Ismael Ayende y su grito contra "la maquinaria política"

Hablamos con la banda sobre su regreso a la escena musical, su nuevo sencillo y su próximo trabajo discográfico.

Después de una larga pero necesaria ausencia, Ismael Ayende vuelve con lo que es el primer sencillo de su tercer álbum. Una canción titulada “La Sangre”, en la cual hacen una exploración profunda al mundo tropical, a su instrumentación y a la composición típica de esta música.

El tema propone un viaje sonoro que va desde el calor de la cumbia colombiana hasta la festiva melancolía de la música andina, acompañada de sonidos experimentales y surf rock; de igual manera, está compuesta en una base de psicodelia que es la impronta de la banda.

Según la agrupación, la canción nos habla de la impotencia de ver como la maquinaria política se fortalece de la miseria, de los lugares en nuestro país donde la propaganda política es casi tan intensa como su pobreza. Este sentimiento se evoca y complementa en la letra y la carátula del sencillo, el cual fue escrito por Juan Manuel Osorio, miembro de la banda, que durante un viaje por la costa atlántica colombiana percibía esta situación mientras observaba por la ventana de un bus.

Desde su nacimiento en el 2012, Ismael Ayende viene abriéndose paso en el circuito alternativo nacional participando en festivales como el Estéreo Picnic, Rock al Parque, Hermoso Ruido, Festival Centro, SxSW, Latino Power, matik-matik, La Media Torta, Teatro Lamama, entre otros reconocidos escenarios.

Su propuesta artística y estética se ha basado en un arriesgado y original acercamiento a la cultura musical latinoamericana desde su primer álbum conceptual que se tituló “La Máquina Dispensadora”. En 2015 estrenaron su EP “Colón Era Una Isla” en alianza con Deezer Colombia. En Julio de 2016 lanzaron el álbum “Tres Volcanes” y en 2017 sacaron el EP “Los Malos Espíritus”.

Este último trabajo discográfico los llevó a una gira nacional que terminó en noviembre de 2018. De ahí en adelante la banda se dispuso a grabar lo que será su nuevo álbum de larga duración, programado para lanzarse en el 2020. Hablamos con Juan Pablo Horna y Juan Manuel Osorio, integrantes de la agrupación, sobre el regreso de este proyecto a la escena musical.

¿Cómo están llevando ustedes la cuarentena?

La cuarentena, hasta ahora, ha estado tranquila afortunadamente. Hemos aprovechado el tiempo para terminar el disco, pero desde la casa tranquilos.

Ha habido muchos cambios en Ismael Ayende desde el 2017, año en el que tocaron en Rock al Parque, ¿cómo ha cambiado la formación en estos tres años?

La formación ha cambiado bastante desde que tocamos en Rock al Parque, desde entonces solo quedamos Juan Pablo y yo. Ahora la banda está conformada por Carlos Gómez en la batería; Sofía Montenegro en los teclados y coros (integrante también de Surcos); Juan Pablo Horna en los sintetizadores y teclados; también trabajamos con un percusionista que se llama Oscar Chávez (integrante también de Piangua) que, aunque no es parte de la banda sí nos ayudó en la grabación del disco dirigido por Jaime Rubio.

Estrenan una nueva canción que se llama “La Sangre”, ¿cómo fue el proceso de composición y grabación de este tema?

“La Sangre” es bien importante en esta nueva etapa de Ismael Ayende, fue una canción que particularmente se escribió muy rápido, probablemente es la que más rápido hemos escrito, salió muy natural.

Empezamos a trabajarla, si no estoy mal, a finales del 2018; comenzamos grabando maquetas, probando nuevos instrumentos, nuevos lenguajes, tratando cada vez más de acercarnos a las raíces latinas y, personalmente, creo que en esta canción lo logramos por fin. Terminó siendo un tema con sonidos un poco más “autóctonos”, claramente más latinos, pero con la psicodelia y las guitarras “surferas” típicas en Ismael Ayende.

Otra parte del proceso fue empezar a trabajar con los integrantes nuevos de la banda con quienes se realizó la grabación final del álbum: Carlos, el baterista; con Sofia; con Jaime y con Oscar, el percusionista.

¿De qué habla esta nueva canción?

La letra la escribí en un viaje que hice a la costa atlántica; me acuerdo que iba en un bus de Santa Marta a Barranquilla y mientras miraba por la ventana vi ese contraste entre los barrios en extrema pobreza y la propaganda política tan invasiva que sucedía dentro. Ver eso me generó un sentimiento de impotencia y tuve la reflexión de “cómo la maquinaria política parece alimentarse de la pobreza extrema, de esa misma condición de debilitamiento, cómo parecen los políticos llegar como vampiros a aprovecharse de la ignorancia de la gente”,ahí nació la letra.

¿Qué se viene para lo que queda de este rarísimo 2020 para Ismael Ayende?

Los planes son seguir sacando canciones, sacar el disco entero y esperar a ver cómo se desarrolla el tema de la pandemia para finalmente poder salir a tocar que es lo que nos gusta hacer, ojalá sea pronto.

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