Apoyemos el rock colombiano porque es bueno, no porque es de acá



El rock nacional no es un género ni un movimiento aunque lo parezca, no es una nación ni una ideología. Es rock nacional porque es hecho acá, pero el sentimiento nacionalista está lejos de ayudar a que crezca. Yo apoyo el rock nacional bien hecho y la buena música no necesita que la defiendan, se defiende sola.

Foto de Juank Diaz tomada de Día de Rock Colombia en Facebook
Foto de Juank Diaz tomada de Día de Rock Colombia en Facebook
Mariel Bejarano Vásquez
Por: Mariel Bejarano Vásquez - Lunes, 14 Agosto, 2017 - 16:45

El pasado 12 de agosto se llevó a cabo la primera, y espero de corazón no sea la última, edición del festival Día de Rock Colombia. Allí, Don Tetto, banda que lleva en escena más de una década, convocó a 31 bandas colombianas y en dos tarimas escribió durante 13 horas de sonidos colombianos en vivo e ininterrumpidos, un importante capítulo en la historia de los festivales musicales en Colombia, el Centro de Eventos Autopista Norte recibió cerca de diez mil personas según la organización del evento y demostró que en Colombia, o en Bogotá, para ser precisos, sí se paga por ver y oír bandas nacionales.

El festival cumplió, las bandas incluidas en el cartel dieron lo mejor de sí, muchas de ellas tuvieron sólo 30 minutos en escena y sus repertorios fueron perfectamente seleccionados para celebrar la música hecha acá, clásicos y éxitos del rock nacional fueron coreados por los seguidores de las bandas, Doctor Krápula hizo temblar el suelo, Los de Adentro y Superlitio tuvieron un repertorio de lujo y sonaron mejor (a nivel técnico) que muchas otras bandas en la misma tarima. Estados Alterados tuvo a Dilson Díaz de invitado para cerrar su show, The Mills convocó a su fanaticada, Don Tetto cumplió como banda anfitriona y sus seguidores respondieron cantando sus canciones, 1280 Almas la rompió con un lleno total a pesar de los problemas de sonido, La Pestilencia dejó claro el porqué de la leyenda del rock nacional que son. Y Kraken rindió homenaje a su titán en compañía de otras figuras de la escena nacional, asunto que prefiero no abordar en este espacio, pero que personalmente siento no cumplió con su objetivo; eso sí, reitero que no han sido suficientes los homenajes a Elkin Ramírez, su banda, su hijo y todos los involucrados en el espectáculo que se evidenció esa noche tienen una deuda con él y sólo quienes estuvieron ahí, sabrán, desde sus perspectivas, únicas, calificar el nivel y la calidad del show.

Día de Rock Colombia cumplió desde las 11:00 a.m hasta pasadas las 2:00 a.m del 13 de agosto con sus horarios, sin retrasos ni demoras, el festival puso en tarima a cada banda a la hora indicada, eso se celebra. El sonido sigue siendo uno de los problemas más grandes de la oferta de nuestro país y si algo nos quedó debiendo este festival es sin duda un buen sonido, ninguna de las 31 bandas sonó a la perfección y esto es de lamentar.

Las zonas de comidas y esparcimiento fueron apropiadas, las bandas tuvieron un buen espacio para la venta de su mercancía, el transporte y la salida no fueron causantes de caos, los precios en general estuvieron razonables y los baños siempre estuvieron limpios. ¡Aplausos por todo esto!


El momento del rock colombiano

Este festival llega en un momento bastante particular de nuestra escena, ya tenemos bandas que se dedican únicamente a sus proyectos musicales y músicos que pueden decir que vivir de la música en Colombia es posible, y aunque son pocos cada vez son más.

Nuestros públicos crecen y las bandas ‘nuevas’, esas que llevan menos de 10 años haciendo música, están haciendo un buen trabajo en la consolidación de sus seguidores, quienes compran los discos y pagan por verlos en vivo, cosa que muy escasamente pasaba 10 años atrás.

Los festivales pequeños y grandes, al igual que Día de Rock Colombia, hacen una tarea necesaria para la consolidación de una escena musical nacional y circuitos que inicialmente sólo funcionaban en Bogotá empiezan a replicarse en ciudades al interior del país. Los cimientos de una industria comienzan a vislumbrarse, las bandas trabajan en equipo y la escena se fortalece.

El renacimiento del rock colombiano…” ¿? En repetidas ocasiones se escuchaba esta cita desde las tarimas de Día de Rock Colombia, pero el cartel del festival, aunque efectivamente celebraba el rock nacional, estuvo lejos de evidenciar un “renacimiento”; de las 31 bandas que integraron el cartel TELEBIT es la más actual de todas, llevan seis años en escena y ya publicaron 3 discos; han sido incluso ellos los encargados de fortalecer el espíritu de las bandas que apenas emprenden camino en la música, se han convertido en referente de muchos proyectos que quieren seguir sus pasos e incluso sonar como ellos.

Día de Rock Colombia convocó a bandas grandes, algunas legendarias y casi todas consolidadas dentro de la escena nacional y local, bandas que ya vienen vendiendo y que llenan escenarios, por esa razón su cartel no evidenció nunca ningún tipo de renacimiento; sin embargo la tarea de celebrar el rock colombiano estuvo bien hecha, ya vendrán en futuras ediciones del festival  los espacios para los nuevos proyectos y Don Tetto sabrá hacer organizadamente la tarea de rastrear esas agrupaciones que prometen construir desde ya el futuro del rock nacional.

Este escenario promete ser una buena plataforma para celebrar el rock colombiano; el objetivo de todos, incluyendo a los gestores, los organizadores, el público y a las mismas bandas, será celebrarlo siempre por su calidad, no por su nacionalidad.

Nuestro rock está en un buen momento pero celebrarnos a nosotros mismos y apoyarnos siguiendo la premisa de ser parte de un mismo Estado y una misma nación no es saludable para nuestro presente y menos para nuestro futuro. Las bandas que apenas comienzan el camino deberán recoger los frutos de la escena actual, de la ‘industria’ que se está construyendo, pero están en la obligación de hacerlo proponiendo, innovando, explorando nuevos sonidos y formatos, reinventando lo que tenemos, deberán crecer a la par de la escena y sus retos serán igual de grandes que los frutos que recojan de esta cosecha.