¡Nuevos villancicos! AlcolirykoZ estrena ‘No está en venta’

Los de Aranjuez ya nos acostumbraron a esperar sus buenas nuevas canciones en épocas navideñas, y las del 2019 no son la excepción.

La música también está hecha para contar las verdades que pocos quieren escuchar, también para hablar de todo aquello que se susurra en las calles y se oye en el barrio, y que solo el artista, haciendo uso del 'micro' como herramienta, se atreve a publicar y hacer oficial. 

Los Alcolirykoz, de esas, nos han tirado bastantes, su obra es una radiografía del barrio, no solo de lo que ocurre en las calles, sino de lo que esto genera de la puerta para adentro, y de lo que todo ello produce en el interior del ser que luego encuentra lugar en el arte, en este caso, en canciones, esas que se han encargado de escribir la historia no oficial de nuestras realidades.

Verdades sin maquillaje, canciones sin adornos, textos crudos e incómodos. Para Gambeta, “Es otra versión, otra verdad, más cruda y cercana a la gente de hoy. Seguimos escuchando las canciones decembrinas de hace 20 o 30 años, y no es que esas hayan perdido vigencia, pero cuentan las realidades de esa época. Hace falta contar nuestra época, con sus cosas buenas y malas.”

AlcolirykoZ habla a través de sus canciones, y si bien Rodolfo Aicardi y Gustavo Quintero hacen parte del fundamento de su cultura y su educación musical, son sus historias las de una época con tradiciones y costumbres que hoy por hoy nos llevan a cuestionarnos por qué en épocas de festividad y alegría -como se suponen deberían ser los diciembres- no estamos tan bien, y allí viene, además de la reflexión en torno a la fiesta, una mirada crítica de nuestro contexto político y social, pasó con ‘La Típica en diciembre de 2018, que además del buñuelo, la hojuela, la natilla, la pólvora, y el homenaje a Aicardi, se presentó como una receta de dos tazas de nostalgia por una de alegría, donde la violencia y la corrupción no pasaron desapercibidas. 

En 2019 se sumó a esa tradición decembrina, ‘Sancocho en leña’ con oro, incienso y mirra, la primera de una tanda de aguinaldos que ahora continúa con ‘No está en venta’, canción que propone una especie de radiografía de la mal llamada (porque no se ha consolidado) industria musical colombiana. 

“Alguien tiene que hacer esa labor. Y con ello no quiero decir que seamos lo únicos, de hecho hay gente en el rap que lleva haciéndolo durante años pero no tiene el alcance que debería. Como decía Tote King (España), pueden convivir las dos cosas, la música nueva, la rumbera y superficial porque la gente es libre de hacer lo que quiera, pero la esencia de músicas como el punk, el rock y el rap, no se puede perder, tiene otra ideología y otro sentido. No todos los géneros se pueden convertir en uno solo, que es lo que quiere la gente que mueve el billete. Uno debe hacer conservar las cosas que quiere salvar, y una de ellas es poder decir verdades, una de ellas que hay que tener dignidad y valores para estar en la música, y no estamos diciendo que nosotros no necesitamos plata, todo el mundo necesita plata, pero no es la razón principal. La gente necesita nuevos valores, necesitamos que se vuelva a valorar todo aquello que hemos ido perdiendo debido a esta época tan acelerada que vivimos”.

De la payola, del machismo en la música, de los medios, la industria musical y sus vicios, la letra va por ese lado, pero la música de 'No está en venta' va por otro, por el de las tradiciones, las raíces; la esencia de esta canción es la de los tríos antioqueños de antaño, no es un sample, es música hecha en el estudio, con músicos reales de guitarra en mano: "Conseguimos un trío por medio del batería nuestro, los llevamos al estudio, supieron entender muy bien la idea de la canción. La música es otro lenguaje y la de esta canción habla de quiénes somos nosotros culturalmente, de dónde venimos". 

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