Knotfest Colombia: un interesante Lado B

La fiesta del metal llegó al país con fuerza, demostrando que es posible desarrollar eventos de los sonidos extremos de calidad internacional.

El pasado 26 de octubre el Hipódromo de los Andes recibió la primera edición para Colombia del Knotfest. Un festival enfocado al rock pesado como marca de la agrupación Slipknot, el cual poco a poco ha fijando su bandera en muchos otros territorios alrededor del mundo.

Su anuncio hace algunos meses cautivó con expectativa a cientos de fanáticos que se dieron cita en dicho lugar, dispuestos a presenciar los shows de 7 bandas internacionales, 6 nacionales y una jornada con dos escenarios. Más de 10 horas de música distribuidas entre diferentes corrientes para todos los gustos. 

Éxito es el término con el que se puede calificar esta experiencia debut. Si bien nuestro país se ha visto envuelto en una evidente apertura de estos espacios privados, el metal también tuvo encuentros previos que funcionaron como un aprendizaje constructivo. Por ende, es pertinente incluir algunas reflexiones con el ánimo de que a futuro existan nuevas ediciones, donde se pueda alcanzar un nivel equiparable frente a las versiones de otros países, permitiendo conocer nuevas propuestas que tal vez no hayan pisado Colombia.

Lo bueno

Más allá de mencionar la disposición, organización y distribución de los espacios, donde todo estuvo dentro de una comodidad óptima para los espectadores, incluyendo una zona de comidas con amplia oferta gastronómica, agradables zonas de descanso y una buena adecuación de baños públicos, vale la pena decir que el sonido desempeñó un papel clave.

Una de las molestias habituales entre los asistentes es que las bandas no suenan bien y que su inversión se fue a pérdidas. Sin embargo, dentro de los contratiempos o retos de montar un espectáculo con estas características, todos los artistas sonaron claramente y aunque por momentos hubo algunos detalles técnicos, cada show gozó de una buena exposición.   


Lo no tan bueno  

Conversando con diferentes visitantes, fue más que clara cierta sensación de inconformismo frente al escenario número 2 (Maggot Stage), donde hubo desproporción respecto a la tarima principal. Si bien, no era para que fuese exactamente igual, mucha gente opinó que debió ser un tanto más grande y a la vez no tan distante, precisamente porque las bandas expuestas quedaron un tanto escondidas, siendo propuestas que a pesar de esto dieron recitales sobresaliente.


El Lado B: la tarima Maggot

Aunque de menor tamaño, el poderío de sus artistas relució al presentar sonidos con enfoques mucho más contundentes, viendo además una admirable participación de bandas colombianas: High Rate Extinction con su cuota de Metal Moderno y un nuevo álbum llamado Seres (2018), Pitbull junto a su reconocido estilo de Hardcore estridente desde las calles capitalinas, la hilarante trituradora de Death Metal por parte de Cuentos de los Hermanos Grind y el ya reconocido estilo melódico de Underthreat, fieles discípulos de la corriente extrema de Gotemburgo.

Revocation saltó al escenario como la primera gran sorpresa internacional (siendo además su segunda visita a Colombia), exponiendo un brillante y contemporáneo estilo de Metal Técnico cargado de mucha precisión, donde fue posible percibir sonidos veloces entre Thrash, Groove y Death Metal. Se aplaudió la interpretación vocal y en la guitarra de su líder David Davidson, quien a pesar de toda la contundencia descrita logró darle muchas dinámicas a la música, gracias a un tocar cargado de solos brillantes y melódicos al estilo de Marty Friedman.

Torbellinos de personas iban y venían entre canciones como Witch Trials y Only The Spineless Survive.

Goatwhore visitó de manera consecutiva esta tarima, demostrando con su propuesta que todo lo divertido del rock puede convivir con la oscuridad impuesta por géneros como el Black, el Death y el Thrash. Pesado y pegajoso, fue como tomar lo mejor de los clásicos de Venom y Motörhead, pero con un enfoque demoledor en el que el escenario se vio equilibrado gracias a  los movimientos de sus integrantes. Este repertorio brilló con grandes temas de su discografía, como es el caso de Alchemy Of The Black Sun.      

Iron Reagan (el proyecto paralelo de Tony Foresta de Municipal Waste), elevó la cuota de este lugar al incentivar uno de los pogos más grandes del festival, gracias a su característico estilo de Crossover en el que por momentos surgió más el Hardcore Punk. Golpe tras golpes con pocas interrupciones, canciones no muy extensas y otras que simplemente fueron una rafaga que se rearmó después de otro tema.

Sin duda uno de los mejores shows del Knotfest, un amplio setlist que incluyó los temas Bleed The Fifth, Fuck The Neighbors, Miserable Failure y hasta un cover de Cannibal Corpse para el tema A Skull Full Of Maggots.

Vale la pena mencionar que la alta asistencia de esta primera edición hace que los sonidos extremos en Colombia sean sinónimo de orden, respeto, cultura y calidad.  

¿Qué te pareció este contenido?