Así estuvo The Chemical Brothers desde el Apple Music Festival

Radiónica aterrizó en Londres para ser testigo de la edición número 9 del históricamente conocido como iTunes Festival, ahora llamado Apple Music Festival, rebautizado a propósito del lanzamiento de la nueva plataforma musical de Apple.

Radiónica aterrizó en Londres para ser testigo de la edición número 9 del históricamente conocido como iTunes Festival, ahora llamado Apple Music Festival, rebautizado a propósito del lanzamiento de la nueva plataforma musical de Apple.

 

Una celebración sonora a la que pocos son los afortunados que pueden asistir por día ya que para tener acceso a las entradas, es necesario concursar a través de iTunes o de la aplicación de Apple Music y no es de extrañar que sean miles de personas las que intentan ser acreedoras de alguna de las boletas que les de la oportunidad de ver a sus bandas favoritas en la intimidad que ofrece una plaza como el Roundhouse de Londres. Un venue que le permite al espectador vivir una experiencia distinta por el simple hecho de encontrarse dentro de lo que solía ser un galpón de motores ferroviarios construido originalmente en 1847, un lugar que quedó abandonado justo antes de la segunda guerra mundial y que tras 25 años de olvido fue reabierto para convertirse en un magnífico recinto dispuesto para conciertos y espectáculos escénicos.


 

Dos pisos son los que están destinados para el público y el resto de la envergadura de esta estructura circular está colmada de luces y reflectores que aseguran un show lumínico no apto para epilépticos. Una agrupación que definitivamente sacaría provecho de este montaje fue The Chemical Brothers que en efecto, aparte de un gran performance musical, deslumbró a todo su público con el show de luces y el soporte visual que ofrecieron durante todo el concierto.


 

El dúo de Manchester se subió al escenario después de varios minutos de lo que parecían cantos tibetanos que acompañaron a los acudientes como preámbulo a la llegada de Tom Rowlands y Ed Simons que anunciaron su arribo con Hey Boy, Hey Girl el clásico de finales de los noventa de su álbum Surrender. A pesar de haber tenido un inicio que desencadenó una euforia general, el ánimo fue aumentando progresivamente conforme alternaban canciones de discos pasados con tracks que le dan vida a su nueva producción discográfica, “Born In The Echoes”. La segunda canción fue EML Ritual, el track número 4 de su nuevo álbum. Continuaron con Go, Swoon, Star Guitar, Sometimes I Feel So Deserted, Chemical Beats, Setting Sun, Saturate, Elektrobank, I’ll See You There, Believe, Block Rocking Beats y finalmente The Private Psychedelic Reel.


 

Cada una de las canciones estuvo acompañada de imágenes que pasaban por bosques oscuros, astronautas bailarines, insectos gigantes, paparazis mordaces, víctimas de guerras y animales en vía de extinción. Eso combinado con las luces, la música, los papeles de colores que caían de la parte superior del Roundhouse y los globos gigantes que rebotaban por todo el recinto dieron como resultado la mezcla perfecta para una inolvidable fiesta, muy íntima, con uno de los dúos mas importantes de la música electrónica en el mundo 



 

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