1280 Almas

Nunca antes alguna banda había sonado como las 1280 Almas, y en los últimos 25 años, ninguna otra ha sonado como ella. En su nombre se encierran los sueños y objetivos de miles de agrupaciones alternativas que han vivido y desaparecido buscando un sonido propio, intentando consolidar una identidad y una base de seguidores que se renueva con el paso de los lanzamientos.

Sobrevivientes de una industria musical cambiante, de la que han sido parte acompañadas en una primera etapa por una multinacional (Culebra/BMG) y luego desde la independencia (La Coneja Ciega), 'las Almas' han sabido definir el sonido del rock capitalino de las últimas décadas. A través de cada uno de sus discos, ocho en estudio, han dejado claros sus principios, esos que invitan a la acción, a levantarse en contra de lo establecido y a no quedarse callados. Pero más importante aún, su accionar y su discurso han estado alineados desde siempre, lo que nos enfrenta ante uno de los proyectos artísticos más sinceros en la historia de la música alternativa colombiana.

Desde el Háblame de Horror de 1993 hasta su más nuevo Marteko Euriak de 2018, cada uno de sus álbumes ha servido como radiografía de un momento determinado del país. Sí, lo de las 1280 Almas no es simplemente música, es una construcción de memoria a través de un registro sonoro bañado con tintes de punk, algo de ska y sonidos tradicionales latinoamericanos.  

Sin duda alguna una de las bandas más importantes del país de los últimos años, un proyecto que no vive del pasado sino que encuentra a través de los años la madurez necesaria para saber decir que no, ya sea a festivales (Rock Al Parque) o a ligerezas y trivialidades. Muestra de eso es su mas reciente disco, Marteko Euriak (2018,) el más sólido de su carrera en cuanto a propuesta y sonido que se posicionó como el lanzamiento más importante del 2018 en Radiónica.

En medio de un panorama en el que las bandas clásicas nacionales intentan actualizarse en discursos y estéticas, Marteko Euriak se planta como un manifiesto, como una muestra de que la madurez no va acompañada de ligerezas y mucho menos de trivialidades. Un placer desde el sonido, la producción y el concepto para los que siempre han seguido a las 1280 Almas, una gran carta de presentación para sus nuevos seguidores, y una cátedra de congruencia artística para toda una escena musical nacional. 

Y es precisamente esa congruencia la que ha hecho de las 1280 Almas un referente para nuevas generaciones de músicos que ven en su carrera un ejemplo a seguir. Desde El Otro Grupo, pasando por Electric Mistakes o Nanook El Último Esquimal, agrupaciones del nuevo sonido del rock colombiano, han hecho versiones de clásicos de la banda o han invitado a algunos de sus miembros a ser parte de sus conciertos. Esto demuestra la validez de un proyecto que, sin trauma alguno, se ha ido renovando, dejando una influencia imborrable en nuevos artistas nacionales que van tras sus pasos.

En uno de los mejores momentos de su carrera las 1280 Almas vuelven al Concierto Radiónica para seguir haciendo historia, para continuar escribiendo la memoria de un estilo y de una forma de vida y para presentar Marteko Euriak, el mejor disco hecho en Colombia en el año 2018.