Cine documental: ‘La Mujer de los 7 Nombres’

‘La Mujer de los 7 Nombres’ estará en salas de cine desde el 30 de agosto.

Daniela Castro y Nicolás Ordóñez dirigen este documental con la producción de Rocío Caro; la protagonista es Yineth, una mujer que encontró la manera de sobrevivir a un país que constantemente le dio la espalda. Su identidad se construye sobre nombres que ha usado durante algunas facetas de su vida, algunas de ellas que quisiera olvidar pero que en definitiva la hacer ser la mujer que es hoy, la del séptimo nombre.

Yinet ingresó a las filas de las FARC cuando apenas tenía 12 años edad, su historia personal y familiar previa a la guerra también hacen de su vida una particular pero no única, por el contrario, nos permite ver reflejada en ella la historia de vida de millones de familias colombianas y latinoamericanas con hogares en donde se vulneran y violan derechos básicos.

Claramente Yinet fue una antes de la guerra, otra durante y otra después, pero en ese trayecto también ha sido muchas otras mujeres a la vez, y no por eso tiene una historia menos o más relevante e impactante que la de muchas mujeres de colombia en condiciones y situaciones similares a las suyas, lo que la hace única es la forma en la que ha encaminado su vida tras superar muchos de sus otros ‘yo’. Por esa razón es la protagonista de este oportuno documental, y eso lo supieron identificar de inmediato los directores de La Mujer de los 7 Nombres (2018), Daniela Castro y Nicolás Ordóñez, quienes al entrevistarla por primera vez supieron que tenían entre ese personaje una historia digna de ser contada.

El proyecto de ‘La mujer de los 7 nombres’ inicia en el marco de la investigación de “Alias María”(en el que Daniela fue asistente de dirección). Entrevistamos al menos a 30 mujeres excombatientes de distintas edades y grupos armados, Yineth fue la última de estas entrevistas y, aunque su historia no era ni más ni menos compleja que las demás, me atrapó la profundidad de su ser, que a la vez eran muchos seres. Dimos inicio al proyecto oficialmente en noviembre de 2013, cuando me acerqué a Nicolás y le conté el proyecto. Cuando realizamos la entrevista de prueba a Yineth, salimos con la certeza de tener una película”.

De esa entrevista inicial incluso verán fragmentos en el documental, fue esa primera narración base fundamental para construir el relato de todas las mujeres que han marcado la vida de Yinet y que la han impulsado a ser otras, porque aunque su historia llevada al cine nos revela 7 nombres, Yineth es en realidad más de siete mujeres, y en el proceso de producción de este documental eso se hizo evidente.

Daniela cuenta que "fue muy duro porque creo que todos nos encontramos con nuestras mejores y peores caras durante todo el proceso, y aunque el de Yineth es un elemento que es fascinante es un elemento que también es muy difícil de llevar en la cotidianidad, pero creo que el mayor aprendizaje de eso en este proceso es que no tenemos que ser iguales y no tenemos que estar de acuerdo para construir un sentido común, todos somos diferentes, es nuestra esencia y siempre hay que encontrar el objetivo y el sentido en común para seguir por esa línea".

Este fue el documental inaugural de la más reciente edición del Festival Internacional de Cine por los Derechos Humanos, y la intención del equipo de producción ha sido generar una conversación sobre la importancia de las mujeres en la reconstrucción de sociedades en post conflicto, diálogo que muy seguramente se logrará en algunos espacios destinados a profundizar sobre las políticas pactadas en el acuerdo de Paz con las FARC y en el largo camino que ya hemos emprendido por la consolidación de una paz estable y duradera.

Pero si bien el documental de Daniela Castro y Nicolás Ordóñez logra capturar la vida de una mujer que tras ires y venires ha emprendido una vida después de la guerra con la firme convicción de sanar hacia adentro y  transformar la realidad de nuestro país, a nivel narrativo y cinematográfico La Mujer de los 7 Nombres es un filme que escasamente logra capturar la atención del espectador común, ese que no acostumbra consumir contenidos especializados y que quiere ir a ver una historia que lo impacte y lo saque de su zona de confort pero que a la vez lo entretenga. Esta película sigue las formas del documental antropológico, ese que sigue 100 % ligado a la academia y a círculos especializados, y seguramente la respuesta que recibirá en espacios como esos será positiva, pero muy seguramente será una producción que pasará desapercibida en salas de cine comercial, donde además vale la pena destacar que también se están consumiendo películas documentales que han optado por narrativas ágiles e historias poderosas, casos recientes como el de Señorita María, la falda de la montaña (2017) de Rubén Mendoza y/o Ciro y Yo (2018) de Miguel Salazar.

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