Cuando se limpia la mugre: Sobre la película 'The Dirt'

Cuando es evidente que aún con un buen blanqueador no cae la mancha, la película entiende que debe tomar un giro dramático y que la mugre debe aparecer.

Cuando es evidente que aún con un buen blanqueador no cae la mancha, la película entiende que debe tomar un giro dramático y que la mugre debe aparecer. Así lamentablemente por tiempo y formato ya no alcance a profundizar en los conflictos dramáticos que permean la segunda mitad del film.

La recientemente estrenada biografía de la agrupación de Hard Rock Mötley Crüe fue desarollada por el servicio de streaming Netflix y cuenta con los integrantes de la banda como productores. Es una extensión de las glorias, excesos y miserias, reseñadas en su ya exitosa biografía The Dirt : Confessions of the World's Most Notorious Rock Band (2001).

Como es de esperarse, las opiniones y criticas de todo tipo sobre la película han sido protagonistas en varios medios y en la cotidianidad de las redes sociales. Los cuestonamienos sobre la veracidad de la historia, sobre lo que dice el libro y lo que dice la película, sobre lo que pasó según diferentes fuentes, etc… no han dejado de ir y venir.

Toda la conmoción propia del rock n’ roll ha alimentado incluso la fiebre que disparó en las últimas semanas el catálogo digital de la música del grupo, con un aumento del 570 % en la demanda de sus temas a través del servicio de Spotify, un 669 % en Deezer y un 900 % en Apple Music, entre otros.

No en vano debemos tener presente que la banda de Hard Rock ha vendido más de 100 millones de copias en el mundo y las extensiones de sus tours no tienen nada que envidiarle al las de otros grandes en la historia del rock como Kiss, Aerosmith o Deff Leppard.

 

 

Antes que nada quisiera expresar que no puedo ser del todo imparcial con el cuarteto de la ciudad de Los Ángeles, he seguido al grupo desde que era adolescente y al revisar en mi colección de discos encontré que me falta sólo uno, el album New Tattoo del año 2000, lo anterior tal vez porque no concibo a Mötley Crüe sin Tommy Lee en la batería.

Dicho lo anterior, encontramos reacciones de medios como el diario El País de España, en donde han reseñado que ‘la película muestra a la banda de rock duro más grande de los ochenta como unos descerebrados amorales’.

Al respecto no entiendo cuál es la sorpresa, ¡lo son! y de hecho, el cuestionamiento moral se distrae al dejar recaer esa conclusión exclusivamente sobre los integrantes de la banda, mientras que desconoce el papel que cumplen en la historia actores como la ambición, la cultura del exceso y el capitalismo salvaje en general. Lo anterior sin dejar atrás un incentivado y aprovechado sexismo por parte de la industria del entretenimiento, entre muchos otros.

Si en verdad la película replicara de manera fiel todo lo descrito en el libro, el público estaría convencido que es una ficción. El grado de decadencia, inmoralidad, y exceso reseñado en varias biografías del grupo y registros periodísticos, fácilmente llevan a la conclusión de que los Mötley Crüe están vivos de milagro.

No en vano se omite que cuando sucedió el accidente automovilístico de Vince Neil en 1984, en el que muere el baterista de la agrupación Hanoi Rocks, Razzle Dingley, también dejó con lesiones cerebrales a otras dos personas involucradas en la colision.

Pese a la gravedad del hecho, los intereses alrededor de la fábrica de dinero que era la banda llevaron a que el cantante fuera sentenciado a 30 días de cárcel, de los cuales cumplió con tan sólo 18. También tuvo que cancelar 2,6 millones de dólares en restitución a las víctimas y realizar 200 horas de trabajo comunitario.

Lo anterior argumentando que su experiencia con el accidente sería aprovechada para concientizar a los chicos desde los escenarios y advertir sobre el peligro de manejar borracho, en lugar de quedarse como ejemplo tras las rejas, donde no haría nada por la sociedad.

Mejor dicho, no es que se viera mucha justicia al respecto… la historia es más triste si tenemos en cuenta que no sería la última vez que Vince Neil tendría problemas por conducir en estado de embriaguez.

Es claro que la película no será el mayor referente cinematográfico en su género, ni tendrá una gran cantidad de reconocimientos o nominaciones a premios internacionales, pero para los fanáticos de la música rock y el grupo en general, el filme cumple con buena parte de las expectativas. Además, no existen muchas películas que elijan a una banda de rock de excesos como protagonistas hoy en día y menos a una como Mötley Crüe.

La trama se centra en los primeros 15 años del grupo y tímidamente trata de acercarse a su destino con el album Dr. Feelgood de 1989, el cual los llevaría a ser unas figuras de orden mundial.

Los matices de comedia que incorpora a la historia el director Jeff Tremaine no fueron sorpresa, dado su pasado con proyectos como el universo de Jackass. Pero sorpresivamente The Dirt no se queda en eso y de hecho pareciera que se va alejando un poco de las risas durante la segunda parte.

Tal vez uno de los mayores aportes de la película (puede ser sin quererlo) es tratar de crear conciencia acerca del exceso humano y recordarnos que el rock no es algo que se haya creado de lo políticamente correcto, no corresponde siempre a lo justo o lo hermoso del arte, ni mucho menos a los resultados calculados en un razonamiento netamente empresarial.

Existen también los conflictos y fantasmas que alimentan la creatividad y discurso del artista permanentemente.

Es una historia de dioses del exceso que muestran como lo que nos gusta, a veces puede no ser tan bonito después de un tiempo… y asustar… tal vez podríamos decir que eso se llama ¡sucio Rock n’ roll !...

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