Antonio Cebraín, prisionero en Gusen y Antonio Hernández, prisionero en Mauthausen. Los intivamos pues a que sean ustedes quienes lean esta novela, con Twitter como herramienta narrativa.

 

 

 

Después de esta introducción los invitamos a leer nuestra entrevista con Carlos Hernández sobre su proyecto multimedia, su investigación sobre los Deportados españoles y su visión de la Web como herramienta en la construcción de memoria histórica.

¿Cuál es tu relación con el proyecto y las historias de los Deportados Españoles?
Inicialmente tengo una relación personal, un tío mío estuvo en Mauthausen y fue prisionero durante cuatro años y medio, logró sobrevivir y fue una persona que me marcó mucho durante mi infancia, fue la figura del abuelo que nunca tuve; cuando él murió conocí su historia real, empecé a investigarla a fondo y me fui sumergiendo en el mundo de la Deportación Española, fue la figura de Antonio Hernández, mi tío, quien me acabó empujado a adentrarme en la historia de los más de 9000 españoles que estuvieron en los campos nazis. Luego me percaté de que la sociedad española desconocía prácticamente todo.

Yo soy periodista, llevo 25 años ejerciendo la profesión y me avergoncé en cierto modo de no conocer lo que esta gente había vivido, de no conocer la historia; entonces me conjuré para intentar sacarles del olvido y para contar su historia de todas las formas posibles. A partir de ahí surgió de forma natural escribir un libro, y como era consciente de que el libro llegaría a un número limitado de personas porque hoy la gente está acostumbrada a otro tipo de formatos y mi objetivo era llegar al mayor número de personas, surgió la idea de hacer un proyecto multimendia, aprovechar internet, crear una página web y hacer uso de las redes sociales.

¿Cuántos años tenías cuando ocurrió el primer acercamiento a la historia de tu tío?
Realmente la escuché cuando él ya había muerto, yo tenía unos 20 años; cuando estaba pequeño escuché que él había estado en un sitio llamado Mauthausen, pero para mí era algo del pasado. Así que realmente conocí la historia cuando mi tío ya había muerto.


¿Qué públicos son los de tu proyecto multimedia?
Inicié apostando a quienes conocían la historia y a quienes la ignoraran, por eso escogí distintos medios, evidentemente el libro estaba destinado a personas interesados en la historia, en la política española; y las acciones dirigidas a gente más joven estuvieron centradas en redes sociales en la web.

Los jóvenes han sido un público objetivo muy importante del proyecto, por esta razón le aposté a una iniciativa en Twitter; si alguien tiene que conocer lo que ocurrió en nuestra historia reciente, sobre todo para que no se repita, para que no volvamos a cometer los mismo errores, para que no vuelva a haber otro fascismo en Europa, es fundamental que los jóvenes conozcan la historia, por eso mis iniciativas en redes sociales, específicamente en Twitter.

 

 

¿La historia que te empujó a hacer el proyecto que tienes ahora, influyó para que encaminaras tu vida en una profesión como el periodismo?
Sinceramente no, fue un poco al revés, es verdad que la educación te marca, y la que me dieron mis padres cuando me enseñaron a pensar por mí mismo, fue una educación libre, eso quizá sí pudo haberme empujado a iniciar la carrera de periodismo y luego a vivir de ella. Pero fue la vida misma la que me llevó primero a hacer periodismo político, luego a ser corresponsal de guerra en lugares como Afganistán e Irak; fue ahí paradójicamente cuando tuve más tiempo para meditar las historias que quería contar y llegó a mi mente la historia de mi tío, y me dije “Ahora tengo tiempo, voy a investigarla, voy a meterme en esto”, eso ocurrió hace dos años y medio, cuando ya llevaba 25 años ejerciendo mi profesión. Una cosa ha llevado a la otra, pero el amor y la experiencia que tengo en el periodismo, es lo que me ha empujado y ayudado a investigar o intentar saber cómo difundir la historia de mi tío y la del resto de los españoles que estuvieron en los campos.


¿Qué es Deportados y cuál fue el primer paso para arrancar tu proyecto?
Deportados es un lugar de memoria, de historia y sobre todo pretende perdurar en el tiempo, es una de las grandes ventajas que nos da internet: la posibilidad de crear un espacio similar, al que por ejemplo tienen determinado subgrupos de judíos en los que han grabado a los sobrevivientes del holocausto, y como quienes lideran los proyectos son conscientes de la edad de los sobrevivientes y saben que su testimonio no será eterno, lo que han hecho es grabarlos en vídeos y almacenar la información en plataformas digitales que conservarán de manera eterna esas historias, para que las generaciones de hoy y las futuras, conozcan la historia de primera mano. 

Este es el objetivo general, luego vienen numerosos objetivos secundarios, uno de ellos es la posibilidad que nos da la web de compartir contenidos sin fronteras.

 

Tu proyecto surge evidentemente después de la guerra, Colombia ahora anda a puertas de firmar un acuerdo de paz que busca dejar atrás más de un siglo de conflicto armado. Ahora los ciudadanos nos preguntamos ¿qué es el postconflicto? ¿Qué se hace después de la guerra? Y creemos que tu proyecto es una muestra de las cosas que se pueden hacer; nuestra tarea ahora es escribir la memoria de nuestras víctimas para que nada quede en la impunidad y mucho menos en el olvido, y somos conscientes de que Internet al igual que en tu caso, será una herramienta primordial en este proceso…

Ya que me pones en este contexto, me gustaría resaltar la importancia que tiene el hecho de difundir todo lo ocurrido. Siempre que los países están en la fase final del conflicto, existe una cierta tentación a confundir lo que es reconciliación (necesaria para mirar al futuro y pasar la página) con impunidad y sobre todo con olvido. Eso fue lo que nos ocurrió a nosotros cuando en 1975 murió Franco, evidentemente después de acabar nuestra guerra no se pudo discutir ni hablar, no se podía hacer debate político, así que nuestro país no sabía qué hacer y España se equivocó radicalmente, porque lo que hizo a causa de las presiones del Franquismo que aún tenía mucha fuerza en nuestra sociedad, fue echar una capa de olvido sobre lo que había ocurrido, España entendió que para seguir adelante había que olvidar lo ocurrido, hacer como si no hubiera pasado nada, y ese fue un error histórico de nuestro país, error que intentamos contagiar a otras naciones iberoamericanas, y pongo el ejemplo de Argentina, que copió un poco el modelo de la transición española creando leyes de punto final que dieron impunidad a los asesinos de la dictadura, sin embargo Argentina nos dio luego a nosotros una lección cuando pasados unos años derogó esas leyes reconociendo que no eran leyes de reconciliación sino de impunidad, y aceptando que lo que había que hacer era recordar lo ocurrido, sin ánimo de revancha, solo buscando que la historia no se repita. Ellos derogaron esas leyes y nosotros en cambio estamos aun debatiendo para que se conozca la historia tal cual ocurrió.

Lo primero es construir la paz, pero la paz no se puede construir basada en el olvido, sí se puede construir con base en la reconciliación y el perdón, pero no en el olvido, vas a construir una realidad que no fue, vas a ocultar lo que pasó, hay que contar lo que pasó, sobre todo para que no se repita. Colombia no puede cometer el mismo error.

En mi caso, la investigación tiene muchas patas, la principal es la historia de los protagonistas, de los testigos. Hay que discernir lo que son opiniones, testimonios o vivencias. Lo imprescindible es contrastar y verificar los testimonios de las víctimas, que en algunos casos pueden estar sesgados.
A partir de ahí se inicia una investigación de segundo orden, basada en memorias que dejaron escritas las víctimas o las historias que contaron a sus familiares.

Las siguientes son fuentes de archivo, he visitado más de 20 archivos en diferentes lugares de mundo para buscar pruebas, datos o hechos que me confirmaran algunas cosas o me revelaran otras. Las fuentes directas, indirectas y los archivos son claves en la investigación, y a esto se le suman las investigaciones hechas por colegas, son trabajos que no se pueden desperdiciar, con toda humildad yo en mi caso, recogí libros, obras, ensayos etc. Todas esas fuentes son indispensables en una investigación.

 

 

Llevas más de 25 años ejerciendo el periodismo como profesión, ¿es el lenguaje digital algo nuevo para ti o cuánto tiempo llevas explorando la web?
Llevo algunos años por trabajos que me han permitido familiarizarme con las redes sociales y el lenguaje digital; yo te diría que la experiencia de Twitter más que la de la Web o que la de Facebook (que han sido formatos más tradicionales a la hora de comunicar). Twitter me daba cierto vértigo inicialmente, es verdad que la apuesta era muy arriesgada, siempre tuve el temor de que mi plan no funcionara como yo pensaba y que incluso por pensado y analizado que lo tuviera, podría volverse en mi contra.

Contar en tiempo real la experiencia de un prisionero en un campo de concentración, crear ese agujero en el tiempo para que parezca que él está contando lo que le ocurrió hace 70/75 años, incluso haciéndose muy bien no tiene por qué resultar, por lo tanto yo sí he tenido que experimentar por un lado, dejarme llevar un poco por la lógica y la experiencia. Todo ha sido meditado y calculado, pero he tenido que explorar un lenguaje y una forma de comunicar en Internet, muy diferente a lo que yo había hecho y la gente ha hecho.

Cada tuit hacía parte de una investigación, cada uno estuvo basado en hechos reales, fue pensado, meditado y estudiado, no hay nada inventado; yo estaba consciente de que cualquier desliz en un mundo como Internet no se iba a perdonar e iban a salir diversas personas a dejar en evidencia el error y a echar por tierra la credibilidad y todo el trabajo que se realizaba con la cuenta.


¿
@deportado4443 es una novela ubicada en 1945 con capítulos de 140 caracteres?
Desde luego la intensión no era hacer una novela, esto nunca dejó de ser un experimento, una cosa que no se había hecho nunca. Pero así la bautizaron los comentarios de los propios internautas. Es cierto que en cierta forma ha sido una novela contada a través de Twitter, no es que cada capítulo fuera un tuit, algunos capítulos se contaron en varios tuits.
Sin embargo al haberse convertido en un relato continuo de una historia real, la gente estaba pendiente de la continuidad, los seguidores de la cuenta me permitían contar ‘capítulos’ en varios tuits. Es verdad que en realidad sí pudo ser la primera novela o el primer libro contado en directo a través de Twitter.


¿Tenías la novela escrita, los tuits determinados por día… Cómo funciona?
De alguna manera el personaje ha tomado vida propia en Twitter, yo tenía planificado contar la historia en los tres meses que planeaba que durara la experiencia, pero no estaba en planes tener todos los tuit elaborados antes de iniciar, quería ver cómo evolucionaba el proyecto, tenía que ir experimentando día a día y aunque los tuits estuviera organizados con una semana de antelación, los personajes parecían tener vida propia y habían temas que llamaban la atención de la gente y así yo me sentía obligado a profundizar más en algunos asuntos, todo en función de las reacciones de la gente, hasta al cantidad de tuits por día.

Un ejemplo de lo que te hablo es @deportado4442, cuando comencé nunca pensé que el relato se iba a desdoblar en 2, que Antonio Cebrián Calero, uno de los amigos de mi tío en el Campo de concentración, que empieza a aparecer tangencialmente en el relato de @deportado4443, empieza a coger tanto protagonismo que de pronto me encuentro sentado frente al ordenador creándole un perfil propio en Twitter y desdoblando la historia en dos. Te aseguro que no fue premeditado, tengo que decirlo: fue la magia de Twitter la que me impulsó a hacer las cosas de esa manera; todo estaba muy preparado, pero hubo cierta improvisación generada por la dinámica de Twitter, de los seguidores, del interés de las personas y los temas que llamaban la atención de la gente.

Yo nunca me marqué un número de tuits por día, creo que el ritmo del campo de concentración había que trasladarlo a Twitter, y eso me obligaba a que hubiera días en los que necesitaba 20 tuits para contar un día terrible de los que tenían los deportados, y había días que a lo mejor con uno o dos tuits valía, ya fuera porque no pasaran grandes cosas o porque el estado anímico del deportado no lo motivara a escribir mucho. Un tuit en un día contando “No tengo ánimos para escribir nada, esto no merece la pena” podía transmitir tanto o más que si hubiera escrito 20 tuits o más.


Cuéntanos más de @deportado4442...
Si sigues la cuenta de @deportado4443 vas a ver que de golpe hay un momento en que deja de tuitear y empieza a retuitear a @deportado4442, fue un recurso tuitero para contar con credibilidad lo que ocurría en un capo que estaba a 5 kilómetros de Mathausen, pertenecía a Mathausen pero era un campo aparte y se llamaba Gusen, en este campo fue en donde murió la mayoría de los españoles; los nazis liquidaban a los prisioneros cuando estaban enfermos y no servían para trabajar, pero antes solían enviarlos a morir en Gusen, allí las condiciones de vida, el trabajo y el trato eran peor, allí murió la mayoría de los españoles.

Entonces usé a @deportado4442 para contar lo que ocurría en ése campo, mi tío no estuvo en ese campo sino hasta el final de la guerra, entonces no me parecía adecuado tergiversar la historia real de mi tío llevándolo a Gusen para contar lo que ocurría allí, en cambio su amigo Antonio Cebrián fue llevado a Gusen y allí murió después de compartir con mi tío en Mathausen. Fue así cómo decidí desdoblar el relato y usar ese recurso tuitero para contar en primera persona lo que pasada en el campo que estaba a 5 kilómetros de Mathausen, que fue un lugar importante en la deportación española.

Ese fue un recurso que no se me pasó antes por la cabeza, surgió de forma natural al ver las reacciones de los seguidores de @deportado4443 cuando se hablaba de Antonio. Twitter permitió que el agujero en el tiempo que creamos con Deportados de alguna manera fuera real, se logró que la gente se sintiera en el campo de concentración y de la misma maneara en que Cristiano Ronaldo posteaba una foto de su entrenamiento en la mañana, el prisionero del campo contara lo que pasaba en la guerra, el prisionero se metió en la dinámica de Twitter.

 

 

Tienes diferentes plataformas, formatos y por supuesto públicos, ¿cómo ha sido la relación con los lectores y usuarios?
Ha sido apasionante, emocionante, al final todo se ha retroalimentado. La gran mayoría de la gente que compró el libro (que por lo general son personas mayores que no manejan internet) ha tenido algún tipo de vínculo conmigo a través de redes sociales o la página web y viceversa. Así que creo que el proyecto se ha retroalimentado de una manera espectacular, lo he notado porque es internet lo que me permite tener el feedback  de la gente. Y he recibido comentarios del libro, del proyecto en Twitter y demás. A parte de todo esto muchas personas han manifestado tener familiares con historias similares y el proyecto ha despertado su interés en indagar.

Yo no pensé que podía llegar a suscitar el interés de la gente por un asunto, de despertar la conciencia de la gente respecto a las historias de sus familiares. Se tiende a frivolizar plataformas como Twitter, pero es el reflejo de la sociedad, la gente habla de lo que le interesa. Yo no esperaba llegar a tanto; un libro y un documental en Tv aportan cosas que no te van a portar las redes sociales, pero el grado de relación, implicación e interacción que te puede ofrecer las redes sociales es incomparable.
Llegará un momento en que será impensable lanzar una iniciativa como estas sin contar con las redes sociales, sería un profundo desperdicio.


¿Qué viene para el proyecto de Deportados?
Estoy trabajando en un documental a nivel nacional, y te adelanto que publicaré todos los tuits en una obra, a mi forma de ver será una obra como tiene que ser, no será impresa ni se venderá en librerías, será una pequeña obra que se va a distribuir gratuitamente a través de Internet, en donde la gente va a poder, si quiere, guardar o repasar todos los Tuits de @deportado4443 y @deportado442. Y además será el último guiño que lancen en redes sociales los perfiles de Antonio Hernández y Antonio Cebrían. El final de la historia llegó y todos lo sabían, esta será una sorpresa.

 


deportados.es

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