AlcolirykoZ: 10 años después

Si no trabajamos juntos y no trascendemos las barreras del radicalismo, es muy difícil que pasen cosas... Gambeta

No hace mucho un joven llamado Juan empezaba a sacar las primeras rimas para “En letras mayúsculas”, un demo del que salieron canciones como Acrobacias y Testigos oculares. Todo con la complicidad de Carlos, su primo, y de Gustavo, otro amante de la música y del rap. Tal vez por sus nombres de pila sea difícil identificarlos, pero hablamos de Gambeta, Kaztro y Fazeta, será casi inmediata la referencia a los Ninjazz de Arapjuez, uno de esos barrios de Medellín donde se respira hip hop.

El tiempo pasa rápido, y desde esos momentos en los que se juntaron para crear sus primeras canciones hasta hoy ya van 10 años, en los que han pasado gradualmente de ser unos tímidos con un disco bajo el brazo, hasta convertirse en trovadores modernos que con sus beats y sus rimas hablan del mundo y de sus vidas por igual.

Y es que en 2005, cuando arrancaron, el panorama para el Hip hop en la ciudad, según Gambeta, era distinto: “hacía poco había llegado a la ciudad el reggaetón y algunos raperos se habían pasado a hacer música urbana. No había redes sociales y todo lo que pasaba con el hip hop en la ciudad era producto del voz a voz, desde la difusión para los eventos hasta el conocimiento musical, era una época donde se compartía más. Todo era más difícil de conseguir y quien hizo música en esa época tiene un mérito especial ya que era la pasión la que lo movía a uno, porque había que lucharla más”. Ahora, la escena es diferente, para ellos “se necesita creer en lo que se hace y trabajar mucho para lograr que otros también crean en tu música. La gente es muy difícil de cautivar, ahora con las redes se tienen muchas opciones, y se conoce mucho de afuera pero poco de lo que hacen acá. Si no trabajamos juntos y no trascendemos las barreras del radicalismo, es muy difícil que pasen cosas”.

El camino no ha sido fácil. Tener un proyecto musical sólido implicó, para AlcolirykoZ, convertirlo en prioridad en sus vidas: “dejar los trabajos para poder dedicarle todo el tiempo a la música fue duro, porque había que meterle toda la moral, como si te estuvieran pagando millones por puro amor, cuando podía no tenerse ni un peso”. Pero no todo han sido momentos difíciles. De hecho, para Gambeta, los momentos más felices de su vida se los ha dado AlcolirykoZ: “uno de los que más recuerdo puede ser el concierto de los 10 años, ahí se vio reflejado todo el esfuerzo de los últimos años, ver un teatro lleno coreando tus canciones, sentir ahí todo el apoyo de las personas que siempre han estado ahí, es una emoción que las palabras no alcanzan a describir del todo”.

Después de 10 años, la discografía de AlcolirykoZ está compuesta por 3 discos y un EP, que a propósito, relanzaron en una edición de lujo por motivo de su primera década de música. De ellos, y sin dudarlo, Gambeta dice que fue Efectos secundarios al que tuvieron que trabajarle más, “porque aunque el primero siempre será muy difícil de sacar, a este último le buscamos mucho, le dimos muchas vueltas y experimentamos demasiado para lograr quedar satisfechos con el resultado. Para mí es el disco más elaborado que hemos hecho, en todo el sentido de la palabra”.

Las canciones, al final, son el legado que deja todo artista o grupo. En ellas están consignadas las reflexiones y la esencia de lo que son. Para Gambeta, esa esencia de AlcolirykoZ se puede definir en dos tracks: 1999 representa esa época de la que venimos, todo lo que nos tocó cuando estábamos más jóvenes, y Otra canción larga define una etapa más madura, en la que queremos mostrar que, más que buscar un sonido y quedarnos en él, le apostamos a crear canciones honestas, que cuenten lo que sentimos y pensamos, independiente de que gusten o no. Ese es el riesgo que queremos seguir asumiendo, ser honestos como personas y como artistas con cada canción”.

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