Foto por: Juan Fernando Ospina - Libro Mala Hierba, Carlos David Bravo

El podcast que documenta y analiza el movimiento punk de Medellín

A partir de una investigación académica, un músico y académico paisa crea una serie de podcast para relatar a fondo las décadas de punk en Medellín.

El punk es uno de los movimientos contraculturales más importantes derivados del rock. Nacido en los 70 de la inconformidad social y la convulsión política de ese momento, con ritmos que transgredían lo establecido en el rock de aquellos años, expresó ese disgusto al tiempo que pedía a gritos un cambio. El punk, sin duda, es vital musicalmente hablando, pero su trascendencia va más allá.

A Colombia llegó en los 80 como una de esas movidas subterráneas, producto del voz a voz, del intercambio de cassettes y discos, de cartas y viajes desde y al extranjero para compartir el sonido inglés y norteamericano. A partir de ahí, ha crecido y evolucionado para convertirse, más allá de lo musical, en una ideología sólida con bases que muchos asumen como principios fundamentales de vida.

Esto, por años, ha generado mucho interés en Ricardo Gómez, o Vito, vocalista de Niquitown, un proyecto con más de dos décadas de actividad en Medellín. A tal punto que cuando comenzó a hacer su doctorado en humanidades quiso estudiar el punk de Medellín como fenómeno y entender, desde la academia pero también desde lo vivencial, cómo nació y cómo se ha ido transformando a partir de estas cuatro décadas de historia en la ciudad.

De ese interés, pero también de ser parte de la escena punk por décadas, Vito quiso, como él mismo lo cuenta “devolverle un poco de lo que he investigado a la escena”  y, a partir de todo su trabajo, construyó la serie de podcast Callejones de la ciudad podrida. En ocho capítulos, que duran entre 45 y 55 minutos, cuenta pero además analiza los antecedentes, el surgimiento, la consolidación, la diversificación y el relevo generacional que ha tenido el punk como movimiento musical y social en estos años.

Una de las preocupaciones de Vito es que este trabajo no tuviera el tono académico, sino que fuera un relato con profundidad, pero amigable para los punkies, por eso la serie, así como sus sucesivas publicaciones en redes sociales están dirigidas a la gente que le gusta la música y no necesariamente al entorno académico

De las cosas más significativas que Vito resalta en este viaje de reconocimiento del movimiento punk en Medellín es encontrarse que ha evolucionado junto con quienes la integran: “Yo me paro y desde ahí veo a Medellín, entonces me ha mostrado evoluciones en la forma de pensar de esta ciudad, preocupaciones nuevas, hay poblaciones nuevas que se están haciendo ver en la escena como la preocupación por lo queer, la evolución del protagonismo de la mujer y la fuerte influencia del discurso feminista.

Este podcast, que además de hablar de música y de cómo el punk se ha permeado de lo que ha sucedido en la ciudad durante el pasar de los años, también toca necesariamente temas como la ideología DIY o Hazlo tú mismo, vital para este y otros movimientos, y el cómo ha mutado a través del tiempo: “yo siento como que, más o menos como a mitad de los 90, surgieron dos escenas paralelas. Una que asume el punk como género musical y entiende muy bien esos códigos estéticos, pero no se acercan y no comparten todo el tiempo con los punkeros; aprendieron del punk en otros lados. Pero hay otra movida distinta que ha estado más cerca de la primera generación del punk y más ligada al Hazlo tú Mismo que surgió ahí, y que tiene una crítica más fuerte del mundo industrial y comercial de la música”

También habla de cómo el punk se ha convertido para muchos en una herramienta de resistencia y de expresión política, y la manera cómo se han organizado los punkies para que ese movimiento musical, sustentado en la autogestión, haya encontrado formas para seguir a flote y mantener su autonomía ideológica y su independencia musical.

La serie, además de analizar el punk como fenómeno, también permite el reconocimiento de ese legado que se ha venido construyendo a partir de décadas de bandas, toques y canciones, en ese ejercicio de construir memoria: “yo pienso a la escena punk en parte como una comunidad, porque los lazos que nos unen son más de amistad y de camaradería que lazos comerciales o de otro tipo, y yo me di cuenta ahí de la fuerza que le da a una comunidad pasar por esos procesos de memoria, y por eso me parece importante contarla para fortalecer esta comunidad”.

Aquí están los ocho capítulos de la serie, que además está traducida al inglés:

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