"Luciérnagas en mi almohada": un poemario desde la cárcel

Recomendamos el primer libro de Freddy Aguilar, una obra para encontrarse en las letras e imágenes de una antología de complejidades.

Entrevistamos al autor de "Luciérnagas en mi almohada" (2020), un fiel seguidor de Radiónica que comenzó el proceso de creación de su primer libro desde hace 5 años, un día mientras escuchaba “Love hurts” de Incubus decidió emprender un proyecto literario que le ayudara a liberarse, un proceso íntimo en el que escribir le permitió hacer catarsis para superar un desamor. 

Su libro es un poemario que representa una evolución del sentir de un escritor que desde los circuitos penitenciarios (Fredy trabaja en el INPEC) supo transmitir un ambiente de muchos matices, buscando el equilibrio entre la creación artística en un contexto tan complejo como el carcelario.

“Uno tiene que aprender a vivir con muchas emociones inmersas; la fragilidad y la crueldad humana, por ejemplo. Vivir además con el ruido, hay mucho ruido en la cárcel; encontrar silencio es difícil. Pero incluso en esos ambientes tan hostiles hay momentos en que se encuentra una acción, una expresión, un saludo que motiva. Incluso encontrarse en una mirada motiva escribir.”

En las noches de guardia o en el oficialato, Fredy Aguilar siempre tuvo una libreta. Aunque una noche se fue para la finca familiar y mientras estaba en el proceso de compilar y tematizar los poemas, por cosas del universo, que él no lo sabría precisar, llegaron luciérnagas. Nunca antes en su vida, en 30 años yendo a ese lugar, las había visto. Y en ese momento supo que así bautizaría su libro.

Escuchen a continuación a Fredy leyendo algunos de sus escritos publicados por la editorial Itabooks que pueden conseguir en físico y digital.

Mago

Con las rodillas en tierra y los ojos llenos de lágrimas, después de vencer demonios, apaciguar la furia de titanes y conocer la fragilidad del amor. Se encontraba aguardando el amanecer.

Pero más que ver el primer rayo de alba en su agonía, el último mago en la tierra quería escuchar la voz del universo. Si había valido la pena iniciar tantas gestas, pasar por la amargura de ver partir seres entrañables en valientes sacrificios, si todo por lo que luchó era lo justo. Mientras el astro proyectó sus hilos en las ramas del bosque, se extendió un mutismo en todos los seres.

Hasta el punto que él, solo escuchaba su resoplar entrecortado y mientras sus ojos se apagaban, aceptó con una sonrisa que el silencio también es una respuesta.

Con su partida no moría la magia, solamente se había hecho una con el todo, porque el soñar es eterno.

 

Alma errante

Después de soltar la amarga carga de los años y los daños. Elevó plegarias a sus ancestros, antes de iniciar el camino de los eternos durmientes.

Esa noche, no hubo sueños, los chacales guardaron silencio y el viento dejo de embestir el bosque.

Solo la luna por esa única vez decidió bajar de su palacio y en ese lecho, sentir el delicado calor de un alma agonizante.

 

Puente

Ha pasado tanta agua debajo del puente, que incluso las preguntas más simples tienen respuestas infinitas…

 

Palabras

Quisiera contarte acerca de los sueños de mis noches ausentes, de esas victorias fugases en mis días cansados, sobre esas primaveras sin flores que se esconden en mi mente, de cómo son los días de verano mientras mi corazón duerme en invierno.

Entonces recordé que todo aquello que tengo por decir no tiene tiempo y no ocupa espacio porque nunca será escuchado; solo son palabras sin pronunciar que no conocieron la vida en el sonido, la lucha en el aire

Y la magia de ser oídas.

 

Son simples cuerpos de tinta y letra, que duermen pacientes buscando la oportunidad de volar con una sonrisa, pero no hoy, están condenados a morir en una lágrima que ha bebido una mariposa qué en su lánguido vuelo dice adiós.

¿Qué te pareció este contenido?