Diseccionando la discografía de Café Tacvba

Para celebrar las 50 de esta banda mexicana, repasamos sus múltiples facetas sonoras.

Rubén Albarrán está sentado en la sala de espera de un aeropuerto. Junto a él, una señora japonesa mira con curiosidad una cámara colocada frente a los dos. “¿Están filmado?”, pregunta con una sonrisa. Rubén, con su característica amabilidad, responde que ellos son una banda de música y les están haciendo un documental. Después de una pausa, la mujer intrigada y algo emocionada pregunta qué tipo de banda son. Rubén la mira y mientras ríe responde: “es como una mezcla”. 

Esta escena del documental Seguir Siendo (2010) resume a la perfección el sonido de Café Tacvba. Una mezcla que hay que sentir más que intentar descifrar, porque es imposible definir la música de este cuarteto méxicano. Lo más fascinante de esta banda es que de alguna forma que solo ellos entienden, logran que cada una de sus canciones sea una pieza única construida de forma casi que artesanal. 

Los discos de este grupo pueden pasar sin problema de algún sonido tradicional latinoamericano, a un rock frenético, a un hit pop empalagoso, a una composición introspectiva o a alguna construcción experimental difícil de explicar. Con Café Tacvba siempre hay sorpresas

En 1992 el cuarteto compuesto por Rubén Albarrán, Emmanuel del Real, Joselo Rangel y Quique Rangel lanzó su primer disco homónimo el cual fue un éxito en toda la región. Este primer disco mostró una banda de rock que no intentaba sonar como sus pares anglosajones, sino que miraba a la raíz para componer. Pero no solo a la raíz tradicional rítmica, también a la vida en las calles de una ciudad como México DF. Los olores, palabras, colores, sabores e historias de la urbe alimentan la música de Café Tacvba y gracias a eso se empezó a consolidar el estallido musical que se denominó el rock en tu idioma. 

Canciones como “Raratonga”, “La Chica Banda”, “Pinche Juan”, mostraron ese primer Café Tacvba crudo y juguetón. Rockero y veloz, pero también gracioso, cínico, crítico y muy poético. Y a la vez, “María” presentó una faceta sonora alucinante, en la que la banda demostró que también podía tocar música tradicional pero llevada al presente.  

Tan solo dos años después, sacan el que para muchos, no solo es su mejor disco, sino uno de los mejores álbumes de rock en español de lo que va de la historia. Re (1994) es una obra de 20 canciones que muestran una exploración muy inquieta del sonido. Uno queda enganchado desde el primer corte, “El aparato”, que arranca con un huapango, ritmo tradicional mexicano, y luego se transforma en la historia de una abducción alienígena. 

Luego nos dan una gama de ritmos que van desde un agresivo punk con “El Borrego”, a un apacible y romántico bolero con “El balcón”. Pero además tiene desenfrenados temas grunge y ska como “La Pinta” o “El fin de la infancia”; y unas obras poéticas brillantes como “Pez”, que cuenta la historia de un pez que muerde una caña de pescar, o “Madrugal”. Y en el medio de todo, están los hits más populares de la banda: “Las flores”, “La ingrata” y “El baile y el salón”. 

A finales de los 90, Café Tacvba estaba en lo más alto de su carrera, estos primeros discos, más el Unplugged de Mtv, marcaron toda la década y para cerrar el milenio, el grupo sacó su obra maestra. Con Revés/Yo Soy (1999), los tacubos hicieron una disección de la música que los llevó no solo a explorar las raíces de lo tradicional latino y lo anglo foráneo, sino la estructura del sonido mismo. 

Este es un disco doble, cuyo lado A es un álbum de música concreta criolla, que está compuesto por trece cortes que experimentan con máquinas, instrumentos, ruidos y cadáveres exquisitos que desafían lo que se supone que una banda mainstream debe hacer. El lado B tiene varias de las composiciones más oscuras, personales y poéticas que ha hecho la banda. 

Por ejemplo: “El padre” que es una desgarrada alegoría al dilema edípico de destruir la imagen de tu progenitor. O “El espacio” que habla de la inefable belleza que produce la contemplación del universo y el entender lo milagroso que es existir. O “La muerte chiquita” que es una desesperada confesión de amor y deseo hecha en clave trip hop. 

Pero además esta producción incluye cosas novedosas como que algunas canciones están nombradas con dibujos, otras con números, otras simplemente se llaman “...” y hasta hay un mapa que indica cómo llegar a la casa de Quique. 

Revés/Yo Soy fue una gran forma de cerrar un primer ciclo de Café Tacvba y de anunciar lo que vendría para el nuevo siglo. En los dosmiles la banda tomó un tono más comercial que se enfocó en dos caminos. Uno fue la exploración de los sonidos del rock indie que golpeó con fuerza esos primeros años del Siglo XXI; y el otro fue el pop más comercial. Pero antes deciden reinventarse y su segundo debut ante el mundo fue en 2002 con Vale callampa, un EP en la que los tacubos dan cátedra de cómo hacer una reinterpretación. 

Unos años antes, con Avalancha de éxitos (1996), la banda mostró su creatividad y versatilidad para abordar composiciones de otros artistas. Pero con este EP dedicado a la banda chilena Los Tres, los tacubos hicieron una obra brillante. “Dejate Caer” mostró el nuevo Cafe Tacvba, vestido de blanco y negro, con un sonido mucho más maduro, con el que básicamente decían: “esta década será hermosa”

Y lo fue…

Cuatro Caminos (2003) y Sino (2007) mostraron a una banda muy conectada con una nueva generación que tenía inquietudes muy distintas a las de los 90. Pero al tiempo, el grupo siempre fue honesto consigo mismo y de alguna forma dijo: “vamos a jugar el juego del mercado pero nosotros ponemos las reglas”. Estas dos obras tienen canciones como: “Eo”, “Cero y uno”, “Tomar el fresco” o “Agua” que estaban más conectados con las personas atraídas por el rock alternativo y menos comercial. Además en este periodo lanzaron “Volver a comenzar”, una ópera de siete minutos que habla de la culpa y la aceptación de los errores. 

Pero también se concentraron en un público ávido de canciones para dedicar y enamorarse. Así que hicieron dos composiciones románticas que marcaron toda una década. La primera es “Eres”, el mayor hit de los tacubos, la canción que todo el mundo conoce y dedica y con la que se metieron en el terreno del pop latino más empalagoso y comercial. Con “Eres” entraron a un mundo que en ese entonces estaba dominado por artistas como Camila, Sin Bandera o Fonseca. Y con esta canción su sonido llegó a nuevos sonidos y seguramente muchos millennials empezaron a descubrir el universo de Café Tacvba. 

El otro gran tema romántico de este periodo fue “Quiero ver”, con el que no se van tanto a lo comercial como con “Eres”, pero arman una composición muy dulce y divertida, que se siente como ver una comedia romántica, pero en la que uno es el protagonista. 

Y al mismo tiempo no dejaron sus lados más reflexivos e incluso oscuros porque en estos discos están canciones como: “Arrullo”, una reflexión conmovedora sobre el duelo y la pérdida de un ser querido, o “Esta vez”, en la que un humano perdido entre el dolor ruega por una segunda oportunidad. 

La etapa más reciente de Café Tacvba muestra una banda cuyos miembros ya están sobre sus 50 años, ya tuvieron éxito, siempre fueron honestos y no le deben nada a nadie, así que la libertad creativa está intacta. 

El objeto antes llamado disco (2012) es un trabajo en el que la banda muestra su lado más cercano a la música electrónica, algo que ha hecho durante toda su carrera, pero aquí lo explota al máximo. El mejor ejemplo es “Olita del altamar”, un corte andino digital que posee el cuerpo y lo obliga a bailar. También presenta canciones con letras muy introspectivas y reflexibas como “De este lado del camino” que habla de la vida, crecer, madurar y aceptarse a sí mismo; o “Zopilotes” que cuenta la historia de unos chulos que se encuentran con el coque de una nave espacial y debaten si carroñar esos extraños cuerpos muertos. El disco finaliza con “Volcán” que es una especie de rezo que va subiendo de tono y forma una elegía a Latinoamérica, o a la vida misma, en la al mismo tiempo se agradece y se pide perdón. 

Su álbum de estudio más reciente, Jei Beibi (2017), es tal vez su disco menos emocionante. Tiene canciones que suenan bien y son emcionantes, pero también varios cortes que no se equiparan con su trabajo anterior. Aún así hay sencillos muy conmovedores como el apacible “Diente de león” y otras canciones muy experimentales como “Me gusta tu manera” en la que incluso juegan con los beats del trap y el reggaetón. Además este disco tiene “Futuro” una cumbia rebajada que hace un guiño a todo ese movimiento de cumbia electrónica que ha surgido en la región durante la última década. 

Tras más de 30 años de carrera Café Tacvba sigue mostrando que es una fuente inagotable de creatividad. La mejor prueba es el segundo Unplugged lanzado en 2019. Y todavía no sabemos qué habrá en el futuro de la banda, pero seguro no decepcionará. 

Disfruten de la 50 de Café Tacvba con la siguiente playlist.

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