Nueva música: Poison Arrow, entre música electrónica y carrilera

El proyecto de la colombiana Natalia Escobar busca acoplar las letras y sentimientos que evoca la música carrilera con música electrónica.

La barra de una cantina y lo que ocurre detrás. Luces oscuras, música en vivo, lentejuelas, vinilos en el techo, cortinas rojas y un dúo de mujeres cantando. Espectadores en mesas de madera y botellas vacías sobre estas. Un lente testigo de todo. Así transcurre la primera secuencia del video que acompaña la canción If You Don’t Love Me (I’ll Cut Your Face) de Poison Arrow, el alter ego de Natalia Escobar, con el que se adentra en la experimentación de la música electrónica y la música popular de su país.

La continuación del video es sugestiva. Un hombre vestido con traje de luces dominante frente a la mujer que aparece junto a él. Una coreografía que incluye machetes y hombres maquillados vestidos con faldas dentro de un billar y una cuchilla como objeto apreciado que pasa de las manos de las musas a la intérprete como acto de sucesión y condescendencia de lo que ocurre alrededor.

El sonido, denso pero es provocador. La voz es sensual y la letra es un cóver en inglés de la canción “La Cuchilla” de las Hermanitas Calles, porque If you dont love me (I’ll Cut Your Face) no quiere decir otra cosa que: -“Si no me querés te corto la cara”-, ese clásico de la música carrilera de este país, cuyas autoras son consideradas las reinas del género. Dos mujeres que le rindieron tributo a la música despecho y se hicieron célebres gracias a sus giras por los pueblos de Antioquia y el Eje Cafetero, y es tal vez ahí donde Natalia encuentra tan suyas estas expresiones artísticas:

“Yo tengo una fascinación por esta cultura cafetera y todo lo que ocurre alrededor de las fondas y las cantinas. De esos recuerdos que me quedan cuando voy y visito los pueblos donde la gente escucha y se apropia de estas canciones de despecho, y todo ese misticismo e idiosincrasia generada en torno a este tipo de música. Todo esto lo traigo y lo combino con mi otro interés que ha sido el de hacer música electrónica. Entonces llegó en un momento esta idea, esta forma de poder encontrar la unión de estas dos pasiones, y así se creó Poison Arrow, este alter ego con el que encontré ese punto medio en el que converge todo de estos dos mundos”.

El resultado de esto es una pieza audiovisual psicodélica en la que los ritmos nos llevan a pasearnos por el techno, el new wave, y las secuencias repetitivas del EBM con letras que evocan al desamor y las angustias. Poison Arrow se convierte en cupido, pero en vez de flecharnos con amor, lo hace con veneno.
 

Detrás del alter ego

Natalia Escobar es una manizaleña radicada en Europa desde hace más de 15 años. Estudió artes y actualmente vive en Berlín, donde ha estado explorando de la mano de productores como Konrad Black estas mezclas inusuales que hoy generan gran interés en clubes tan apetecidos como Schwuz y Berghain en Berlín.

La colombiana se considera una artista multifacética, y lo es, ya que su interés no se centra solamente en lo musical, tiene una puesta en escena que como lo dice ella: “el idioma no importa mucho en las canciones, sino el sentimiento que transmite”.

Su experimentación musical la inició a mediados del año 2006 viviendo en Londres, a donde llegó en pleno auge del electroclash, y las mezclas del indie rock y el post punk. Conoció a artistas que han inspirado su trabajo como a Cosey Fanni Tutti de Chris & Cosey y descubrió sellos como Kompakt y Playhouse, mientras realizaba exposiciones fotográficas e instalaciones de video en diferentes galerías.

Años después llegó a Berlín y allí expandió sus horizontes hacia los sonidos del drone music, ambient jazz y el rock experimental. De allí que Natalia no pueda encasillarse en un solo estilo musical, pues todas estas influencias hacen única su propuesta artística.

A mediados del 2018 lanzó su primer EP, Poison Arrow, en Pleasure District, sello afiliado a Exit Records, el cual contiene cuatro tracks en los que se incluye la canción If You Dont Love Me (I’ll Cut Your Face) versionada en tres de ellos, y la canción Casa Show, que se produce como una continuación a este primer track, tanto en lo musical como en la historia contada a través de su visual.

"Casa Show es una cantina para corazones rotos", dice ella. "Evoca la tensión del tiempo pasado dentro de este lugar; un réplica por la inocencia perdida que evoca las risas y los lamentos de las trabajadoras y las miradas ocultas de los voyeurs".

Natalia continuará explorando estas vertientes musicales. No quiere decir que se dedicará a hacer covers de canciones de música carrilera por siempre, pero sí seguirá tomando la esencia de la música popular en Colombia como referente primordial para su introspección artística.

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