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‘Tres Escapularios’: la nueva película de Felipe Aljure

Analizando la filmografía de Felipe Aljure, 'Tres Escapularios' vendría siendo en ciclismo, un premio de alta montaña después de un descenso vertiginoso.

A mí me mencionan a Felipe Aljure e inmediatamente se me viene a la cabeza esa Colombia rebuscadora, descarada, insolente, desvergonzada e inmersa en un patetismo que no nos produce culpa sino risa.  

Con el plano que da inicio a La gente de la Universal (1993), en el que el ex sargento Diógenes está haciéndole el amor a su esposa sin delicadezas mientras ella con la boca llena de crema dental le pregunta si ya va a acabar, supe que el cine de Aljure siempre me iba a gustar, y es que La Gente de la Universal nos muestra la versión más insolente de nosotros mismos.

El Colombian Dream (2006) es una película acalorada, no solo porque está rodada bajo los 34 °C de Girardot (ciudad natal de Felipe Aljure) sino por su vertiginosa narrativa en la que confluyen las personalidades volátiles de un grupo de inadaptados a quienes nunca les han pintado calvas las oportunidades, por el contrario, la plata fácil nunca fue tan difícil. Doce años han pasado de ese sueño, y es hora de afrontar la realidad del siguiente: llega a las salas de cine Tres Escapularios (2018), la nueva película de Aljure y compañía.

Me permito (y me permiten en Radiónica) hablar de esta película que honestamente estaba esperando con las mismas ansias que Clemente (personaje de Robison Díaz  en La Gente de la Universal) espera a que su tío se vaya para incurrir sin refinamientos en un acto lleno de traición y fogosidad con la esposa de este. Esto fue para mi Tres Escapularios.

 

ESCAPULARIO # 1: la Historia

“Quisimos contar una historia trágica, en un espacio bonito y paradisíaco”  Así define Felipe Aljure esta película de carretera que en algún punto se junta con el mar. Lorena y Nico, protagonistas de la película, son dos hijos de una Colombia que los puso a trabajar en algo que no querían, son el producto de la desolación que provoca la falta de oportunidades, son dos sicarios llenos de rencor para quienes el conflicto no ha acabado, porque el desamor también es un arma, una que paradójicamente los lleva a empuñar otra.

Los datos de un informante hacen que un campamento de la guerrilla desaparezca, el informante es el objetivo de Lorena y Nico, pero Tres Escapularios, al margen de esa premisa, nos muestra personajes olvidados en lugares recónditos por quienes simplemente volteamos la mirada:

“La película nace de esa sensación de lejanía y de como la gente se va a esos rincones de la Colombia olvidada, y allá suceden cosas… Lo más cercano que hemos estado a las guerras desde las capitales, salvo los eventos de bombas, o atentados, nos lo han dado los noticieros y cambiamos de canal  o vemos una película. Pero cuando vives el día a día del conflicto, empiezas a entender que les toca aceptar esa realidad porque es una decisión de supervivencia".

Los protagonistas no son únicamente Lorena y Nico, en la película hay dos presencias, que si bien no percibimos de manera física, se muestran como motivadores importantes en esta trama violenta y dominante en donde no parece haber cabida para el amor. El paso del tiempo y las experiencias de un pasado hostil parecen haber decidido por ellos mismos cómo tienen que vivir, aunque Aljure le abre una puerta a la esperanza, la reconciliación y el amor.

Con Tres Escapularios entendemos las motivaciones de unos compatriotas que luchan por sobrevivir o morir en el intento: “De alguna manera sentía que el tratamiento que le dábamos a esos campesinos atrapados en una geopolítica, y que acababan por algún motivo haciendo parte de ejércitos insurgentes, era
absolutamente estadístico. Ignorábamos sus realidade
s.”

ESCAPULARIO # 2: la técnica y el tono de la película

“Con las dos películas anteriores terminamos todos embargados e hipotecados. A mí nunca me habían pagado por dirigir una película… Hasta ahora.

Aunque no es una práctica nueva y cada vez es más popular justamente por los bajos costos, vale la pena resaltar que esta película está hecha, como el mismo director lo dice, con una cámara de fotos.

De entrada hay que saber que hacer cine es caro: lugares para rodar, alimentación, equipo humano y técnico, actores, traslados, edición, promoción etc. Tres Escapularios es una película más íntima y de muchas maneras más minimalista.

Anecdóticamente el director recuerda: “Después de 10, 20 años me encuentro gente que me dice: yo trabajé con usted en La Gente de la Universal o en El Colombian Dream en la parte de arte… Esta vez nos fuimos a rodar la película 12 personas, siempre nos veíamos las caras todos.”

Pero la película no es íntima únicamente en este aspecto. Si uno revisa la filmografía de Felipe Aljure, Tres Escapularios vendría siendo en ciclismo, un premio de alta montaña después de un descenso vertiginoso. Planos quietos, diálogos más pausados y profundos, vidas más conectadas con las dinámicas actuales, y una cadencia que nos da más espacio para la reflexión.

Con cadencia no quiero decir contemplación, en Tres Escapularios pasan cosas y muy relevantes, hay un conflicto que dinamiza el trascurrir de la historia y se nota que Felipe Aljure y su equipo, pese a esta narrativa sosegada, quisieron serle fieles de alguna manera a ese tono que los ha caracterizado mostrándonos de entrada motivaciones en los personajes: “Uno siempre hace la misma película y le cambia de título, algunos le dicen estilo a eso. Pero uno siempre habla de lo mismo.”

Me parece que el director quiere serle fiel a ese Aljure inquieto con la cámara, buscando ángulos distintos que también nos cuenten cosas, partiendo la pantalla para mostrarnos diferentes perspectivas y creando personajes pintorescos y extravagantes que en un país como Colombia pululan. Sin embargo, debo decirlo, extrañé a ese Felipe Aljure mordaz de las dos entregas anteriores.

 

ESCAPULARIO # 3: mi conclusión

Pocas películas de la corriente contemplativa colombiana me han llegado, no entiendo los planos largos en donde parece que la película sufrió un daño y se detuvo, y me cuesta mucho encontrar verosimilitud en personajes sin formación actoral sobreactuando sus realidades (a menos que la película sea de Víctor Gaviria). Yo no metería a Tres Escapularios en esa categoría por las ya mencionadas características tanto del director como de la misma película, sin embargo no saben como extrañé el frenetismo cargado de sátira, crítica y humor negro en esta película, que estaba contando una realidad muy seria y dolorosa, sí, pero sentí que si alguien podía afrontarlo con descaro era Felipe Aljure, que para mí (un apasionado que quiere hacer cine) es y será un referente en la efusividad que necesita el cine colombiano.

Esta opinión puede ser un poco frívola si se maneja de manera sesgada, creo que el conflicto y el postconflicto son susceptibles de ser contados desde los protagonistas, los lugares, y los apuros mismos de esta realidad que nos incumbe a todos, pero que no necesariamente tenemos que afrontar con tedio, desde ese punto de vista valoro aún más esta película, el tercer escapulario en la filmografía de Felipe Aljure.

A manera de posdata me gustaría compartirles este toque que hace que yo esté conectado con las premisas desvergonzadas del director desde La Gente de La Universal. Para el lanzamiento de prensa repartieron unos “kits para malos sicarios” que contenían los siguientes elementos: un frasquito de agua bendita, un escapulario -por supuesto- y una estampita con la oración para malos sicarios, que me permito reproducir tal cual está a continuación:

 

Benignísimo sicario
de mala calidad,
que tanto fallas en los tiros, que
les disteis por todo lado menos
por donde es,
para que hecho hombre
en las entrañas de su crimen
se arrepienta de su decisión para
su salvación y remedio.
Yo en nombre de todos los
mortales te doy gracias por
tantos intentos fallidos.
Por los siglos de los siglos.

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