El día que Royal Blood salvó el rock and roll

El domingo 25 de marzo, con la lluvia mojando a los asistentes del escenario principal, se presentó el dúo británico Royal Blood una banda que no necesita adornos para sonar como uno de los mejores grupos de rock del momento. 

Quien diga que el rock está muerto ciertamente no ha hecho el ejercicio juicioso de buscar a su alrededor propuestas que cumplan con las características sonoras y espirituales de este género, porque siempre hay alguna banda que nos devuelve la esperanza y nos hace sentir vivos; a muchos nos ocurrió eso con Royal Blood.

Hace 4 años un par de amigos de West Sussex, Inglaterra se juntaron para presentar su primer álbum bajo el nombre Royal Blood y en ese momento capturaron la energía de cientos de amantes de la música pues parecía increíble que lo que escuchábamos en canciones como Figure it Out, Ten Tone Skeleton y Out of the Black fuera solamente un bajo y una batería. 

Ese ejercicio disciplinado, enérgico e indomable los ha llevado a recorrer el mundo durante los últimos años y a llegar a Colombia en su mejor momento; con dos discos bajo el brazo y muchas ganas de hacer saltar al público. 

Lluvia y barro acompañaron a quienes se pararon frente al escenario principal del Festival Estéreo Picnic a las 5:30 de la tarde, un horario que en un principio sorprendió, pero que a lo largo del show, mientras teníamos el atardecer a nuestras espaldas, demostrada que ese era el momento ideal para disfrutar de este show de una hora en la que de manera sincera la banda inglesa descargó toda su energía en el escenario. 

Con un repaso juicioso por cada la mitad de las canciones de cada uno de sus discos, Mike Kerr y Ben Thatcher se apoderaron del escenario como si fueran un ejército completo; sonaron robustos, vertiginosos e ingeniosos. Solo necesitaron de un bajo, una batería y cinco amplificadores (dos de bajo y tres de guitarra) para demostrarnos que no se necesitan adornos, programaciones y excesos para hacer buen rock and roll. Esto no quiere decir que quienes hacen uso de estos recursos estén errados, pues cada quien encuentra su sonido a su manera y es completamente válido, pero lo de Royal Blood es la clara demostración del valor y la potencia de la simpleza.

Ambos músicos se bajaron del escenario para estar más cerca de la gente, recibieron y ondearon con orgullo la bandera colombiana con un Royal Blood gigante inscrito en la tela y básicamente se divirtieron tanto que hicieron sentir igual a cada una de las personas que estaban allí presentes.

Confesaron que sus días en Latinoamérica habían sido increíbles, pues antes del show del Picnic pasaron por los Lollapalooza de Chile, Argentina y Brasil con audiencias masivas frente a ellos. Estéreo Picnic no fue la excepción; poco a poco se fue llenando el escenario Tigo Music de fanáticos y asistentes curiosos quienes se sintieron atraídos por el ruido perfecto que salía de una sola batería y un bajo. 

En medio de un mar de tantos sonidos eclécticos, fusiones, experimentación y búsquedas musicales, Royal Blood salvó el rock and roll al demostrarnos que no se necesita mucho aderezo en la música sino mucha actitud y disciplina.

Hay que tomar nota a la energía con la que este par de jóvenes músicos se adueñan del escenario y esperar que sigan existiendo bandas como ellos que nos rescatan de la incertidumbre del rock and roll. Bandas que pueden estar a miles de kilómetros o a la vuelta de la esquina. 

Previo a su presentación en el Picnic, tuvimos la oportunidad de hablar con Royal Blood acerca de su segundo álbum How Did We Get So Dark? (2017), la crítica y su setlist. ¡Disfrútenla a continuación! 

 

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