"No, no me gustó 'La forma del agua'"

Estoy aburrido de que Hollywood me muestre la misma historia con mejores fuegos artificiales...

Lo tengo que confesar: no me gustó para nada The Shape Of Water (La forma del agua). No me la aguanté, por ratos me desesperé y salí del teatro sintiéndome un poco estafado. Como suele pasar con este tipo de películas, casi todo el mundo me miraba con cara rara cuando les decía mi disgusto con la película. Recibí comentarios desde que era una obra maestra, hasta que era imposible no sorprenderse con esa gran puesta en escena.

No niego que como en todas las películas de Guillermo Del Toro, lo visual cumple un papel fundamental que hace que cualquier historia se eleve. Y  sin duda la película tiene una dirección de arte muy bien hecha como todo lo que sale del universo de Del Toro. Sin embargo, salí de la sala preguntándome lo mismo que me pregunto muchas veces: "¿vale la pena gastar todo un universo visual en una historia tan azucarada y (sobre todo) tantas veces contada?".

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Y aquí viene mi punto con el actual cine que Hollywood nos vende. La misma historia contada una y otra vez, repetida hasta el cansancio y con las mismas fallas en el guión en donde lo único novedoso son los efectos, la música y la dirección de arte. En el caso de Shape of Water, ni los mejores efectos hicieron que me gustara esa historia de amor imposible tantas veces vista.

Alguien podrá decir que las historias de amor son atemporales, que la gente ama verlas y que a veces lo único que se necesita es contar aquella historia de una nueva forma para ir con los nuevos públicos. Los mismo se puede decir de dramas de auto superación e incluso de películas de terror: la misma historia puede sobrevivir si sabemos como re empacarla.

Debo decir que no estoy de acuerdo con esa teoría. Recuerdo cuando salí de ver Ávatar diciendo: “toda esta plata para volver a contar la historia de Danza con lobos y Pocahontas, y desde ahí tengo problemas con las películas que repiten la misma historia pero con millones de dólares en efectos.

Estamos en una época donde las nuevas plataformas generan nuevos formatos y lo que pide la industria es quebrar las reglas generales, no seguirlas al pie de la letra disfrazada de otra cosa.

Desafortunadamente los Óscares no parecen interesarse en eso. La Academia sigue esperando con pasión la misma historia de Hollywood. Pero en algún momento eso tiene que cambiar. Los invito mis amigos a buscar nuevas historias, que rompan los moldes y que puedan realmente sorprendernos pero desde su guión, no solamente desde los fuegos artificiales.

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