Aruba: una isla que dice "jazz" en cuatro idiomas

Del 3 al 4 de octubre, Radiónica conoció los sonidos multilingües del Caribbean Jazz Festival. Estos son algunos de los artistas que se presentaron -entre ellos colombianos- y le dieron un toque diferente a "una isla feliz" que también es música.

Aruba, con apenas 105.000 habitantes, y visitas anuales que superan el millón y medio de turistas, podría pasar como un paraíso terrenal al que solo se va a descansar y a disfrutar de playas de arena blanca y agua cristalina.

El turismo es, en efecto, la industria principal de esta isla, perteneciente al Reino de los Países Bajos; no obstante, existe una vasta riqueza cultural que para muchos es desconocida.

La base de dicha riqueza está, en primera instancia, y se percibe de manera evidente, en el lenguaje, a través de los cuatro idiomas que hablan casi todas las personas que viven en Aruba: inglés, español, holandés y papiamento; este último oficializado en este país insular autónomo en 2003. 

Los canales de televisión locales, por ejemplo, utilizan el papiamento en sus emisiones y programas, pero en la radio es muy diferente: se utilizan los 4 idiomas en simultáneo. Magic 96.5 FM, la emisora más importante de la isla, por ejemplo, presenta entrevistas hechas una parte en papiamento, mezclándolo con palabras en holandés, frases en inglés y también en español. Asimismo, sintonizando cualquier emisora de Aruba, aunque dependiendo del locutor de turno, se puede escuchar música presentada en cualquiera de estos cuatro idiomas y más. 

Aparte de este patrimonio cultural y lingüistico, existe un elemento fundamental que está presente en cada esquina de esta pequeña porción de tierra ubicada en el Mar Caribe; un elemento con el que todos y cada uno de los seres humanos en la tierra, de alguna u otra forma, pueden sentirse identificados: la música.


Mucho más que jazz a la orilla del mar  

Desde hace ocho años, la salsa, el merengue, el reggae, el calipso, el soca, el blues, el jazz y el soul, migraron a la también llamada “isla feliz” para darle forma y convertir en realidad un sueño musical conocido hoy como el Caribbean Sea Jazz Fest.

Radiónica estuvo presente allí durante su octava edición, los días 3 y 4 de octubre, y constató que se trata de mucho más que de un festival de jazz. Solo por citar un ejemplo, el soul también se vive y se siente en el alma de todo el público.

Se trata de un evento musical no solo para los oídos y sentidos, sino también para los corazones de niños y adultos que permiten que la música sea, durante dos días, la que engorde de alegría sus espíritus, dejando entrar las notas musicales en su circulación.

Esa es otra ventaja que tiene el Caribbean Sea Jazz Fest: es un evento incluyente, una celebración en la que personas de absolutamente todas las edades pueden darse cita junto al mar en la tarima principal, o al aire libre en la tarima Divi, o incluso en un recinto cerrado con sillas en el Purple Room. Allí, además, pudieron disfrutar de una exposición de arte con esculturas y piezas pictóricas de distintos artistas locales.

El Caribbean Sea Jazz Festival abre sus puertas a las seis de la tarde, justo cuando el sol empieza a caer y comienza a sentirse la magia de la noche junto al sonido de las olas.

Viajeros de todo el mundo llegan en ese momento para disfrutar también, durante dos días, de una oferta gastronómica variada, y evidentemente, de música proveniente en esta ocasión de Holanda, Canadá, Colombia, Estados Unidos, Puerto Rico, Alemania, África, y por supuesto, Aruba.

Durante la visita de Radiónica al Caribbean Sea Jazz Festival, logramos hacer un amplio reconocimiento de la oferta sonora local y de algunas joyas extranjeras, para muchos desconocidas, que aquí queremos compartir con ustedes:


The Harret

Este es un show que, si pueden escucharlo en cualquier parte del mundo, no deben perder la oportunidad de verlo. Se trata de Ryan Bear, conocido como The Harret, o como muchos lo llaman: el hombre banda.

Su acto empezó en las calles de New Orleans, Luisiana, recolectando monedas en el estuche de su guitarra, pero con algo de suerte, y muchísimo talento, ha logrado figurar en algunos festivales de blues y jazz como el Caribbean Sea Jazz Fest en su octava edición.

Este hombre logra sonar como un cuarteto de blues de Mississippi de la década de los años 40, con la diferencia de que él es el único integrante.

Kross Hart Project

Banda arubeña de jazz, conformada en 2011 por Chris Kross y Siegfried Hart, dos apasionados de la música que desde entones hacen parte activa de la escena musical de la isla. Kross se encarga de la guitarra y Hart de la percusión.

En sus presentaciones en vivo, el dúo siempre cuenta con músicos invitados. En esta oportunidad, Franklin Granadillo, director del proyecto School of Music, compartió tarima con Kross Hart Project como líder de los vientos. Además invitaron a dos cantantes locales: Susjairo Kerpems y Michelangelo Koolman para que hicieran las voces durante los 45 minutos que la banda estuvo sobre el escenario; tiempo que aprovecharon para mostrar las canciones que harán parte de su álbum debut (que será publicado en noviembre), así como algunos cóvers de canciones conocidas como It’s a Man’s Man’s Man’s World de James Brown.

Weapons of Mass Percussion

Dúo arubeño conformado por el baterista Jeremy Bonarriba y el percusionista Chriss Rodulfo. Durante años fueron músicos de apoyo de otras bandas, pero de un tiempo para acá decidieron dar un paso al frente y crear su propio proyecto.

Sus fundadores viven entre Boston y Nueva York, razón por la cual no llevan un ritmo constante de presentaciones en vivo. Se reúnen para ocasiones especiales como bien lo fue el Caribbean Sea Jazz Festival.

Juntos, y a través de los tambores, preservan la vida de los sonidos provenientes del corazón de la isla; muchos sonidos africanos, que en ciertos ritmos recuerdan la influencia ibérica. Luego de verlos queda claro el porqué del nombre de la banda; no hay absolutamente ninguna duda de que estos músicos hacen de sus tambores unas armas de percusión.

Shuffle Demons

Tres saxofonistas, un baterista, un bajista y todos increíbles artistas, el show de estos canadienses no se queda corto en su desempeño sobre el escenario. No solo son virtuosos, cada uno de ellos, sino que además tienen muy claro que a la hora de subirse a la tarima se transforman en personajes de pleno entretenimiento para su público. Todo está perfectamente calculado y coordinado, desde sus trajes estampados hasta sus coreografías que coordinan perfectamente con los ritmos del jazz, el R&B y el ragtime, dándole vida a la música creada por estos Shuffle Demons. 

 

Gualao

La sorpresa colombiana dentro del cartel del Caribbean Sea Jazz Festival, es un grupo proveniente de Nariño y liderado por Mario Fajardo Santander.

Como parte de su recital de grado, Fajardo presentó una mezcla entre la guaneña y el currulao, dando como resultado el nacimiento de Gualao. Hoy en día, es una banda conformada por músicos reconocidos de la región que han logrado llevar su música a distintos lugares del mundo, como Aruba, esta vez en su segunda participación consecutiva en el Caribbean Sea Jazz Festival.


N Fuzion

Un proyecto local emergente, que debutó en noviembre del 2013, fue fundado por un exintegrante de la afamada banda Tsunami, que en la isla de Aruba cuenta con muchísimo reconocimiento.

N Fuzion le hace honor a su nombre a través de los sonidos que explora. Trece músicos más un DJ se encargan de lograr que el calipso, la salsa, el soca y el house converjan en un mismo escenario, dándole vida a la fusión en su máxima expresión.

Llama mucho la atención que los integrantes de N Fuzion tienen edades que van desde los 19 años (los que tiene quien toca las congas), hasta los 50 años del trombonista.

En definitiva esta agrupación no conoce límites ni barreras sonoras y temporales.

Down Town Dixie Society

Una banda que empezó con un grupo de amigos en la universidad de Maastricht, Holanda, que sin lugar a dudas transmite al público la amistad y complicidad que existe todavía entre todos sus integrantes. Son un grupo dedicado a hacer swing cuyo show es un antídoto directo para todos aquellos que no saben o no les gusta bailar, porque es inevitable que los cuerpos, tanto de niños como de adultos, se muevan por todas partes, como una gran coreografía guiada por la alegría del swing.

Esta fiesta sonora, que estos holandeses llevan preparando desde la década de los 80, termina convirtiéndose en una especie de happening en el que se involucra todo aquél que quiera participar: “hay algún cantante en el público? Que venga a cantar con nosotros!”, se le oyó decir a su cantante. Así es como la timidez, el pudor y la vergüenza pasan a un segundo plano cuando Down Town Dixie Society se sube al escenario.

 

Eric Calmes & Friends

Reconocido bajista de Curazao que empezó su camino musical en Holanda en la década de los 70. Cuando inició su proyecto solista, tuvo claro desde el principio que quería mezclar lo que había aprendido en la academia con sus raíces musicales, es decir toda la escuela del jazz junto a ritmos caribeños y música antillana.

La presentación de este virtuoso del bajo debe ser contemplada con atención, es por eso que fue acomodado oportunamente en el salón púrpura, donde todos los asistentes podían estar sentados y disfrutar de una increíble sesión musical que fusiona el jazz con otros géneros.

Eric Calmes dedica la mayoría de su tiempo a la docencia en el conservatorio de Rotterdam, y solo esporádicamente se presenta en vivo. Es por esto que quienes lo vieron en la octava edición del Caribbean Sea Jazz festival son verdaderos afortunados.  

Liv Warfield & the NPG Hornz

Una mujer que creció en una familia con una fuerte influencia religiosa, gracias a la que aprendió musicalmente del góspel.

Cuando quiso empezar a hacer su propia música fuera de la iglesia, empezó un proyecto de hip hop, luego siguió con otro más enfocado al soul y el jazz, y finalmente consolidó un proyecto en solitario llamado Liv Warfield and the New Power Generation Hornz.

Apoyada nada más y nada menos que por Prince (ahora Third Eye Girl) como productor ejecutivo de su álbum debut, fue a presentar este en Aruba dentro del marco del Caribbean Sea Jazz festival. Con ella se vivió sin lugar a dudas uno de los clímax del festival.

Queda claro que, con Liv Warfield, el soul no lo puede hacer una voz sin alma, y ella tiene las dos. Fue respaldada, además, por una banda de músicos que dejan sobre el escenario más corazón del que probablemente tengan, siempre con una sonrisa en la cara. Los encargados de los vientos, por ejemplo, bailaron, saltaron y realizaron coreografías que en ningún momento les hicieron perder el aliento a la hora de tocar sus instrumentos. Contó también con dos impresionantes coristas, sus hermanas, que hicieron recordar la película 20 Feet From Stardom. Ellas perfectamente podrían protagonizar la segunda parte de ese documental de Morgan Neville.


Candy Dulfer

Saxofonista holandesa que creció en una familia musical muy influenciada por su padre, también saxofonista y de mucho prestigio en Holanda.

A la fecha, Candy ha colaborado con músicos de la talla de Prince, Pink Floyd y Dave Stewart.

Cuando tenía apenas 17 años abrió dos conciertos de la gira europea del 87 de Madona con su primer proyecto Funky Stuff y al año siguiente compartió escenario con Prince.

En 1990 debutó con su primer álbum como solista y al día de hoy ha publicado nueve trabajos discográficos más, consolidándose así como una de las mujeres jazzistas más reconocidas del mundo.

Esta es la segunda vez que participa en el Caribbean Sea Jazz Festival y su público la recordaba; una mujer llena de elegancia, belleza, y por encima de todo, talento y virtuosismo.

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