Las temperaturas extremas en los Juegos Olímpicos

El cambio climático está afectando a los deportistas olímpicos de todos los países.

Bajo un inclemente sol, tras participar en una prueba de tiro al arco, la atleta rusa, Svetlana Gomboeva, colapsó después de revisar sus puntajes finales en una de las rondas de clasificación. El desmayo ocurrió en Yumenoshima, un distrito de Tokio, donde se llevan a cabo estas pruebas. Luego del incidente, la deportista tuvo que ser retirada en camilla y tanto el personal como sus compañeras de equipo la asistieron. Esto hizo que la deportista quedara en el puesto 45. 

Este es solo un ejemplo de como las condiciones extremas de altas temperaturas y humedad afectan hoy las y los deportistas olímpicos de los Juegos de Tokio 2020, que deben enfrentarse a estas adversidades climáticas que pueden afectar su rendimiento deportivo. Todo esto es consecuencia del cambio climático, tal como lo evidenció un informe realizado por la organización, British Association for Sustainability in Sport. 

El estudio, en el que también participaron el Priestley International Centre for Climate de la Universidad de Leeds y la Universidad de Portsmouth, contó con la participación de atletas profesionales y anticipó cómo el calor afectará las actuaciones de los deportistas.

De acuerdo al mismo, la temperatura media anual en la capital japonesa ha aumentado 2.86 grados centígrados desde 1990, tres veces más rápido que la media mundial. Además, las temperaturas extremas, superiores a 35ºC, se han convertido en algo habitual desde 1990. Esto es consecuencia del cambio climático, de acuerdo a los científicos, que también recuerdan la ola de calor de 2018, calificada como un desastre natural.

“El cambio climático es un olímpico no invitado a los Juegos y tratará de batir sus propios récords”, explicó Paloma Trascasa Castro, investigadora del Priestley Centre que ayudó a la elaboración del informe. El estudio además sugiere que el Comité Olímpico Internacional tendrá que analizar mejor los datos climáticos a la hora de decidir sedes futuras. 

“Sumado a la firma subyacente del cambio climático, el efecto de ‘isla de calor urbano’ aumenta las posibilidades de que los Juegos Olímpicos de Tokio 2021 se conviertan en los Juegos más calurosos jamás registrados”, dice Paloma. Por ello, los deportistas pueden estar ante un desafío que sin duda afectará su rendimiento.

Por ahora, las competencias se apoyan en diferentes tecnologías para el “enfriamiento” como nuevos sistemas de spray ultrafino y bajo consumo eléctrico y aplicaciones que cruzan bases de datos sobre espacios verdes o sitios de “sombra” recomendados. 

Esperemos que esto no siga afectando gravemente el rendimiento deportivo y que al menos sea un motivo para poner la mirada sobre los problemas ambientales que hoy afectan a todo el planeta.

 

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