Una cita con Juanes

Viajamos hasta la infancia de Juanes para conocer sus primeras influencias musicales y esos artistas que lo convirtieron en quien es hoy en día.

Siempre genera fascinación imaginar cómo nace una canción, qué pensaba un ser humano desde la tristeza, desde la esperanza o desde la felicidad para que en ese corazón y en su capacidad de poder realizar una canción, se pudiesen traducir esos sentimientos en palabras y notas musicales.

Si bien, el disco que les vamos a presentar tiene diferentes versiones de esas historias, ya sea desde el tango, la canción popular, el rock o el folclor, vamos a presentar a un gran músico quien se ha convertido en una especie de médium para traernos esas canciones hacía el 2021. Se trata de Juanes y su noveno álbum en estudio llamado Origen, un disco en el que el artista presenta versiones de Joe Arroyo, Carlos Gardel, Bob Marley, Kraken, Fito Páez, Diomedes Díaz, Juan Gabriel y más, bajo su perspectiva sonora. 

En este episodio de Una cita con el profe, tenemos una charla profunda sobre el proceso de reinvención de algunas de estas canciones.

“Origen” es el título de su más reciente trabajo discográfico y tiene un concepto que envuelve una etapa muy interesante de su carrera...

Si, de acuerdo, el álbum se llama Origen (2021) porque la idea básicamente era regresar a la infancia, mirar hacia la infancia, pero sobre todo recordar y refrescar muchas cosas relacionadas a la música, al gusto por la música y a la influencia familiar desde el núcleo de mi casa; además de la ciudad, mi adolescencia y mi época más adulta. Básicamente es un disco que tiene un concepto claro de refrescar esa esencia y encontrar o dejar en claro un punto de partida para lo que viene.

¿Cómo ha sido ese proceso de volver a mirar a ese niño interior? Desde la infancia hasta momentos de rupturas como el paso de Ekhymosis a Juanes...

Fue increíble, para mí fue muy sanador y también un proceso educativo, porque una cosa es cantar todas esas canciones en cualquier parranda o simplemente escucharlas como siempre lo he hecho, y otra cosa ha sido meterme en el esqueleto, ponerme ese traje a mi medida para desarmar esas canciones y volverlas a armar, pero ya desde una perspectiva más de intérprete. 

Ha sido un ejercicio impresionante, sobre todo en temas de armonía, de las letras y cómo conceptualizar el sonido, porque las canciones entre ellas son muy distantes en épocas, en estilos, pero en el álbum cuando lo escuchas de principio a fin, se ve una conexión que está dada por la guitarra, por el sonido del rock, por la parte colombiana de la percusión del Pacífico y Atlántico, y después de toda la parte de Caribe que en lo personal me ha influenciado mucho, por ejemplo los boleros de Los Panchos, la música cubana, la salsa en Puerto Rico, la bachata, todo lo de Jamaica, el reggae, el ska, en fin, y obviamente todo lo que es nuestro país, está todo conectado, lo cual ha sido un ejercicio muy interesante de creatividad y de experimentar.

Teniendo en cuenta que hay una influencia de los abuelos y abuelas en la música, ¿qué recuerdos especiales llegan de esa herencia del abuelo y de la abuela?

En el caso mío, no tuve la oportunidad de conocer a mis abuelos en vida, pero sí tengo historias de mi papá y de mi mamá; eso trae también la información de mis abuelos, de la música que se escuchaba en ese momento en el municipio de Carolina del Príncipe, que es un pueblo muy hermoso que queda a dos horas de Medellín, que es de donde vienen mis papás. 

Básicamente ese primer acercamiento a la música o a la que ellos estaban escuchando, tenía mucho que ver primero con la música colombiana, del interior, el bambuco o los pasillos, pero también mucho de la música del sur, Carlos Gardel, por ejemplo, en mi casa era un personaje importantísimo, estaban todos sus vinilos. Además, recuerdo que yo veía las películas de Gardel en blanco y negro, un peladito de 7 u 8 años viendo esas películas que no entendía que hacía ahí viéndolas, pero me encantaban y mi hermano, mi papá y yo cantábamos. 

También estaban Los Chalchaleros, Los Visconti, Julio Jaramillo, José Alfredo Jiménez, toda la música popular latinoamericana, fue el acercamiento a la música. Silvio Rodríguez, Vicente Feliú, Pablo Milanés, toda la onda cubana; y todo esto llegó a mi casa en la primera etapa de mi vida, esa fue realmente la influencia que tuve. De hecho, mi primer concierto fue a ver a los Visconti, en el Teatro Pablo Tobón Uribe, y meses más tarde fui a ver al Dueto de Antaño, que a mí y mis papas nos encantaba, y esos dos fueron mis dos primeros conciertos en la vida.

¿Cómo fue encontrarse con Elkin, compositor de Kraken, y qué significó la canción "Todo Hombre es una Historia", que es de los jóvenes de la Medellín de los años 80 y 90?

Exactamente, mire que cuando salió Kraken con 45 revoluciones, que creo era “Todo Hombre es una Historia” y “Escudo y Espada”, si no me equivoco, ese fue el primer disco que yo compre en mi vida, con la plata de mi colegio, yo no podía creer que estaba pasando algo así, que había un grupo de rock de mi ciudad cantando y sonando como sonaba Kraken en ese momento, donde el metal y el heavy metal comenzaban a ser muy importantes.

Cuando yo estaba haciendo la versión de Kraken el año pasado, obviamente uno piensa “Dios mío, hermano, cómo hago yo para tomar esta canción y que la gente no se moleste”, y en general todas estas canciones del disco, al ser canciones tan icónicas de alguna manera hay que tomarlas con pinzas, pero al final dijimos: "vamos a hacer esto con amor, respeto y honestidad". Cuando estaba haciendo la canción, ya escribiendo la letra y empezando a cantar es diferente que simplemente disfrutar la canción, empiezo a ver como esa letra tiene tanto que ver conmigo, con toda esa generación, entonces, me pareció muy emocionante y afortunadamente antes de que él fallecerá pudimos intercambiar unos audios a través de Felipe Muñoz, que es un amigo mío y de él, muy cercano a su familia, entonces, yo le conté un par de historias y se las mande a Elkin para que las escuchara, pero es ese tipo que marcó la vida de muchos y la mía no fue la excepción, lo que hizo Elkin fue brutal sin darse cuenta, porque el simplemente estaba siguiendo sus sueños y escribiendo sus sentimientos volviéndolos canciones, pero lo que estaba pasando al otro lado era que un montón de gente que vibraba con su música, y ahí estaba yo también, en mi primer concierto de rock en las Torres de Bomboná, aquello fue un antes y un después.

Hay una cosa que me sorprendía de él y es que a pesar de todo nunca cedió, fue muy ejemplar.

Ya en la parte vocal, hablemos sobre “Sin Medir Distancias”, estas canciones tienen un reto más allá de lo técnico, y es el de entender el corazón de la composición, el contexto histórico ¿cómo fue encontrarse con esta cultura sonora, con intérpretes del acordeón, que es muy virtuosa?

El vallenato es de los géneros más complejos para tocar y para que suenen bien, realmente hay que ser de Valledupar para estar ahí en la jugada. Pero si he estado estudiando mucho la voz, porque sentía la necesidad de mejorar, entonces vengo estudiando desde hace muchos años.

El año pasado, que fue un año de un paro tenaz por el tema del COVID, me puse a estudiar más y también sobre el vallenato de Diomedes. A él lo conocí en la cárcel, una vez fui a Valledupar a un festival vallenato y él estaba en la cárcel, yo lo quería conocer y fue la única vez que lo vi, nunca le pude ver los ojos, porque tenía gafas y estaba muy triste obviamente por estar ahí.

El vallenato en Medellín, ha sido muy influyente, la música vallenata ha sido una cosa de locos, yo recuerdo mi infancia, mi adolescencia, aunque no me gustaba tanto en ese momento, eso estaba en todos los buses, las fiestas, mejor dicho en toda parte, y así le empecé a tomar un amor demasiado fuerte al vallenato, a través de Escalona, la música de ese vallenato antiguo que se hacía con guitarra, después Diomedes que es de mis favoritos y ya después Carlos Vives con una propuesta totalmente fuera de la caja, que es una mezcla del rock con el vallenato y eso a mí me pareció muy chévere. 

Conclusión, el vallenato es fundamental para lo que es Colombia musicalmente, en todos mis discos siempre ha habido por lo menos un bajo tocando vallenato, una güira o la caja que siempre ha estado ahí, como una referencia importantísima en el mapa y la cantada es eso; además ese disco lo grabe hace un año y ya llevo un año mejorando en mi canto.

Está claro que Juan Gabriel es uno de los compositores más grandes de la historia del pop y “No Tengo Dinero” es una canción que retrata muy bien a Latinoamérica, ¿cómo fue encontrarse con ese Juan Gabriel?

Fíjate que es muy particular, de hecho yo estaba en México hace muchos años y me daba cuenta del amor que le tenía la gente joven al personaje, él iba a hacer un concierto en cualquier ciudad y eso se llenaba, siempre era sold out, y yo decía: cómo la gente joven conectaba tanto con Juan Gabriel, era increíble, porque a mí me encanta la música de él.

Cuando me enteré de que va hacer un disco de duetos inmediatamente llamé la compañía, el presidente se llama Jesús López, y le digo: Jesús a mí me gusta mucho Juan Gabriel por favor, yo quiero estar en ese álbum, te lo pido por favor, pregúntale a Don Alberto que si hay una posibilidad; y me dice que sí; entonces me voy para Acapulco donde él vivía, me citó muy temprano y llegó como 8 horas tarde, y el tipo fue demasiado culto, generoso, muy amable, ni te imaginas.

No sé si te acuerdas de una presentación de los Grammy donde se quedó como quince minutos ahí, que más rock and roll que eso. 

¿Qué más rock and roll que esa lectura de Latinoamérica desde su empoderamiento afectivo, desde hacer respetar su forma de amar la vida?

Si, y más una persona que fue huérfano, que estuvo en un orfanato, vivió una infancia muy dura y cómo superó todo esto, llegando a un punto tan increíble, con esa capacidad de composición que es brutal. Además, las canciones de Juan Gabriel me gusta cantarlas por la tonalidad que manejaba siempre, que era como al borde casi de estallarse la voz, era algo muy particular de esa música mexicana que tiene una característica de mucha fuerza, entonces Don Alberto fue muy encantador, me alegró mucho haberlo conocido, al maestro Juan Gabriel.

Y con la canción del álbum nos fuimos más para los sonidos más grunge de los años 90, como cuando salió Weezer, que era medio pesada, la guitarra tenía mucha distorsión, pero el vocalista cantaba suave, por así decirlo, y esto nos sirvió como inspiración para irnos por esta canción de Juan Gabriel y cuando la cantábamos sobre ese arreglo, eso sonaba de locos.

Debo preguntar por Fito y ‘El Amor después del amor’, él estaba muy emocionado por la canción que está en un proyecto con una mirada muy profunda hacia futuro, está canción que es tan complicada de tocar y salió muy bien, además de tener un trabajo en el video muy bueno, ¿nadie puede y nadie debe vivir sin amor?

De acuerdo con Fito, pues somos todos los que amamos la música de él, y lo que nos ha marcado su momento en la música del rock en español, vos que has estado en la radio tanto tiempo, te acuerdas de lo que fue ese año 94, cuando está canción salió, una revolución, sobre todo por su letra, sus arreglos me parecían algo místico, espiritual, casi que religioso, me pareció muy especial. 

Después conocí a Fito en el año 2002 cuando estábamos abriéndole un concierto en Venezuela, y la verdad estábamos todos como los alumnos viendo al profe, suena muy increíble; ya más adelante en Las Vegas, en los Grammy, hace dos años, él hizo una versión de “Fíjate bien” que me puso a llorar, estaba sin palabras, y el año antepasado en el Rock al Parque que me invitó a cantar casi que a última hora, faltando 3 horas me llama y me dice que me viniera a cantar con él, que la guitarra estaba en escala de Do mayor, que lo que quisiera tocar y yo le dije “no, esperate, nos vemos ahí” y me monte ahí, fue muy emocionante, hace poquito lo vi por acá en Miami que estaba grabando unas cosas, hablamos un rato y yo creo que se vienen cosas chéveres para un futuro si Dios quiere.

Estamos hablando de un documental, un trabajo de producción que es impecable y esto daría para otro programa, pero me llama la atención la presencia de Bob Marley y Bruce Springsteen; en el caso de Bruce Springsteen creo que se captura la melancolía de la canción, y en el caso de Bob Marley se captura la dignidad de la canción, ¿Cómo fue encontrarse con los autores anglo? ¿Cómo fue ese análisis?

Mira, lo de Bruce Springsteen se remonta a la época de mi preadolescencia porque mi hermana Amara, tenía un novio que se llama Carlos, un gran amigo mío, y Carlos viajaba a los Estados Unidos para aquellas épocas y yo tenía como 12 o 13 años, y este hombre siempre llevaba los vinilos a la casa porque sabía que me gustaba la música, de hecho el primer vinilo de Black Sabbath, el primero de AC/DC, de Bruce Springsteen, de Silvio Rodríguez, de Van Halen y Rush me los trajo él, imagina que loco siendo el novio de mi hermana; entonces cuando escucho estos vinilos, me acuerdo de Bruce Springsteen, porque con la voz que tenía empezó a hacerse muy popular, recuerdo el video de esta canción que era bailando con afán en el escenario. Más adelante lo conozco en persona, voy a su Person of the Year a cantar “Hungry Heart”, la cante hace 7 años en Los Ángeles, luego lo vi en SXSW y es un tipo que admiro demasiado. 

Yo me puse a ver cómo traducir las dos canciones en inglés, entonces tradujé la de Bob Marley al español y era un poquito más heavy la cosa, porque en español no se sentía igual, tenía que cambiar un poco de palabras para decir lo mismo y me parecía arriesgado, así que decidimos dejar Bob Marley como está la original, y la de Bruce Springsteen, cuando yo estaba haciendo la traducción yo dije “Dios mío hermano, esto es una locura”, nunca pensé que esta canción estuviera por este lado vulnerable, tan profundo y oscuro de alguna manera y yo me sentía así en ese momento, obviamente me resonó mucho más en español que en inglés.

Cuando miramos la original y la letra en español, dijimos: vamos a bajarle el tempo, esto no puede ser de baile, y la volvimos más folk, más acústica, con la guitarra que es como la de country, que es muy chévere ese sonido, la llevamos por otro lado y quedo preciosa, se la mandamos a él hace siete meses para que la escuchara y el hombre la escuchó, le encantó y la primera vez que sonó en radio fue un show de él en SirusXM, que es la radio satelital, donde hay un canal que es de Bruce Springsteen y ahí fue la primera vez que la canción sonó, entonces fue muy emocionante porque son como esos círculos, esos ciclos que se terminan de juntar ahí mágicamente, sin entender cómo y ha sido muy bonito.

Quedó poética, melancólica, la decisión de bajarle el tempo fue acertada.

Si, cuando salió el disco de Born in the U.S.A, esa canción era muy famosa, cuando vos la escuchas, uno normalmente no se clava en la letra en inglés, a mí me pasa mucho que escucho la música y me suena muy bacano, pero después veo y es una crítica al país, entonces era muy curiosa esta posición de él, de sus letras que es uno de los fuertes: su voz y sus letras.

Cuestionario Radionica:

¿Disco favorito? 

Master of Puppets (1986) de Metallica.

¿Comida Favorita?

Bandeja paisa vegetariana.

¿Película favorita?

The Wall  de Pink Floyd

¿Qué le produce miedo?

La muerte de mis seres queridos.

¿Qué es el amor?

El amor es la energía más poderosa que existe sobre el universo y es la única misión que debemos aprender en este camino.

¿Una canción para cantar en voz alta, a grito herido? 

No tengo dinero

¿Un libro recomendado?

El amor en los tiempos del cólera.

¿Qué artista colombiano o colombiana recomienda?

Monsieur Periné me encantan, Los PetitFellas y Crudo.

¿Un lugar en el mundo?

Medellín.

¿Cómo se salva el mundo?

El mundo se salva si nos miramos a los ojos y entendemos que todos somos distintos, que tenemos que convivir llegando a un punto común.

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