[Reseña] Maze Runner: The Death Cure

La película basada en la saga de libros de James Dashner cierra el círculo, lo cual ya es un logro. ¡Lean aquí la reseña!

A diferencia de la mala fortuna que han tenido las películas basadas en libros para joven adulto en los últimos años, el equipo detrás de la trilogía de Maze Runner logró cerrar la franquicia con una película que prueba ser entretenida a pesar de sus falencias.

Dirigida de nuevo por Wes Ball, Maze Runner logra mantener el tono de acción y aventura de las entregas anteriores gracias al compromiso de un reparto que tuvo que esperar mas de tres años para la realización de esta conclusión tras el accidente que sufrió Dylan O'Brien, protagonista de la saga, durante el rodaje de una de las escenas.

Poniendo de lado los lugares conmines característicos del género, Maze Runner: The Death Cure (2018) es un filme de aventuras distópico que lleva a sus personajes a nuevos escenarios y que resuelve de forma entretenida el duro reto de dar un cierre que satisfaga a lectores y espectadores por igual. El resultado esta cargado de buenas escenas de acción, efectos especiales y un buen ritmo que entretiene a lo largo de sus mas de dos horas de duración.

Aunque la mayoría de las series de películas basadas en libros del género se han ido marchitando hacia el final: The Hunger Games concluyó sin mayor atención; Twilight cayó en la caricatura y Divergente fue cancelada quedándose sin final. Aunque tomó demasiado tiempo, Maze Runner ha llegado aun con fanaticada, y se apega a una formula simple y sin pretensiones que cumple y divierte.

Se agradece al director Wes Ball no haber caído en la triste costumbre de dividir el final en dos partes apegándose a la forma de trilogía clásica en lo que el mismo director definió “un número perfecto para inicio, nudo y desenlace”.

Si ya vio inicio y nudo, para que se va a perder el desenlace.

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