“Si se pierde la libertad de cruzar límites, será la muerte del metal”: Anton Reisenegger, Criminal

Hablamos con el músico chileno acerca del nuevo álbum de Criminal, el metal y el presente social de Chile.

Cada que contesta una pregunta, Anton Reisenegger lo hace con mucha elocuencia y amabilidad. A la vez que es crítico y firme en sus respuestas, lanza algún chiste, una risa o alguna observación interesante sobre la música o la vida. Tras más de tres décadas de metal, varias vueltas por el mundo, fanzines y programas de radio, este músico chileno se ha convertido en un referente de la música extrema latinoamericana. No solo porque creó Pentagram y Criminal, dos bandas clásicas de Chile, sino también porque forma parte de las superbandas Lock Up y Brujería

Reisenegger perteneció a lo que en Chile se llamó los thrashers, la primera camada metalera de ese país, consolidada en 1985 cuando se realizó un festival llamado Death Metal Holocaust. Desde ahí esta cultura fue creciendo como una plaga y Anton estuvo en la primera línea durante los 80 y los 90. 

Tras la separación de Pentagram, formó en el 91, Criminal, banda que se convirtió en un referente regional y tuvo mucho éxito. Pero a final de esa década, el grupo se separó y, como muchos latinos, a inicios del nuevo siglo se fue a Europa a buscar un mejor futuro. Su primera parada fue Londres donde trabajó en lo que pudo y pasó días duros. Pero también rearmó Criminal y pudo continuar el legado de la banda. Luego pasó a Alemania porque consiguió trabajo con el sello Metal Blade y desde hace unos años está radicado en el País Vasco, pero está viajando constantemente a Chile, territorio con el que siempre ha mantenido una conexión muy importante. 

Estos tiempos pandémicos han sido muy movidos para Anton porque con Lock Up se compuso en cuarentena un nuevo álbum llamado The Dregs Of Hades que saldrá a finales del 2021; con Brujería está trabajando en la mezcla de un nuevo trabajo que probablemente vea la luz a inicios del 2022; con Pentagram está terminando de componer la música de un nuevo LP que espera grabar pronto; y el 17 de septiembre saldrá al aire Sacrificio, la novena placa de estudio de Criminal. 

Este es un álbum especial por varias razones. Para empezar Reisenegger, Danilo Estrella, Danny Biggin y Sergio Klein lograron armar una descarga de death metal muy intensa. Además, este trabajo es muy cercano al presente chileno. Después de muchos años, tres de los integrantes de la banda son chilenos, pero más allá de eso, este disco está muy ligado al estallido social que vivió ese país durante el 2019 y el 2020. 

La represión y violencia que la población sufrió por parte de la fuerza pública, la lucha y la esperanza que el pueblo llevó a las calles y la compleja historia de ese país, alimentaron buena parte del sonido de Sacrificio

Anton abrió un espacio para recibirnos en una video llamada y conversar con Radiónica de este nuevo trabajo y de metal. 

Sacrificio se grabó en Chile y está relacionado con el estallido social que vive el país, ¿cómo fue el génesis de este álbum?

Este disco se comenzó a componer por ahí en el 2018, cuando entró Danilo Estrella a la banda y empezamos a componer él y yo. Yo estaba yendo permanentemente a Chile y entre que iba y volvía empezaron a suceder estos hechos que desembocaron en el estallido y todo lo que vino después. En el momento en el que se produjo no estuve ahí, pero por supuesto como chileno, estuve pegado a redes y a la prensa para enterarme de lo que pasaba,. Me pareció que era algo que yo como músico y como artista no podía pasar por alto. Sin querer apropiarme de esto ni ponerme como protagonista o víctima, sino más bien como un cronista que ve desde afuera. 

Sin ser un álbum conceptual, son varios los temas del disco que tiene que ver con el estallido. La carátula tiene que ver con esto y muestra un poco la desolación que existe en el país y que detonó ese 18 de octubre de 2019. Veo que han sucedido cosas similares en Colombia y otros países de Sudamérica, y se están produciendo cosas interesantes y espero que sea para mejor. Lamentablemente siempre hay lugar para  que las cosas vayan para peor, pero tengo cierta esperanza de que las cosas van a ir bien. 

Criminal volvió a grabar en Chile después de casi 30 años, ¿cómo fue esa sensación y en qué aportó esto al disco?

Ahora después de mucho tiempo, tres de cuatro integrantes de la banda son chilenos y quisimos de alguna forma reconectarnos con nuestros inicios, con nuestras raíces y también el hecho de que Danilo y Sergio son fans de Criminal desde hace tiempo, ayudó a que ellos también le devolvieran a la banda eso que quizá echaban de menos. Creo que el disco nuevo, siendo muy hardcore y muy al hueso, también tiene muchos elementos de los primeros discos, que luego de que la banda se fue a Europa se fueron perdiendo un poco. 

En este momento en Chile se está debatiendo una nueva Constitución, ¿cuál cree que es el papel que juega el arte en el nuevo país que se está construyendo?

Siempre el arte ha sido importante, pero quizás sirve más para denunciar que para crear cosas. El arte es la expresión del alma del pueblo, del país y de la gente. Pero los que tienen que ponerse las pilas son las personas que tienen que redactar y en el fondo crear un sistema político que sea estable y que sea más justo, más solidario y que a la vez permita libertades individuales. Es todo un equilibrio bien importante que se tiene que lograr. Y el arte sin duda va a tener cabida siempre en todos los movimientos sociales que se den en cualquier parte. 

Desde hace unos años se ha visto un incremento en el metal chileno y hoy es una de las mejores escenas de la región. Al tener la oportunidad de formar parte de esto tanto dentro como fuera del país, ¿qué elementos cree que ha hecho esto posible? 

En parte creo que debe ser una cosa histórica porque en Chile se partió muy temprano en los años 80 con los fanzines y se fue generando escena. Se fue generando una red social antes de las redes sociales. También había mucho contacto con gente de afuera. Quizás si hago el paralelo con Argentina, en donde se le daba mucha importancia al idioma y se miraba mucho hacia adentro, puedo decir que en cambio en Chile siempre se miró más hacia afuera. Siento que por eso se creó la base para que a principios de los 90 llegaran bandas como Kreator y eso empezó a masificar este movimiento; y claro prácticamente el 90% de los metaleros tocan en alguna banda. Y en Chile hoy hay una escena muy fuerte y hay mucha diversidad. Lo único que falta es que exista más industria que potencie a estas bandas y que también de alguna forma tengan un mínimo chance de competir con las bandas que constantemente nos bombardean desde Estados Unidos y Europa. 

En los 80 el metal en Chile significó una forma de enfrentarse al final de la dictadura y a una sociedad muy conservadora que juzgaba y perseguía a los metaleros. Con todo lo que está viendo el país actualmente, ¿qué significa el metal hoy en Chile?

Creo que el metal de por si nunca ha sido un movimiento político. De hecho, si te fijas en las letras de muchas de las bandas no tienen mucho que ver con esto. Algunas sí otras no y está perfectamente bien. Tampoco creo que se pueda encasillar al metal como de derecha o de izquierda. Dentro del abanico del mundo metalero, así como existe diversidad de estilos, también existe diversidad de pensamientos políticos, y eso está bien porque está bueno que la gente piense por sí sola. 

Quizás es la percepción que tengo, porque sabes que las redes sociales falsifican un poco la realidad, pero por varios comentarios que leo, tengo la impresión de que a la gente le molesta que nosotros estemos tocando estos temas políticos. Dicen  “no, el metal tiene que ser una entretención y un hobby y nada más. No tiene cabida la política”. Cada quien tiene su opinión y puede seguir a las bandas que le parezca si no le parece bien lo que hacemos nosotros. Lo que no entiendo es por qué  alguien se escandaliza porque nosotros mostremos la pobreza que existe en Chile y no se escandaliza por la pobreza en sí misma. Se escandalizan por la carátula y no por la realidad que representa.  Es una hipocresía muy grande. 

Anton ha podido vivir varias de las etapas del metal a lo largo de su carrera, además con su programa de radio, su experiencia con fanzines y tocando con varias bandas ha visto la evolución de esta música. Basado en eso, ¿cuáles serán los sonidos de la nueva era del metal?

Eso es imposible decirlo, para mi es importante que exista una buena canción, al margen de los elementos sonoros que se usen. Por ejemplo, yo soy muy fanático de Godflesh y creo que no es para todo público, pero las canciones están bien hechas. Los elementos van cambiando o intercambiandose entre estilos, y eso está bien. También creo que tenemos una cosa hoy en día y es que las generaciones jóvenes no tienen tantos prejuicios, no se encasillan. Escuchan de todo. Neurológicamente tienen el cerebro conectado de otra forma que nosotros. Entonces eso sin duda va a tener repercusión en los estilos que vengan en el futuro, que quizás yo no los voy a atender y voy a estar como viejo diciendo: “Esto no es metal de verdad” (risas); pero no importa, al final, el metal siempre se ha tratado de la libertad y de cruzar límites, si eso no sigue sucediendo va a a ser la muerte del metal. Pero yo no soy quien para predecir cuál será el futuro. No me escuchen a mi por favor, yo hago mi música y nada más. 

Hablando de extremos, hay una cosa muy curiosa del metal y es que por ejemplo he visto a bandas como Napalm Death tocar en lugares chiquitos, calurosos y con mal sonido, y también la he visto en festivales enormes. Y eso es algo que no pasa con muchos géneros musicales ¿usted por qué cree que el metal puede suceder en lugares tan opuestos?

Hay un libro muy interesante de David Byrne de los Talking Heads que es How Music Works y habla mucho del contexto y cómo este con las posibilidades tecnológicas ha ido cambiando la música y no al revés. La música no creó los contextos ni las posibilidades técnicas, sino que se fueron inventando cosas, lugares. Desde ahí, se fue adaptando a eso y no sé, quizá esta ha llegado a ser tan adaptable, que funciona en contextos tan distintos como esos. E incluso funciona en el contexto de una transmisión por streaming, eso también es algo novedoso que quizás no hubiéramos pensado hace 5 o 10 años. Entonces creo que hemos llegado a un momento en que las posibilidades tecnológicas son tales que nos permiten disfrutar de estos sonidos prácticamente en cualquier contexto. 

Cuando uno repasa su historia, Anton pasó por varios momentos duros pero siempre le siguió apostando al metal. Y mucha gente en un punto se cansa y deja está música de lado, pero de alguna forma usted no se rindió ¿qué mantuvo ese fuego metalero encendido? 

Lo que pasa es que hay muchas cosas en el mundo que me cuesta encontrarles sentido. Y creo que la forma de darles sentido fue haciendo música. Nietzsche dijo que "sin música la vida sería un error" y yo lo lleve a un extremo en el que hice de la música mi vida. Mi caso quizás es un poco atípico, porque si bien es cierto que la primera etapa de Criminal fue bastante exitosa, en Latinoamérica, recién cuando empecé a trabajar con bandas como Lock Up o Brujería me pude considerar un músico de éxito. Eso lo logré relativamente tarde en mi vida y eso me hace apreciarlo mucho más. He conocido a muchos músicos—que no voy a decir sus nombres— pero de bandas muy conocidas, que son unos viejos vinagres y que en el fondo les da lo mismo. No aprecian para nada la suerte de tocar música, sino que están mirando el dinero, cuánto les van a pagar y quién va más arriba en el cartel. Me considero un afortunado y espero mantener un poco esa inocencia y ese entusiasmo por la música que tenía cuando empecé. 

¿Qué papel está jugando el metal latino en este momento?

Me da un poco de tristeza que hayan tenido que ser personas individuales las que tuvieron que emigrar y encontrar su lugar en una banda como Ra Díaz de Suicidal Tendencies, Álvaro Díaz en Watain o Ronnie Romero en Rainbow. Pero qué lástima que no sean bandas completas las que puedan dar el salto. Eso me parece mucho más difícil, pero no imposible.

Para lo que es la industria musical, los sellos importantes, los organizadores de los festivales y lo agentes que promocionan las giras, Sudamérica es un mercado súper importante, entonces en algún momento llegará la hora en la que devuelvan la mano y también le den una mano a las banda sudamericanas para que se den a conocer afuera y no solo estar vendiéndonos lo que permanentemente se genera en el norte. 

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