La Casa de Poesía Silva está en riesgo de cerrar para siempre

Los líos administrativos y financieros del espacio podrían significar su cierre definitivo.

El 24 de mayo de 1896, el poeta Jose Asunción Silva decidió quitarse la vida en la casa que, años atrás, habían adquirido María Mercedes Carranza y Genoveva de Samper con fines culturales. Carranza, quien también era poeta y periodista murió el 11 de julio de 2003, fecha desde la cual la dirección de la misma fue asumida por Pedro Alejo Gómez, quien hoy enfrenta demandas por parte de extrabajadores del espacio que coinciden en que ha habido mucha negligencia administrativa, muy poca gestión para desarrollar proyectos que puedan reactivar este centro cultural y además piden su renuncia. 

“La Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte no tiene competencia para liderar acciones frente a la situación de la entidad; aun así, por el valor que dicha entidad representa para la cultura de la ciudad, ha invitado a su junta directiva a actuar, en el propósito de brindar acompañamiento y facilitar su reorganización para hacer frente a las múltiples situaciones administrativas y financieras que requieren una intervención prioritaria de sus directivos. Esperamos que estas acciones se desarrollen con prontitud y posibiliten una salida afortunada por el bien de este espacio cultural tan querido e importante para nuestra ciudad”, manifestó dicha entidad en un comunicado luego de que se desatara un escándalo por parte de los trabajadores. 

La casa cultural, declarada como Monumento Nacional en 1995, hoy funciona como una fundación privada sin ánimo de lucro, tiene como objetivo promover y desarrollar actividades que fomenten el estudio y divulgación de las poesía. Además de contar ampliamente con un reconocimiento a nivel nacional, la Casa de Poesía Silva ha sido un importante referente, por ejemplo, para la creación de otros centros culturales como la Casa López Velarde en México y la Casa Pérez Bonalde en Venezuela. 

Medios como HJCK se dieron a la tarea de hablar con trabajadores y extrabajadores del centro de poesía como René Barraza Meléndez, librero desde el 2014, quien afirmó que le deben el pago de las cesantías desde 2016, las primas desde 2017 y los salarios de este año. También entrevistaron a Mariluz Piraquive, asistente de dirección de la casa, quien aseguró que tampoco recibe el pago de sus honorarios y prestaciones desde 2017. Y con Elvia Ledezma, quien trabajó durante más de 30 años en los servicios domésticos y se jubiló en 2019 y quien dijo que aún no recibe el pago de su liquidación.

Pedro Alejo Gómez reconoce que tanto las deudas a estos funcionarios como los saldos pendientes y las obligaciones con otras cuentas que figuran en los balances financieros y demás documentos públicos, que pueden consultarse abiertamente en la página de la entidad. “Estas obligaciones debían ser canceladas en un corto período de tiempo con las deducciones de un contrato de compraventa con la Secretaría de Educación, que llegó a tener apropiación presupuestal por más de $ 700 millones y que se anuló de la noche a la mañana”, aseguró en una entrevista. 

Con el fin de buscar recursos para salir de esta crisis financiera, la semana pasada Casa Silva lanzó una campaña a través de la plataforma de Vaki, un sistema de colecta pública de fondos que estará disponible para todos los que deseen realizar sus donaciones a través de la página web.
 

¿Qué te pareció este contenido?